¿Qué tecno me pongo?

Hay una nueva tendencia tecnológica que antes de una década va a cambiar de nuevo el comportamiento de las personas usando la tecnología.

Cuando veo una película de los años 80 o 90 me encanta fijarme en los detalles del uso cotidiano de la tecnología para intentar adivinar en qué año está hecha. Hay quien se fija en la moda, en la forma de los peinados o en el estilo de la ropa. Cada uno tiene sus manías.

Uno puede fijarse en los coches, pero ahí a veces es difícil saber si el protagonista de la peli lleva un coche antiguo porque es aficionado a los “clásicos” o más bien se trata de un coche sencillamente “viejo”.

En lo que no se falla es fijándose en las pantallas de televisión, en los ordenadores y sobre todo en los teléfonos. Las cabinas telefónicas, por ejemplo, tan presentes en las series de televisión de hace años,   nos sorprenden, y más aún ver la dependencia que teníamos de unas monedas para hacer una llamada ante una emergencia.

Dando un salto a los tiempos actuales, con una mirada a la gente en la calle, en los transportes públicos, en las salas de espera o en las colas, nos llama la atención que casi todos llevan en la mano un aparato electrónico de 4 o 5 pulgadas que consultan de vez en cuando: se trata de un smartphone, la tecnología en boga de los primeros años 10 del siglo XXI.LP que tecno me pongo. imagen

Pero este panorama va a cambiar una vez más: en 5 o 10 años la tecnología la vamos a “vestir”: la llevaremos puesta en forma de relojes, gafas, joyas, adornos  y ropa.

De ahí el título de mi artículo de hoy. La frase “Mamá, ¿qué tecno me pongo hoy?” pronto será habitual.

La revolución de la tecnología “wearable” (en inglés, algo que se lleva) es ya imparable. De ella venimos oyendo hablar en ferias y publicaciones especializadas desde hace 2 o 3 años, si bien para el público en general parecía un futurible, totalmente de película de ciencia ficción.

Mi percepción es que ya ha comenzado la aceleración en la implantación de esta tecnología con el desarrollo de sistemas y veo que los fabricantes de electrónica ya están poniendo en el mercado las piezas precisas para que muy pronto haya productos atractivos que se vendan masivamente.

En CES Las Vegas, la feria que marca el comienzo tecnológico del año, lo “wearable” ha estado omnipresente. A ls relojes y gafas pioneras, se ha unido la presentación de productos de fabricantes electrónicos como Qualcomm, Nvidia, Samsung, la china Rockchip y, de forma muy destacada, la poderosa Intel, que ha anunciado un completo sistema, miniaturizado en una tarjeta SD, para desarrollos “wearable” llamado Edison.

 ¿Y todo esto para qué sirve?

 Voy a tomar prestado un esquema de la consultora PSFK en colaboración con iQ-Intel para intentar dar unas pinceladas.

Podemos vislumbrar tres posibles familias de funcionalidades:

  • Intimidad conectada: de persona a persona
  • Entorno (ecosistema) adaptado: de persona a máquina
  • Co-evolución: persona potenciada con tecnología

Intimidad conectada: imaginemos que para compartir una frase o una caricia virtual con un ser querido no fuera necesario activar una aplicación tipo wasap o skype como ahora hacemos, que pudiéramos hacerlo sólo con pensarlo. Y que a las posibilidades actuales de enviar una palabra, una foto o una frase hablada, añadiéramos algo táctil como una palmada o una caricia. Pensemos en el registro y envío a nuestro médico de variables como el pulso, tensión o nivel de glucosa. Imaginemos ropa, adornos o joyas que reaccionan a nuestro estado de ánimo o nuestras emociones.

Entorno adaptado: hablamos aquí de prótesis diseñadas exactamente para una persona. Pensemos en exo-esqueletos robóticos que se mueven a voluntad de impulsos trasmitidos desde el cerebro. O aplicaciones que actúan como entrenadores personales orientándonos en la realización de un ejercicio físico de forma óptima, en función de variables biométricas registradas de nuestro cuerpo y de los movimientos hechos.

Co-evolución tecnificada: se puede mejorar la visión, bien en  personas impedidas  o para mejorar cualquiera  visión normal (por ejemplo, para ver más lejos, para ver con infrarrojos en la oscuridad). También podemos oír mejor, no solo más fuerte, también más preciso, más selectivo en según qué momentos. Aquí también caben aplicaciones de seguridad e identificación biométrica, o las famosas “gafas conectadas” que nos aportan información seleccionada de forma rápida e intuitiva.

¿Cambiarán nuestra vida estas tecnologías?

Nuestra vida está cambiando de forma acelerada. Así lo trato de explicar desde estas páginas y también en tertulias y charlas en mi entorno.

Por poner un ejemplo que todos vemos, no hace mucho muchas madres sostenían que sólo telefoneando a sus hijos podían saber sobre su estado de ánimo y que eso de la mensajería electrónica era cosa de tecnólogos. Ahora son fanáticas del skype y del wasap y están permanentemente conectadas. El hablar a través de skype con una tableta con hijos y nietos en la distancia se ha convertido en algo habitual en muchas familias.

Aunque no soy adivino, si que veo las tendencias, observo a los fabricantes y “startups”, veo lo que se cuece “aguas arriba” y creo comprender el flujo de la tecnología.  Y a mí no me cabe duda que la era del “smartphone en la mano” va a ser superada por la era de la tecnología integrada y “ponible”.

Estoy convencido de ello, sólo tengo que esperar y seguir observando con curiosidad. Y, … dentro de unos años veré si estoy en lo cierto o no. Aquí queda escrito en el noble papel de LAS PROVINCIAS en enero de 2014. Es posible que alguien se acuerde de mis predicciones. Me alegraré si así ocurre.

Mientras tanto, queridos lectores, feliz semana.

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Artículo publicado en Las Provincias el domingo 26 enero 2014

LP que tecno me pongo