Tecnología a 150

Culminando ya la celebración del 150 aniversario de LAS PROVINCIAS es buen momento para una reflexión sobre cómo ha evolucionado la tecnología y cómo ésta nos va a cambiar la vida.

Predecir los cambios tecnológicos para dentro de 150 años sería un ejercicio demasiado atrevido por mi parte. Vamos a dar mejor una mirada a un horizonte de 150 meses, algo más de una década.

Las personas, empresas y entidades se han sometido a cambios tecnológicos generación tras generación. Durante los últimos 150 años han experimentado un cambio importante cada 20 o 30 años. Pero en la última década los cambios se suceden de forma acelerada, con varios saltos tecnológicos en solo una generación. 150 meses es ahora un plazo muy amplio en términos de tecnologías.

Comunicaciones, transporte, energía, salud, comercio, banca, fabricación y distribución son áreas en las que podemos detenernos para echar esa mirada al futuro desde la óptica de la digitalización del conocimiento y la electrónica.

Asomándonos al futuro  

  • Comunicaciones entre personas individuales, en grupos o comunicaciones masivas:

Desde la imprenta, el correo postal y el telégrafo, las comunicaciones han avanzado de forma asombrosa. Gozamos hoy día de conexión permanente con personas y con la información  de los medios y de las redes sociales a través de Internet y los móviles. Las carencias que sufrimos con estos modos de comunicación, tales como la falta de concentración y las limitaciones de textos y fotos en un pequeño aparato,  deseamos que pronto sean superadas.

Tendremos en unos años una comunicación más ordenada y filtrada por “agentes personales” que podremos configurar en función de nuestros deseos y necesidades en cada momento del día.

Los interfaces directos con el cerebro permitirán una comunicación más rica, con todos los sentidos, no solo con la vista y el oído. Será una comunicación telepática, de pensamiento a pensamiento.LP Tecnologia 150 imagen

  • Transporte de personas y mercancías:

El ferrocarril y el motor de explosión han supuesto una revolución para la humanidad. La nueva revolución viene por una parte del lado de la propulsión: los coches serán eléctricos o híbridos. Y por otro lado se extenderá la conducción autónoma de los vehículos y la compartición de su uso. En las áreas urbanas, donde vivirá el 60% de la población en 2030, estas aplicaciones tecnológicas serán esenciales.

  • Energía, su producción, distribución y consumo:

Es imprescindible que disminuya de forma drástica la dependencia de los combustibles fósiles para la producción de energía. De las energías renovables abogo por las que convierten la energía solar en producción de electricidad con células fotovoltaicas de nuevos materiales como el grafeno. La gran ventaja de la fotovoltaica es que puede producirse muy cerca del equipo donde se consume.

El almacenamiento de la energía con baterías de alta eficiencia también cambiará la forma en que se distribuye y se consume la energía. Los avances tecnológicos en este caso vienen también de nuevos materiales y  de avanzados procesos químicos y orgánicos.

  • Salud, monitorización y tratamientos:

Las pulseras de actividad y los relojes que registran constantes vitales son solo un comienzo. Veremos generalizarse implantes de chips capaces de hacer análisis de sangre o de administrar fármacos. Otros ejemplos son dispositivos electrónicos que sustituyen a la retina o el oído interno y nanorobots capaces de navegar y actuar en nuestro interior.

  • Comercio, promoción, compra y venta:

El comercio digital y la presencia de medios electrónicos en los establecimientos físicos van a seguir creciendo hasta convertirse en la nueva forma de comercio. Tecnologías de sensores, de realidad virtual y de realidad aumentada son buenos exponentes de cosas que cambiarán el comercio.

  • Banca y finanzas:

El sector financiero va a experimentar un cambio profundo con la presencia en la cadena de valor de nuevos actores (empresas tecnológicas como Google y Apple) y con la transformación digital de los actores tradicionales (bancos). La extensión de los micropagos electrónicos, la desintermediación, las monedas virtuales basadas en cadenas criptográficas, los préstamos directos y el tratamiento masivo de datos (big data) son ejemplos de usos tecnológicos que van a cambiar este sector.

  • Fabricación, diseño, desarrollo, producción:

Se generalizará la impresión 3D de piezas y productos completos para prototipos y series cortas. Los robots serán mayoritarios en las fábricas. La conexión entre los sistemas de ventas y de fabricación permitirá productos personalizados a la medida.

  • Distribución de mercancías:

Los productos llegarán a sus destinatarios en muchos casos en cuestión de horas, gracias a redes logísticas optimizadas con sistemas capaces de predecir la demanda. En zonas abiertas se usarán drones aéreos que transportarán la mercancía hasta la casa del comprador. El transporte de mercancías también disfrutara de vehículos de conducción autónoma.

Optimismo ante todo 

Puede apreciar, querido lector, que propongo una visión optimista de la evolución de las tecnologías y su influjo en la vida de las personas.

No faltan las visiones agoreras de un mundo dominado por fuerzas oscuras a modo de un “Gran hermano” de la novela de Orwell. Esto es un gran reto y no tiene que ocurrir si estamos alerta.

Animo desde estas líneas a mantenernos informados sobre las tecnologías emergentes y a aprovecharlas como usuarios decididos y prudentes, protegiendo nuestra privacidad.

En 150 meses disfrutaremos, con alta probabilidad,  de muchos de los avances tecnológicos que enuncio aquí. En 150 años los avances serán infinitamente mayores, aunque eso no lo podremos ver.

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Artículo publicado en Las Provincias el domingo 13 de diciembre 2015

LP Tecnologia 150 pagina

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¿Esclavos del móvil?

El teléfono móvil conectado a Internet, el smartphone, es la tecnología cuyo uso se ha extendido de forma más rápida en la humanidad.

En apenas 5 años en los países desarrollados se ha alcanzado un 50% de usuarios de smartphone entre la población. Para alcanzar ese 50% de población usuaria en USA, fueron necesarios 60 años en el caso de la electricidad, 75 años con el teléfono fijo, 35 años para la televisión en color y 25 años para el ordenador personal (PC).

Las cifras en España son llamativas: el 85% de los teléfonos móviles son smartphone. Hay 22 millones de personas que acceden a Internet con el móvil,  23 millones usan aplicaciones de móvil para mensajería y otras funciones (apps).

Basta con observar el comportamiento de las personas en el transporte público, en salas de espera, cafeterías y reuniones para darse cuenta de la presencia y uso continuo de móviles y tabletas.

Inicialmente los móviles se usaban para llamadas de voz y mensajes cortos esporádicos (los SMS). Poco a poco se generalizó su uso como cámara de fotos, como reloj y para juegos sencillos.

El acceso a Internet o aplicaciones en la red era insignificante hasta la aparición del iPhone en 2007. Desde entonces, la facilidad y potencia, así como la velocidad de acceso de los smartphone ha crecido exponencialmente. Los usuarios hemos adoptado el teléfono móvil con alborozo y muchos llegamos a pensar que no podemos vivir sin él.

Se ha descrito el síndrome de la “nomofobia” como el pánico a estar alejado del teléfono móvil o a no poder usarlo por cualquier causa. Estudios médicos apuntan que hay más de un 50% de usuarios que sufren ese miedo y que hasta una cuarta parte de ellos desarrollan conductas adictivas, con mayor incidencia en adolescentes.

Sin llegar a caer en enfermedades, lo cierto es que la combinación de Internet y teléfonos móviles en una vida de conexión 24 horas x 7 días cada semana, está modificando nuestras funciones cognitivas y nuestros comportamientos sociales.

¿Nos hemos convertido en esclavos del móvil?

Usos y lugares

Los usuarios de smartphone lo hacen durante una media de 195 minutos al día y desde todo tipo de lugares públicos y privados (¡incluso en los sitios más privados! seguro que me entiende, querido lector).LP esclavos movil foto

Las aplicaciones más habituales son las de mensajería instantánea (como Whatsapp, mayoritario en España, y otras como Line o Telegram). Este tipo de comunicación ya tiene un verbo y un nombre propio: “wasap”.

Entre los más jóvenes abunda el uso de redes sociales: Facebook, Instagram, Snapchat y Twitter. Esta última tiene también uso intenso en adultos, en especial los de perfil periodístico o político. El correo electrónico móvil es común en adultos y en entornos profesionales.

Los juegos son aplicaciones que predominan en los adolescentes. Los mapas electrónicos (como Google Maps) tienen un uso intenso y creciente, utilizados para orientarse y seguir una ruta y también en combinación con otras aplicaciones de búsqueda de comercios, hostelería o atracciones turísticas.

Cabe mencionar además, las aplicaciones de agenda y gestión de horarios, sin olvidar las aplicaciones específicas de las empresas para acceso a sus bases de datos internas.

Abundan las apps de lectura de noticias, bien para un medio de comunicación concreto o las que combinan varias fuentes en una revista virtual a la medida del usuario. También la visualización de vídeos que llegan vía aplicaciones o los que buscamos en sitios como Youtube.

La banca y el comercio electrónicos están creciendo en accesos. Inicialmente los usuarios se limitan a consultas y poco a poco van incluyendo pagos y transacciones.

El pago con el teléfono móvil es la nueva frontera digital que probablemente se supere porque grandes empresas tecnológicas (Apple, Google), junto con bancos y entidades de crédito, han alcanzado acuerdos y están poniendo desarrollos y recursos en lograrlo.

Y por supuesto la navegación web, la consulta a páginas de todo tipo, es un fenómeno predominante hasta el punto que los accesos desde móviles y tabletas ya ha superado  a los realizados desde ordenadores.

Buenas prácticas

La dependencia de las tecnologías es connatural al ser humano. Dependemos de la electricidad, de la radio y de la televisión. Actualmente no nos consideramos esclavos de esas tecnologías.

Pero la extremada rapidez en la extensión del uso de los smartphone es algo tan distinto que no nos ha permitido adaptarnos de forma gradual y homogénea. Además las posibilidades de uso se multiplican, con lo que la adaptación se complica.

Así pues, desde estas líneas aporto unos consejos básicos:

  1. Evitar absolutamente su uso mientras se conduce: el peligro es real.
  2. Atención al uso en la calle: mejor hacerlo parados y nunca cruzando una calle, aunque sea con semáforo en verde.
  3. En las reuniones personales una buena práctica es dejar el teléfono móvil desconectado o como mínimo en silencio. La comunicación directa, con palabras y lenguaje corporal es mucho más rica e intensa. Puede usarse el móvil en un momento concreto para mostrar unas fotos o hacer una consulta que forma parte de la conversación. Si el uso del móvil va a interrumpir en vez de reforzar la conversación, evitémoslo.
  4. En las reuniones profesionales apliquemos también estas buenas prácticas. El uso de una tableta para llevar documentación o tomar notas es algo práctico que se ha extendido, pero evitemos también que la tecnología se interponga en la comunicación.

El mejor consejo, síntesis de las buenas prácticas, es que debemos utilizar los smartphones para mejorar y reforzar la comunicación y  fuentes de información, pero que debemos ser conscientes del peligro de su uso abusivo. El abuso produce lo contrario al objetivo deseado y empeora ambas, tanto la comunicación como la información.

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Artículo publicado en Las Provincias domingo 21 junio 2015

LP esclavos movil

Revolución tecnológica

En el inicio de cada año son habituales las predicciones sobre tendencias tecnológicas. El año nuevo invita a reflexionar sobre el presente y el futuro y la tecnología no es una excepción.

Con este mes de enero casi concluido y teniendo por delante un 2015 lleno de “emociones” en el ámbito sociopolítico en España, es fácil perderse atendiendo sólo a lo urgente y olvidando lo importante.

El ilustre y veterano abogado Antonio Garrigues Walker ha escrito hace unos días: “El empresario de esta época histórica, cualquiera que sea la dimensión de su empresa, tiene que visualizar el mundo con otra mirada y con otras ambiciones. Su espacio y su capacidad operativa va a carecer de límites en todos los sentidos y por lo tanto sería absurdo autolimitarse en forma alguna”, refiriéndose a la revolución tecnológica y a la innovación permanente.

Quisiera aportar algunas ideas del por qué de estas palabras y por qué usa el término “revolución tecnológica”  una persona externa a ese ámbito.

¿Revolución o evolución?

Las palabras fuertes como “revolución” pueden asustar y paralizarnos o bien alertarnos y movernos a la acción.

Cuando algunas personas vemos la avalancha de la tecnología aplicada y los cambios que se van a provocar y que ya están produciendo, tenemos que usar esas palabras llamativas.

Hablamos de revolución porque nos produce alerta y nos alarma el desconocimiento generalizado que muestran muchas personas con puestos de responsabilidad en empresas y entidades.

Los cambios tecnológicos anteriores se producían evolucionando a lo largo de toda una generación. En unas cuantas décadas los humanos se acostumbraban a convivir con la electricidad, con los vehículos de motor de explosión, con el teléfono o con la televisión. Los ordenadores y las redes de datos en empresas trajeron un intenso cambio en la economía y el funcionamiento de las empresas.

Pero ahora los cambios se suceden en pocos años y globalmente en todo el mundo y, por razones económicas y demográficas, estos cambios van a ser de una intensidad muy superior.

Claves tecnológicas actuales

Destacaría tres claves: Una primera clave es la “inteligencia por todas las partes”. Las máquinas de LP revolucion tecnologica imagentodo tipo son cada vez más inteligentes. Pensemos en los robots que, tras años de probada fiabilidad en las industrias, están ya apareciendo en las oficinas y en los hogares.

Hay que destacar el mundo del automóvil o, por ampliar el plano, el mundo del transporte personal.  La mayoría de fabricantes está trabajando en funciones de automatización de la conducción, aumentando la seguridad de los viajeros y permitiendo un uso más eficiente de las autopistas y calles. Se trabaja ya en la autoconducción, por ejemplo en un avanzado proyecto de Google. En cuatro estados de los USA la legislación ya permite el test de vehículos autónomos circulando en carreteras públicas.

El confort y la experiencia a bordo, como una extensión móvil del hogar, es otro campo en el automóvil. El “coche concepto”  F015 de Mercedes, presentado en la feria CES de las Vegas, es un excelente ejemplo de confort en ruta: recomiendo ver el vídeo “F015 Luxury in motion”.

En transporte personal otra tendencia emergente en zonas urbanas es un cambio de concepto pasando los urbanitas de “tener un coche” a “hacer uso de un servicio de coches”.

Una segunda clave es la “fusión entre el mundo real y el virtual”. Se está dotando a muchos objetos de sensores (que miden parámetros como temperatura, aceleración, conductividad) y de actuadores (que activan motores, válvulas, excitadores químicos o eléctricos).

Y junto a los sensores se instalan diminutos computadores con capacidad de comunicación con una red. Esto se manifiesta en conceptos cada vez más populares: Internet de las cosas y Tecnología ponible (“wearables”).

Otro ejemplo son los drones, aéreos, terrestres o acuáticos. Son vehículos semiautónomos, de todos los tamaños, que se están usando ya en  seguridad, acceso a lugares no transitables, fotografía e inspección, etc. Amazon y Google están investigando su posible uso en tareas de reparto.

Y la tercera clave a destacar es la “computación disponible en la web” con carácter flexible, reconfigurable y accesible para múltiples formatos y equipos. Un inicio de esto es la “informática en la nube” que ya tenemos los usuarios (por ejemplo aplicaciones de correo y ofimática en la red) y que también contratan las empresas, sustituyendo servidores físicos por virtuales.

Tener un acceso fácil al conocimiento, procesado con inteligencia artificial y accesible con lenguaje natural, está permitiendo ya cosas como realizar traducciones orales en tiempo real o tener ayudas a diagnósticos médicos basadas en lo último conocido.

Una realidad tecnológica de doble filo es la recogida masiva de datos de personas y cosas que permite servicios que hacen la vida más eficiente y cómoda, pero que a la vez supone un riesgo real para la privacidad. Se precisa una nueva conciencia de autoprotección personal y de políticas de seguridad basadas en riesgos.

Qué podemos hacer con esta revolución

Esta avalancha de tecnologías es mucho más que unos elementos aislados. La conjunción de todas ellas, unidas a poblaciones que nacen y crecen sin tener condicionantes de viejos procesos, está modelando el mundo.

Se abren oportunidades para las industrias de productos tradicionales. El automóvil es un buen ejemplo para España. Estas tecnologías caben en casi cualquier producto y permitirán competir a las empresas europeas. También hay oportunidades en la suma híbrida de productos y servicios.

Lo último que podemos hacer es ignorar la “revolución tecnológica” y permanecer quietos como si las formas empresariales fueran a regresar al tiempo pasado.

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Artículo publicado en Las Provincias domingo 25 enero 2015

LP revolucion tecnologica

Entrevista Vis a Vis C7 Televalencia: Tecnología en las empresas

El domingo 2 de noviembre de 2014 se ha emitido en el programa Vis a Vis de Canal 7 Televalencia esta entrevista a Adolfo Montalvo.

En una agradable charla sin guión previo se desgranan reflexiones sobre el uso de la tecnología en las empresas y de las debilidades de empresas en este terreno, especialmente en tecnologías “horizontales” como informática, electrónica y telecomunicaciones.

Eduardo Alcalde, periodista director del programa, introduce reflexiones sobre el periodismo y la convivencia de los jóvenes y futuros CEO’s con la información y la formación universitaria

Tecnología maldita

Leer o escuchar exclamaciones como ¡odio a mi móvil! o ¡maldita tecnología!  me suponen un sonoro aldabonazo. Hace dos semanas se publicó una columna con este título en estas mismas páginas.

No pretendo hacer aquí una defensa a ultranza de las bondades de las tecnologías electrónicas, informáticas y de la telecomunicación, porque algo de razón sí que tienen esas expresiones de rabia.

Yo quisiera compartir análisis,  diagnóstico y recetas que pudieran ser de utilidad.

Motivos para el enfado

 En las telecomunicaciones, es cierto que a veces los operadores están tan presionados por la rapidez de los cambios del mercado y por la competencia, que para mantener sus resultados económicos cometen errores y abusos.

Ejemplos en la telefonía móvil de prácticas abusivas:

– Las penalizaciones desproporcionadas por bajas anticipadas.LP tecnologia maldita imagen

– La inclusión precoz en registros de morosos a clientes cuando se entra en disputa por impagos ante un mal servicio. Ya hay algún operador multado por estas prácticas.

– Las tarifas abusivas de “roaming” en viajes (en especial para acceso a Internet) y las sorpresas en forma de “facturazo”. También  son también proverbiales.

– El abuso en la activación de tarifas o servicios no solicitados, tipo mensajes “premium” o utilidades de “valor añadido” dudoso.

En el ámbito de la electrónica de consumo son abusivas:

– Las frecuentes averías a los 2 o 3 años de estrenar los equipos (justo cuando vence la garantía) y en las que la reparación resulta imposible.

– La obsolescencia sobrevenida por actualizaciones de programas cada vez más “pesados” que enlentecen el funcionamiento de los equipos informáticos y obligan a sustituirlos.

Hay otro ámbito informático que provoca una justificada reacción de muchas personas contra la tecnología: se trata del despliegue de aplicaciones corporativas, en grandes empresas y en administraciones, que han sido torpemente especificadas, desarrolladas e implantadas. El resultado es que hay planes de digitalización bien intencionados,  pero mal ejecutados, que provocan una sobrecarga de tareas administrativas a profesionales y especialistas. Hay aplicativos no interconectados que obligan a rellenar formularios repetitivos con tamaños de letra minúsculos y sin posibilidad de “copia y pega”. El resultado es que tenemos a profesionales muy cualificados en su ámbito perdiendo el tiempo (y la vista) en tareas administrativas y generando un odio justificado hacia la tecnología.

Otras quejas vienen de la sensación de un control excesivo y de una rigidez que imponen algunas aplicaciones corporativas a los profesionales, algo que les impide dar un trato más flexible y adecuado a los clientes y usuarios.

Escucho también gran enfado por parte de contribuyentes que a la hora de presentar declaración de algunos impuestos han de hacerlo obligatoriamente en Internet. La Agencia Tributaria era un caso de éxito en lo que a la incentivación del mundo digital se refiere: así se reconoció internacionalmente hace años.  Pero  los problemas surgidos con la declaración trimestral del IVA para los autónomos, los errores en la carga de datos, siempre en contra del contribuyente, resultan preocupantes. Problema menor es la desaparición de impresos manuales para la declaración de la renta, pues al parecer solo afecta a 35.000 de los 19,5 millones de contribuyentes.

Deberían evitar que estos últimos pasos hacia la digitalización se conviertan en rechazo para un número importante de ciudadanos.

Finalmente otro tipo de enfados. Son los que se oyen cuando alguien se “pelea” con el uso de una aplicación en el ordenador o en Internet (por ejemplo para crear un blog o una página en una red social) o si se tropiezan con dificultades en el uso de aplicaciones en un smartphone o una tableta. A menudo ocurre que el propio usuario se crea unas expectativas de que todo es “mágico y fácil” olvidando que se está usando sistemas que tienen limitaciones y que a veces, por afán de ser muy rápidos en la innovación, tienen pequeños defectos.

Diagnóstico de las causas

En lo que se refiere a los abusos de los operadores de telecomunicación, hay que reconocer que es el sector que más contratos de servicios maneja en España (83 millones de servicios activos) con millares de tarifas y millones de cambios de operador: solo en telefonía móvil se generan más de 600.000 portabilidades cada mes.

Además, estas empresas están sometidas a cambios regulatorios muy rápidos, se les exigen impuestos extraordinarios (para pagar a RTVE, por ejemplo) y elevadas tasas (por usar el espectro radioeléctrico) que gravan sus cuentas de resultados. Si a la vez tienen que ser rentables, y están sujetas a las reacciones en cadena provocadas por los mercados financieros… se provoca un coctel en el cual el cliente es el último en el que se piensa.

El dinamismo del mercado también afecta intensamente a los fabricantes de electrónica de consumo y de equipos informáticos. El nuevo equipo comprado es mucho mejor que el anterior y a menudo más barato.

Aquí las tensiones surgen por los impactos en las cadenas de suministro y ensamblaje. Piénsese por ejemplo el reto que supone fabricar y acopiar componentes para modelos de teléfonos exitosos que en un mes llegan a vender 10 millones de unidades. Y eso en productos complejos con cadenas de suministro con centenares de contratistas y fabricantes por todo el mundo. Pero si el nuevo modelo anunciado  no tuviera éxito, hay muchos sus componentes singulares que es difícil aprovechar.

Los fabricantes de equipos electrónicos e informáticos no tienen incentivo para que los productos duren muchos años o que se puedan reparar de forma barata. Eso requeriría una estructura de servicios de mantenimiento muy costosa. La fabricación masiva con un diseño de productos distintos en apariencia externa, pero  casi iguales internamente, es la única forma que tienen de abaratar cumpliendo o incluso superando las expectativas de los clientes.

Toda esta tensión se produce en un sector cuyos precios decrecen, a la vez que aumentan las funciones y rendimientos. Baste pensar que en los últimos 10 años las telecomunicaciones se han abaratado más de un 10%, la electrónica un 67% y los ordenadores un 79%. En el mismo periodo la energía (gas y electricidad) se ha encarecido un 77% (datos del INE). Un usuario se queja de la tecnología, debería compararla con la energía para atemperar sus cuitas.

Algunas recetas

Es necesaria una mayor atención a los clientes y usuarios por parte de los operadores, fabricantes y desarrolladores de aplicaciones. Los tecnólogos deben ponerse en la piel de los usuarios.

Es imprescindible una mayor conciencia tecnológica por parte de los estrategas, los empresarios, directivos y responsables políticos y administrativos: sus decisiones en materia de informatización y adopción tecnológica repercutirán muy sensiblemente en el trabajo (y salud) de sus empleados.

La sencillez de aplicaciones personales (en ordenadores, teléfonos y tabletas) debería ser la regla y no debería ser una tortura en los equipos y aplicativos de uso profesional. Quienes especifican, diseñan  y desarrollan tienen que estar más cerca del usuario, deben pensar en un usuario tipo muy poco tecnológico.

Por otra parte, los usuarios, los clientes, deben de ser curiosos y pacientes. Del mismo modo que el recibir una clase de cocina no nos convierte en un chef, el disponer de aplicaciones o sistemas que facilitan la vida digital no supone convertirnos en ingenieros y tecnólogos.

La tecnología es como el agua: antiguamente se sacaba del pozo o se caminaba hasta el arroyo. Ahora la tenemos al alcance. Quien quiera emociones puede navegar en aguas bravías, pero en ese caso no debe quejarse si se moja.

Confío que algo de lo escrito, querido lector, le ayude y le impulse a exclamar ¡bendita tecnología!

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Artículo publicado en Las Provincias el domingo 6 abril 2014

LP tecnologia maldita

¿Qué tecno me pongo?

Hay una nueva tendencia tecnológica que antes de una década va a cambiar de nuevo el comportamiento de las personas usando la tecnología.

Cuando veo una película de los años 80 o 90 me encanta fijarme en los detalles del uso cotidiano de la tecnología para intentar adivinar en qué año está hecha. Hay quien se fija en la moda, en la forma de los peinados o en el estilo de la ropa. Cada uno tiene sus manías.

Uno puede fijarse en los coches, pero ahí a veces es difícil saber si el protagonista de la peli lleva un coche antiguo porque es aficionado a los “clásicos” o más bien se trata de un coche sencillamente “viejo”.

En lo que no se falla es fijándose en las pantallas de televisión, en los ordenadores y sobre todo en los teléfonos. Las cabinas telefónicas, por ejemplo, tan presentes en las series de televisión de hace años,   nos sorprenden, y más aún ver la dependencia que teníamos de unas monedas para hacer una llamada ante una emergencia.

Dando un salto a los tiempos actuales, con una mirada a la gente en la calle, en los transportes públicos, en las salas de espera o en las colas, nos llama la atención que casi todos llevan en la mano un aparato electrónico de 4 o 5 pulgadas que consultan de vez en cuando: se trata de un smartphone, la tecnología en boga de los primeros años 10 del siglo XXI.LP que tecno me pongo. imagen

Pero este panorama va a cambiar una vez más: en 5 o 10 años la tecnología la vamos a “vestir”: la llevaremos puesta en forma de relojes, gafas, joyas, adornos  y ropa.

De ahí el título de mi artículo de hoy. La frase “Mamá, ¿qué tecno me pongo hoy?” pronto será habitual.

La revolución de la tecnología “wearable” (en inglés, algo que se lleva) es ya imparable. De ella venimos oyendo hablar en ferias y publicaciones especializadas desde hace 2 o 3 años, si bien para el público en general parecía un futurible, totalmente de película de ciencia ficción.

Mi percepción es que ya ha comenzado la aceleración en la implantación de esta tecnología con el desarrollo de sistemas y veo que los fabricantes de electrónica ya están poniendo en el mercado las piezas precisas para que muy pronto haya productos atractivos que se vendan masivamente.

En CES Las Vegas, la feria que marca el comienzo tecnológico del año, lo “wearable” ha estado omnipresente. A ls relojes y gafas pioneras, se ha unido la presentación de productos de fabricantes electrónicos como Qualcomm, Nvidia, Samsung, la china Rockchip y, de forma muy destacada, la poderosa Intel, que ha anunciado un completo sistema, miniaturizado en una tarjeta SD, para desarrollos “wearable” llamado Edison.

 ¿Y todo esto para qué sirve?

 Voy a tomar prestado un esquema de la consultora PSFK en colaboración con iQ-Intel para intentar dar unas pinceladas.

Podemos vislumbrar tres posibles familias de funcionalidades:

  • Intimidad conectada: de persona a persona
  • Entorno (ecosistema) adaptado: de persona a máquina
  • Co-evolución: persona potenciada con tecnología

Intimidad conectada: imaginemos que para compartir una frase o una caricia virtual con un ser querido no fuera necesario activar una aplicación tipo wasap o skype como ahora hacemos, que pudiéramos hacerlo sólo con pensarlo. Y que a las posibilidades actuales de enviar una palabra, una foto o una frase hablada, añadiéramos algo táctil como una palmada o una caricia. Pensemos en el registro y envío a nuestro médico de variables como el pulso, tensión o nivel de glucosa. Imaginemos ropa, adornos o joyas que reaccionan a nuestro estado de ánimo o nuestras emociones.

Entorno adaptado: hablamos aquí de prótesis diseñadas exactamente para una persona. Pensemos en exo-esqueletos robóticos que se mueven a voluntad de impulsos trasmitidos desde el cerebro. O aplicaciones que actúan como entrenadores personales orientándonos en la realización de un ejercicio físico de forma óptima, en función de variables biométricas registradas de nuestro cuerpo y de los movimientos hechos.

Co-evolución tecnificada: se puede mejorar la visión, bien en  personas impedidas  o para mejorar cualquiera  visión normal (por ejemplo, para ver más lejos, para ver con infrarrojos en la oscuridad). También podemos oír mejor, no solo más fuerte, también más preciso, más selectivo en según qué momentos. Aquí también caben aplicaciones de seguridad e identificación biométrica, o las famosas “gafas conectadas” que nos aportan información seleccionada de forma rápida e intuitiva.

¿Cambiarán nuestra vida estas tecnologías?

Nuestra vida está cambiando de forma acelerada. Así lo trato de explicar desde estas páginas y también en tertulias y charlas en mi entorno.

Por poner un ejemplo que todos vemos, no hace mucho muchas madres sostenían que sólo telefoneando a sus hijos podían saber sobre su estado de ánimo y que eso de la mensajería electrónica era cosa de tecnólogos. Ahora son fanáticas del skype y del wasap y están permanentemente conectadas. El hablar a través de skype con una tableta con hijos y nietos en la distancia se ha convertido en algo habitual en muchas familias.

Aunque no soy adivino, si que veo las tendencias, observo a los fabricantes y “startups”, veo lo que se cuece “aguas arriba” y creo comprender el flujo de la tecnología.  Y a mí no me cabe duda que la era del “smartphone en la mano” va a ser superada por la era de la tecnología integrada y “ponible”.

Estoy convencido de ello, sólo tengo que esperar y seguir observando con curiosidad. Y, … dentro de unos años veré si estoy en lo cierto o no. Aquí queda escrito en el noble papel de LAS PROVINCIAS en enero de 2014. Es posible que alguien se acuerde de mis predicciones. Me alegraré si así ocurre.

Mientras tanto, queridos lectores, feliz semana.

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Artículo publicado en Las Provincias el domingo 26 enero 2014

LP que tecno me pongo

High tech para low tech

Mucha gente, cuando lee o escucha hablar sobre “high technology”, sobre alta tecnología, inmediatamente adopta una posición de admiración distante, de algo que está fuera de su alcance y entendimiento.

Cuando científicos, tecnólogos y especialistas debaten sobre sus materias correspondientes, es muy difícil para un profano seguirles, es cierto.

Si oímos o leemos sobre “startups de tecnologías emergentes con desarrollos de productos disruptivos que cambian los mercados”,  nos sentimos con una mezcla de admiración y temor.

Pero hoy no vamos a hablar de cosas esotéricas, ni del mítico e idolatrado Silicon Valley. Vamos a hablar de la economía real de las empresas de nuestro entorno.

Se suceden sin descanso las noticias sobre intercambios, alianzas, conferencias, seminarios y días del emprendedor que nos conectan con el legendario valle tecnológico de California, con la dinámica Israel o con el “hub” tecnológico de Boston y su prestigioso instituto MIT.

De Massachusetts a Massalfasar

O de Tel-Aviv a Teulada. O del Silicon Valley a Silla.

¿Qué relación puede haber entre las tecnologías avanzadas de esos lugares  y una empresa tradicional situada en la Comunitat Valenciana?LP High tech imagen

Pues puede haber mucha más relación de la que a primera vista pudiera pensarse. Los valores tradicionales que suponen el comprender el mercado y atender a las necesidades y deseos de los clientes están más vigentes que nunca. Esas son las lecciones que se aprenden en “Harvacete” como gráficamente ha expresado Juan Roig recientemente.

Pero ocurre que ahora los mercados son mucho más globales, tanto en oportunidades (clientes y colaboradores) como en amenazas (competidores). A los mercados tradicionales se ha unido una oportunidad con el crecimiento económico y demográfico de los países emergentes que convierten al antiguo mundo desarrollado, especialmente a Europa, en una “región periférica” y de poco peso en el cómputo del mercado mundial.

Para acceder a ese mercado global, empresas tradicionales, a las que de una forma coloquial podríamos referirnos como “low tech”, pueden aprovechar determinadas tecnologías en sus productos y en sus procesos y conseguir evolucionar y ampliar su horizonte, abordando, además de sus mercados tradicionales, nuevos mercados.

Algunos ejemplos de tecnologías y entornos que abren oportunidades:
–          Los envases inteligentes con materiales sensibles a las condiciones del producto.
–          Los sensores electrónicos y biológicos registrando variables e interconectando objetos e instalaciones.
–          La educación, tanto la primaria y secundaria como la profesional y la universitaria.
–          Big Data: análisis masivo y dinámico de datos públicos y propios de las empresas.
–          La Genómica.
–          El tratamiento de imágenes aplicado a la salud.
–          La atención personal asistida con herramientas de lenguaje natural y lógica amigable.
–          El entrenamiento profesional, por ejemplo para guía asistida en el mantenimiento de equipos

Cada uno de estos ejemplos, de los que el curioso lector puede encontrar información en fuentes fiables de divulgación tecnológica, abre oportunidades para nuestra economía y sociedad.

¿Y ésto cómo se consigue aplicar?

La receta de las cuatro T: Tesón, Tamaño, Talento y Tecnología, recomendada hace unos meses desde estas páginas para el éxito de las industrias híbridas está más vigente que nunca.  (web j.mp/induhib)

Sorprende quizá que cuando se le pregunta al joven ingeniero valenciano Iñaki Berenguer, que vive, trabaja (y triunfa) entre Nueva York y Singapur sobre las carencias de España y su sistema universitario y empresarial, destaque que “aquí no se enseña ambición” “emprender tiene momentos muy duros que hay que pasar y es un proceso largo”.

Y en ese proceso largo de innovación, de emprender y de exitosa transferencia tecnológica a las empresas hay unos componentes que se repiten:

Por parte de las empresas se necesita visión, decisión e impulso del empresario y de sus máximos directivos. Una unidad de negocio o un departamento  pueden evolucionar pero sólo logran mejoras graduales. Para la innovación profunda, la que abre oportunidades y mantiene viva a la empresa se necesita apoyo externo.

Los equipos multidisciplinares, con personas de formaciones distintas y experiencias diferentes, son las más creativas y efectivas para identificar e implantar los cambios.

Innovación abierta (Open Innovation) que venga de fuera a adentro y que salga del interior al exterior de las empresas. El líder mundial de algo tan “simple” como detergentes y otros productos para el hogar (P&G) con más de 170 años de historia, afirma que el 50% de sus nuevos productos vienen del exterior de la empresa.

Y también por parte de universidades e institutos tecnológicos, es preciso un salto cualitativo en su implicación con el tejido productivo, por ejemplo con programas de estancias en empresas y sobre con todo una mayor proactividad: necesitamos tecnología para construir un nuevo modelo que perdure y las universidades tienen que empujarlo. Han de ser el motor de una sociedad a la que sirven y que les da la razón de su existencia.

Y por encima de todo  hay que tener en cuenta que no hay que rendirse, hay que perseverar, explorar. No se rindieron nuestros padres y abuelos y lo tenían mucho más complicado.

Ya no somos una sociedad adolescente, tenemos experiencia, formación e infraestructuras de sobra. La anhelada recuperación no va a prosperar si hacemos lo mismo que veníamos haciendo. Actuemos como una sociedad adulta, con visión de futuro, con ilusión. La consciencia tecnológica es un componente imprescindible.

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Artículo publicado en Las Provincias el domingo 17 noviembre 2013

LP High tech