¿Esclavos del móvil?

El teléfono móvil conectado a Internet, el smartphone, es la tecnología cuyo uso se ha extendido de forma más rápida en la humanidad.

En apenas 5 años en los países desarrollados se ha alcanzado un 50% de usuarios de smartphone entre la población. Para alcanzar ese 50% de población usuaria en USA, fueron necesarios 60 años en el caso de la electricidad, 75 años con el teléfono fijo, 35 años para la televisión en color y 25 años para el ordenador personal (PC).

Las cifras en España son llamativas: el 85% de los teléfonos móviles son smartphone. Hay 22 millones de personas que acceden a Internet con el móvil,  23 millones usan aplicaciones de móvil para mensajería y otras funciones (apps).

Basta con observar el comportamiento de las personas en el transporte público, en salas de espera, cafeterías y reuniones para darse cuenta de la presencia y uso continuo de móviles y tabletas.

Inicialmente los móviles se usaban para llamadas de voz y mensajes cortos esporádicos (los SMS). Poco a poco se generalizó su uso como cámara de fotos, como reloj y para juegos sencillos.

El acceso a Internet o aplicaciones en la red era insignificante hasta la aparición del iPhone en 2007. Desde entonces, la facilidad y potencia, así como la velocidad de acceso de los smartphone ha crecido exponencialmente. Los usuarios hemos adoptado el teléfono móvil con alborozo y muchos llegamos a pensar que no podemos vivir sin él.

Se ha descrito el síndrome de la “nomofobia” como el pánico a estar alejado del teléfono móvil o a no poder usarlo por cualquier causa. Estudios médicos apuntan que hay más de un 50% de usuarios que sufren ese miedo y que hasta una cuarta parte de ellos desarrollan conductas adictivas, con mayor incidencia en adolescentes.

Sin llegar a caer en enfermedades, lo cierto es que la combinación de Internet y teléfonos móviles en una vida de conexión 24 horas x 7 días cada semana, está modificando nuestras funciones cognitivas y nuestros comportamientos sociales.

¿Nos hemos convertido en esclavos del móvil?

Usos y lugares

Los usuarios de smartphone lo hacen durante una media de 195 minutos al día y desde todo tipo de lugares públicos y privados (¡incluso en los sitios más privados! seguro que me entiende, querido lector).LP esclavos movil foto

Las aplicaciones más habituales son las de mensajería instantánea (como Whatsapp, mayoritario en España, y otras como Line o Telegram). Este tipo de comunicación ya tiene un verbo y un nombre propio: “wasap”.

Entre los más jóvenes abunda el uso de redes sociales: Facebook, Instagram, Snapchat y Twitter. Esta última tiene también uso intenso en adultos, en especial los de perfil periodístico o político. El correo electrónico móvil es común en adultos y en entornos profesionales.

Los juegos son aplicaciones que predominan en los adolescentes. Los mapas electrónicos (como Google Maps) tienen un uso intenso y creciente, utilizados para orientarse y seguir una ruta y también en combinación con otras aplicaciones de búsqueda de comercios, hostelería o atracciones turísticas.

Cabe mencionar además, las aplicaciones de agenda y gestión de horarios, sin olvidar las aplicaciones específicas de las empresas para acceso a sus bases de datos internas.

Abundan las apps de lectura de noticias, bien para un medio de comunicación concreto o las que combinan varias fuentes en una revista virtual a la medida del usuario. También la visualización de vídeos que llegan vía aplicaciones o los que buscamos en sitios como Youtube.

La banca y el comercio electrónicos están creciendo en accesos. Inicialmente los usuarios se limitan a consultas y poco a poco van incluyendo pagos y transacciones.

El pago con el teléfono móvil es la nueva frontera digital que probablemente se supere porque grandes empresas tecnológicas (Apple, Google), junto con bancos y entidades de crédito, han alcanzado acuerdos y están poniendo desarrollos y recursos en lograrlo.

Y por supuesto la navegación web, la consulta a páginas de todo tipo, es un fenómeno predominante hasta el punto que los accesos desde móviles y tabletas ya ha superado  a los realizados desde ordenadores.

Buenas prácticas

La dependencia de las tecnologías es connatural al ser humano. Dependemos de la electricidad, de la radio y de la televisión. Actualmente no nos consideramos esclavos de esas tecnologías.

Pero la extremada rapidez en la extensión del uso de los smartphone es algo tan distinto que no nos ha permitido adaptarnos de forma gradual y homogénea. Además las posibilidades de uso se multiplican, con lo que la adaptación se complica.

Así pues, desde estas líneas aporto unos consejos básicos:

  1. Evitar absolutamente su uso mientras se conduce: el peligro es real.
  2. Atención al uso en la calle: mejor hacerlo parados y nunca cruzando una calle, aunque sea con semáforo en verde.
  3. En las reuniones personales una buena práctica es dejar el teléfono móvil desconectado o como mínimo en silencio. La comunicación directa, con palabras y lenguaje corporal es mucho más rica e intensa. Puede usarse el móvil en un momento concreto para mostrar unas fotos o hacer una consulta que forma parte de la conversación. Si el uso del móvil va a interrumpir en vez de reforzar la conversación, evitémoslo.
  4. En las reuniones profesionales apliquemos también estas buenas prácticas. El uso de una tableta para llevar documentación o tomar notas es algo práctico que se ha extendido, pero evitemos también que la tecnología se interponga en la comunicación.

El mejor consejo, síntesis de las buenas prácticas, es que debemos utilizar los smartphones para mejorar y reforzar la comunicación y  fuentes de información, pero que debemos ser conscientes del peligro de su uso abusivo. El abuso produce lo contrario al objetivo deseado y empeora ambas, tanto la comunicación como la información.

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Artículo publicado en Las Provincias domingo 21 junio 2015

LP esclavos movil

Territorios y tecnologías

La campaña de las elecciones municipales y autonómicas es un buen momento para debatir sobre si la tecnología es  o no importante para nuestro territorio más cercano.

¿Se ocupan los candidatos del uso de la tecnología en las entidades? ¿Y de que haya  disponibilidad de tecnología en hogares, colegios y empresas? ¿entienden los candidatos de tecnología? Me refiero especialmente a tecnologías de la información y telecomunicaciones, que son de uso común,  transversal, a toda la sociedad, en entidades y empresas.

Un ejemplo candente: mientras oímos que en las ciudades se disfruta de accesos de banda super-ancha de 100 y de 300 Mbps, en la Comunidad Valenciana un 14% de la población  no llega disfrutar ni 10 Megas y  a casi un 6% no le alcanzan ni tan siquiera los 2 Megas. El acceso a la banda ancha en zonas rurales y en las periferias de muchas ciudades es aún un  gran problema.

Otros ejemplos: en el último informe comparativo de disponibilidad de servicios electrónicos en las comunidades autónomas, la valenciana se queda a mitad de la tabla, con un 81% de los servicios que ese informe selecciona como referencia. Mientras que la ONU premia a España por su liderazgo en la e-administración en la Administración del Estado, en el ámbito local y regional no destacamos.

Soy consciente que la mejora de la economía en hogares y empresas, el aumento del empleo y la ausencia de corrupción son, a buen seguro, asuntos más importantes y candentes en estas elecciones que esas “minucias tecnológicas” a las que yo me refiero.

Pero reclamo desde aquí una mirada estratégica a medio plazo. En este mundo globalizado y tecnológico que vivimos ¿son conscientes nuestros dirigentes de la influencia que tienen en esos asuntos “importantes” la disponibilidad y el uso adecuado de tecnologías? Ignorarlo es una rémora que nuestras ciudades, pueblos y autonomías no se pueden permitir.

Nuestro Monarca lo ha señalado “las tecnologías de la información y las telecomunicaciones son un factor imprescindible para el crecimiento económico, los avances sociales y, en definitiva, el desarrollo de los pueblos” con motivo del 150 aniversario de la Unión Internacional de Telecomunicaciones.

Pero…para algunos políticos parece que la esencia de la tecnología es manejar con soltura el Whatsapp, Facebook y Twitter.

Y otros casos pueden ser peor, como puede ser el caso de algunos empeñados en contratar a “retorcedores” de algoritmos en Internet para manipular la opinión pública. Con lo de retorcer algoritmos me refiero a los que crean falsas webs informativas y falsos usuarios para convertir en noticias relevantes cosas que a ellos les interesa.

Por todo esto, querido lector y elector, le animo a que pregunte a sus candidatos favoritos sobre estos temas y así logremos que se enteren y ocupen. Profesionales que saben de tecnología no faltan en España. Políticos que tengan experiencia y ejerzan en un mundo tecnológico son escasos.

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Columna publicada en Las Provincias 19 mayo 2015 con motivo de las elecciones autonómicas y municipales.

LP Territorios y tecnologias

Inteligencia diseminada

La semana pasada se ha celebrado en Barcelona la feria mundial de móviles MWC, uno de los más importantes eventos del mundo que gira alrededor de la electrónica, los móviles, las telecomunicaciones y la vida digital.

Por más que se repitan cifras, éstas no dejan de asombrarme: la mitad de la humanidad usa el móvil y un tercio  tiene conexión a Internet móvil.

La cantidad de mensajes, llamadas, aplicaciones y transacciones son apabullantes: se cuenta por centenares de miles de millones.

A la feria han acudido 93.000 visitantes record histórico de asistencia. Los casi 2.000 expositores han presentado ideas y productos y han intercambiado visiones del presente y del futuro.

Me llama la atención que este foro sea cada vez más un lugar multidisciplinar que congrega a profesionales de muchos sectores. Acuden y son entrevistados, como ejemplo, presidentes de grandes bancos tradicionales y de tarjetas de crédito líderes mundiales.  Estos importantes visitantes al MWC ha dicho frases que se han convertido  en titulares  en los medios de comunicación: “El dinero son datos”, “El futuro de la banca se decide aquí” o “El móvil será pronto el canal más importante para la banca”.

Hay operadores de telecomunicación que están comprando bancos. Hay bancos que están comprando empresas de software y de servicios electrónicos. Hay empresas tecnológicas que compran fábricas de termostatos. Existen fabricantes de cepillos dentales que están integrando la electrónica y sus aplicaciones en sus productos par que éstos sean mejores.

Los coches se han convertido en omnipresentes en el MWC. En ellos pasamos mucho tiempo y, por su condición de movilidad y exigencias de seguridad, se convierten en un objetivo donde ubicar todos los avances de la electrónica. Pero los coches son sólo un ejemplo de lo que está llegando: los chips electrónicos con sensores, procesadores, memoria y comunicaciones están poblando todos los objetos. Este fenómeno se llama ahora “Internet de las cosas”. Las siglas en inglés IoT (Internet of Things) han sido unas de las más repetidas en las conferencias, carteles y exposiciones del MWC.

Inteligencia en todas partes

La inteligencia conectada presente en las cosas, en la ropa y en los accesorios es una clave tecnológica actual, tal y como  se apuntaba hace unas semanas desde estas páginas al hablar de “Revolución tecnológica” (j.mp/revotecno).

Se trata de una “inteligencia diseminada” con un ritmo de crecimiento exponencial que va a provocar cambios aún mayores que los que hemos visto desde la explosión de Internet y de la telefonía móvil.LP inteligencia diseminada imagen

El teléfono móvil, o mejor llamado “dispositivo móvil inteligente conectado permanentemente a redes de banda ancha” va a continuar siendo un elemento clave, haciendo de pasarela o de almacén y sirviendo para conectar a otros accesorios inteligentes.

No puedo asegurar qué productos tendrán éxito entre los que hoy día se clasifican como de la “tecnología ponible” (wearables) y entre los de “Internet de las cosas”. Pero a la vista del masivo interés de desarrolladores y de empresas de tecnología y de servicios que estamos viendo en ferias como MWC, es seguro que algunas propuestas triunfarán.

La lógica hace pensar que para acceder a esa “inteligencia diseminada” pronto evitaremos el estar continuamente mirando una pequeña pantalla con el smartphone en la mano. Se dice, y con razón, que el uso actual  de los móviles  es peligroso para conductores, pero también lo es para peatones. Además el uso abusivo de los smartphones se ha convertido en un elemento molesto en muchas conversaciones o reuniones.

Tendremos quizá interfaces que conecten con el oído, la vista y  el tacto: dispositivos auditivos cloqueares, gafas o lentillas con proyección 3D, interfaces táctiles con tecnologías hápticas o incluso conexiones directas con el sistema nervioso del cerebro.

La tecnología se hará pues más invisible y  de aspecto menos intrusivo. Tendremos “superpoderes” estando dotados de una gran memoria, de información filtrada, capacidad de cálculo y proceso y de funciones de inteligencia artificial. En realidad hoy día ya estamos disfrutando de algunos de esos “superpoderes” aunque para ello tengamos que estar mirando el móvil.

Datos masivos. Privacidad y transparencia

Esta hiperconexión de personas y cosas genera millones de datos, algunos de ellos muy privados (datos de salud por ejemplo).

Será necesaria una buena cultura tecnológica de nuestros legisladores y dirigentes para que las normas que regulen la privacidad se adapten a la cultura de los europeos sin llegar a ser un estorbo para la innovación.

El Análisis de datos anonimizados de historiales de salud, junto a registros de constantes vitales correlacionados con esos datos puede traer grandes avances en la detección precoz de enfermedades o de epidemias.

Los datos de las ciudades y territorios que no afecten a la seguridad deben ponerse en formatos agregables a disposición de proyectos y desarrollo de nuevos servicios. Son datos públicos y deberá imperar la transparencia.

Oportunidades y amenazas

La “inteligencia diseminada” va a llegar y estamos viendo sus primeros pasos.

Según el presidente de la  empresa tecnológica Cisco, la mitad de los actuales proveedores de servicios van a desaparecer en una década. Y se refiere a servicios de todo tipo: transporte, hostelería, publicidad, entretenimiento, finanzas, comercios, seguros, telecomunicaciones…

La mezcla híbrida de servicios y productos y la canibalización disruptiva de diferentes industrias se va a acelerar. Las empresas y sectores que no se transformen a sí mismos se convertirán en irrelevantes y desaparecerán.

En estos cambios también aparecerán oportunidades: es preciso estar alerta. Los empresarios y profesionales podemos aprovechar nichos y trabajar en una evolución inteligente de nuestros talentos y negocios. Pero para ello tendremos que  entender las corrientes tecnológicas.

El futuro ya está aquí con inteligencia diseminada por todas partes.

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Artículo publicado el Las Provincias el martes 10 marzo 2015

LP inteligencia diseminada

En la feria de móviles MWC 2015

Este año la feria MWC se ha ampliado aún más hacia entornos que desbordan el mundo de la telefonía móvil. Los más de 93.000 asistentes y 2.000 expositores así lo acreditan.

Aprovechando mi visita con un pase de prensa ;) he colaborado con Las Provincias enviando crónicas con novedades y curiosidades que van más allá de descripciones técnicas de productos.

También hablé en Radio Valencia SER en una entrevista en el programa Hoy por Hoy locos por Valencia que puede escuchar en este enlace.

Ford Bici y coche conectado MWC

El lunes en la conferencia estrella estuvo el fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, quien se presentó este año como amigo de los operadores de telecomunicaciones.

Mark Zuckerberg en MWC15

Un claro ejemplo de que el mundo digital y electrónico llega más allá de los móviles son los coches: en la feria encontré más de 20 vehículos en distintos stands de operadores y fabricantes.

Aplicaciones curiosas del digitalización conectada (Internet de las cosas) las había abundantes: raquetas, zapatillas de deporte, balones de fútbol, zapatillas de bebés y hasta un cepillo dental conectado al móvil que probamos y que ya está a la venta.

La presencia de empresas valencianas ha sido limitada en número, pero relevante y digna de mención.

La conferencia más clarividente, desde mi punto de vista, del impacto del mundo digital canalizado a través de los móviles en todos los ámbitos económicos y sociales ha sido la del presidente del BBVA Francisco González: “el dinero son datos”, “la competencia de mi banco está entre las empresas tecnológicas” “es un cambio brutal y quien no lo vea no sobrevivirá”.

BBVA Fco Gonzalez MWC 4mar15

 

 

Revolución tecnológica

En el inicio de cada año son habituales las predicciones sobre tendencias tecnológicas. El año nuevo invita a reflexionar sobre el presente y el futuro y la tecnología no es una excepción.

Con este mes de enero casi concluido y teniendo por delante un 2015 lleno de “emociones” en el ámbito sociopolítico en España, es fácil perderse atendiendo sólo a lo urgente y olvidando lo importante.

El ilustre y veterano abogado Antonio Garrigues Walker ha escrito hace unos días: “El empresario de esta época histórica, cualquiera que sea la dimensión de su empresa, tiene que visualizar el mundo con otra mirada y con otras ambiciones. Su espacio y su capacidad operativa va a carecer de límites en todos los sentidos y por lo tanto sería absurdo autolimitarse en forma alguna”, refiriéndose a la revolución tecnológica y a la innovación permanente.

Quisiera aportar algunas ideas del por qué de estas palabras y por qué usa el término “revolución tecnológica”  una persona externa a ese ámbito.

¿Revolución o evolución?

Las palabras fuertes como “revolución” pueden asustar y paralizarnos o bien alertarnos y movernos a la acción.

Cuando algunas personas vemos la avalancha de la tecnología aplicada y los cambios que se van a provocar y que ya están produciendo, tenemos que usar esas palabras llamativas.

Hablamos de revolución porque nos produce alerta y nos alarma el desconocimiento generalizado que muestran muchas personas con puestos de responsabilidad en empresas y entidades.

Los cambios tecnológicos anteriores se producían evolucionando a lo largo de toda una generación. En unas cuantas décadas los humanos se acostumbraban a convivir con la electricidad, con los vehículos de motor de explosión, con el teléfono o con la televisión. Los ordenadores y las redes de datos en empresas trajeron un intenso cambio en la economía y el funcionamiento de las empresas.

Pero ahora los cambios se suceden en pocos años y globalmente en todo el mundo y, por razones económicas y demográficas, estos cambios van a ser de una intensidad muy superior.

Claves tecnológicas actuales

Destacaría tres claves: Una primera clave es la “inteligencia por todas las partes”. Las máquinas de LP revolucion tecnologica imagentodo tipo son cada vez más inteligentes. Pensemos en los robots que, tras años de probada fiabilidad en las industrias, están ya apareciendo en las oficinas y en los hogares.

Hay que destacar el mundo del automóvil o, por ampliar el plano, el mundo del transporte personal.  La mayoría de fabricantes está trabajando en funciones de automatización de la conducción, aumentando la seguridad de los viajeros y permitiendo un uso más eficiente de las autopistas y calles. Se trabaja ya en la autoconducción, por ejemplo en un avanzado proyecto de Google. En cuatro estados de los USA la legislación ya permite el test de vehículos autónomos circulando en carreteras públicas.

El confort y la experiencia a bordo, como una extensión móvil del hogar, es otro campo en el automóvil. El “coche concepto”  F015 de Mercedes, presentado en la feria CES de las Vegas, es un excelente ejemplo de confort en ruta: recomiendo ver el vídeo “F015 Luxury in motion”.

En transporte personal otra tendencia emergente en zonas urbanas es un cambio de concepto pasando los urbanitas de “tener un coche” a “hacer uso de un servicio de coches”.

Una segunda clave es la “fusión entre el mundo real y el virtual”. Se está dotando a muchos objetos de sensores (que miden parámetros como temperatura, aceleración, conductividad) y de actuadores (que activan motores, válvulas, excitadores químicos o eléctricos).

Y junto a los sensores se instalan diminutos computadores con capacidad de comunicación con una red. Esto se manifiesta en conceptos cada vez más populares: Internet de las cosas y Tecnología ponible (“wearables”).

Otro ejemplo son los drones, aéreos, terrestres o acuáticos. Son vehículos semiautónomos, de todos los tamaños, que se están usando ya en  seguridad, acceso a lugares no transitables, fotografía e inspección, etc. Amazon y Google están investigando su posible uso en tareas de reparto.

Y la tercera clave a destacar es la “computación disponible en la web” con carácter flexible, reconfigurable y accesible para múltiples formatos y equipos. Un inicio de esto es la “informática en la nube” que ya tenemos los usuarios (por ejemplo aplicaciones de correo y ofimática en la red) y que también contratan las empresas, sustituyendo servidores físicos por virtuales.

Tener un acceso fácil al conocimiento, procesado con inteligencia artificial y accesible con lenguaje natural, está permitiendo ya cosas como realizar traducciones orales en tiempo real o tener ayudas a diagnósticos médicos basadas en lo último conocido.

Una realidad tecnológica de doble filo es la recogida masiva de datos de personas y cosas que permite servicios que hacen la vida más eficiente y cómoda, pero que a la vez supone un riesgo real para la privacidad. Se precisa una nueva conciencia de autoprotección personal y de políticas de seguridad basadas en riesgos.

Qué podemos hacer con esta revolución

Esta avalancha de tecnologías es mucho más que unos elementos aislados. La conjunción de todas ellas, unidas a poblaciones que nacen y crecen sin tener condicionantes de viejos procesos, está modelando el mundo.

Se abren oportunidades para las industrias de productos tradicionales. El automóvil es un buen ejemplo para España. Estas tecnologías caben en casi cualquier producto y permitirán competir a las empresas europeas. También hay oportunidades en la suma híbrida de productos y servicios.

Lo último que podemos hacer es ignorar la “revolución tecnológica” y permanecer quietos como si las formas empresariales fueran a regresar al tiempo pasado.

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Artículo publicado en Las Provincias domingo 25 enero 2015

LP revolucion tecnologica

Clase digital menguante

La clase media está desapareciendo, está menguando a un ritmo alarmante. Es un hecho que preocupa universalmente a entidades poco sospechosas de ser revolucionarias, como por ejemplo el Foro Económico Mundial (WEF) que se reúne en Davos a comienzos de cada año. Ya lo dijo en 2014 y en sus documentos preparatorios para la próxima cita se alerta que el problema se agrava, señalándose la creciente desigualdad como uno de los principales riesgos globales en 2015.

“Cuando la economía y el empleo crezcan, es posible que la desigualdad y la pobreza se queden endémicas” ha dicho recientemente Antón Costas, presidente de Cercle d’Economía, prestigiosa asociación de empresarios, habitualmente muy bien informada.

Una clase media amplia, educada y consciente, es la base de la democracia. Una masa dividida, atemorizada y desinformada está en riesgo de caer en manipulaciones y de dejarse llevar por engaños y populismos, de signos diversos, pero siempre perversos.

La digitalización debería contribuir positivamente a tener una mejor información y una mayor consciencia. Pero, para mi sorpresa, la “maldad” de algunos y la pereza de muchos están produciendo los efectos contrarios.

Me dispongo pues a aportar mi granito de arena en este acto de transitar por el acelerado mundo digital que a todos nos supera.

Mucha información igual a desinformación

Los ingenieros estamos acostumbrados a conceptos como el “ruido”, las “interferencias” y la “saturación”. LP Clase digital menguante ImagenHablamos también de “sintonizar” la fuente adecuada de la señal y de filtrar las señales perturbadoras.

Con la extensión masiva del correo electrónico primero, el acceso al mismo desde el móvil, la mensajería instantánea continua (Whatsapp y similares) y las redes sociales que nos incitan continuamente a participar, observo que muchas personas tienen la sensación de que dominan todas las fuentes de información y de que las suyas son las “veraces” y confiables.

Esa loca carrera de convertir en “virales” algunos mensajes (informaciones que se propagan rápidamente),  y las pocas ganas y consciencia para contrastar de muchos, convierten a personas teóricamente formadas en corderillos en fila hacia la “papilla informativa” primero, y al “matadero intelectual” después.

Nuestro trabajo lo hará un robot

Se ha publicado hace unos meses un serio estudio de la Universidad de Oxford predice que entre 10-20 años la mitad de los trabajos actuales los harán mejor robots o computadores dotados de inteligencia artificial.

La clase media nacida en los 50, 60 y 70 en el mundo desarrollado somos conscientes que nuestros hijos van a tener una vida más complicada que la nuestra. Es una sensación vivida por muchos como un drama.

Los niños y jóvenes actuales tienen que prepararse para un mundo de complejidad poliédrica infinita.

Pero la demografía de los países emergentes es aplastante. Y sus clases medias tienen derecho a una mejora de condiciones de vida: sus jóvenes sí que vivirán mejor que sus padres.

Las sociedades “maduras” como la europea, tenemos que saber bien cuales son nuestras cartas. Y eso requiere un conocimiento inteligente de las reglas del juego y una esforzada y creativa inversión en nuestras fortalezas.

Los robots podrían eliminar la humanidad

Ríase usted de ficciones como las de las películas sobre “El planeta de los simios” o las que tratan de robots asesinos en las series de “Terminator”, “Cyborg” o “Némesis”.

Nos acercamos a un momento en el que la inteligencia artificial de los robots superará a la del conjunto de la humanidad. Esa fecha, conocida como la “singularidad tecnológica”, muchos expertos la sitúan en el año 2045 y otros la adelantan al 2030 o incluso al 2025.

Gente muy seria está analizando de cerca las evoluciones de la inteligencia artificial y temen que en algún momento los robots lleguen a la conclusión de que los humanos somos algo molesto y nos eliminen como si de  un virus se tratase.

Pero no quiero ser alarmista (asusta todo esto un poco ¿verdad?)

Razones para el optimismo

Querido lector, estamos en fechas navideñas, en tiempos de revisión de lo hecho y de buenos propósitos para el año que viene.

No quisiera que con estas reflexiones quedara en usted un mensaje alarmista o una sensación pesimista.

La humanidad, el “homo sapiens”, ha alcanzado niveles de progreso, de igualdad y de felicidad difícilmente imaginables por cualquier otra especie o por nuestros antepasados hace pocos cientos de años.

Los humanos tenemos unos valores y unas virtudes que ninguna máquina podrá nunca replicar. Somos nosotros quienes diseñamos y construimos las máquinas y tenemos que seguir logrando que éstas sean una extensión más de nuestras facultades.

No tenemos garras, nuestros colmillos son pequeños, nuestra vista limitada, nuestro olfato es muy simple. Pero tenemos un sistema nervioso distribuido por todo el cuerpo, con un cerebro prodigioso, capaz de idear abstracciones y de integrar emociones.

Las máquinas, los robots, los computadores, las redes de telecomunicación, los sensores, no son más que unos “órganos” reforzados que nuestro cerebro va creando.

Muchas quejas se escuchan sobre la rigidez que su uso nos genera, de las dificultades para dominarlos, de tener que adaptar nuestro trabajo a unas máquinas. Aprendamos a usarlos, a dominarlos y a adaptarlos a nuestras necesidades.

Estos son mis deseos para 2015, para usted, paciente lector, y para todos sus seres queridos. Que así sea.

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Artículo publicado en Las Provincias el domingo 14 diciembre 2014

LP Clase digital menguante

La empresa hacia lo digital

Pensando en empresas como Amazon o Google, ya nadie duda que vivimos en un mundo en donde predomina lo digital y en el que las empresas emergentes son esencialmente digitales.

Pero, ¿qué pasa con las empresas “tradicionales”? ¿qué ocurrirá con las empresas que se encargan de la alimentación, transporte, energía, vivienda, cultura, ocio y vestimenta?. Vemos a empresas como Inditex (Zara) que atienden estas necesidades con agilidad y éxito mundial y nos preguntamos qué las distingue.

Y también vemos otras empresas de distintos sectores en las que no percibimos esa agilidad y frescura en la atención a sus clientes y mercados.

Sobrevivirán las empresas que comprendan el mundo digital y lo integren en sus procesos y su forma de trabajar.

Serán aniquiladas aquellas empresas que no entiendan los nuevos tiempos y tecnologías y carguen en la batalla con armas ya anticuadas, ignorando lo digital, como cuenta la mítica historia de lo que hicieron lanceros polacos a caballo cargando contra los panzers alemanes en 1939.

La buena gestión en la empresa

Un prestigioso empresario comentaba hace unos días que en su empresa “está todo en el  SAP”, que es el nombre de una conocida aplicación de gestión empresarial, y que “gracias a ello todos manejamos las mismas cifras y la misma información y la eficiencia es enorme”.

El “viejo” empresario que funciona solo con su olfato y que mantiene sus organizaciones desconectadas con informaciones estancas, es una especie a extinguir.

Afortunadamente todas las grandes empresas españolas (de las más competitivas del mundo) y muchas de las pequeñas y medianas, ya disponen de una infraestructura y de aplicativos digitales que dan soporte a su actividad y su negocio.

Pero no basta con eso. La colosal aceleración de la digitalización de las personas y los objetos, unida a la revolución demográfica y económica de Asia y África, nos traen un mundo en el que no caben las empresas basadas en divisiones funcionales y procesos inamovibles. Se necesitan empresas con un corazón y una mente digitales.

Las empresas de la era industrial se diseñaron para ser robustas y capaces de producir de forma repetitiva y consistente muchos productos iguales con cambios incrementales. El mundo ya no es así.

Una buena explicación de esto es la que relata el consultor Aaron Dignan cuando habla de las empresas exitosas que tienen un “sistema operativo digital” porque “lo digital no es un programa informático, es un estado mental”.LP Empresa hacia lo digital - Imagen

Las empresas que tienen éxito, explica, son las que tienen:

  • Una VISIÓN de empresa con enfoque a largo plazo, con un propósito,  resistentes a la incertidumbre y el riesgo, transparentes, incómodas para muchos y que dejan un legado, una forma de ser, aunque desaparezcan.
  • Una forma de TRABAJAR continua 24h x 7d, con productos “inteligentes” que interactúan con los clientes, funcionando de forma ligera (“lean”), con planificación flexible, cambiando en cuanto es preciso (“pivotar”), con oficinas móviles, roles flexibles y proyectos de las personas.
  • EQUIPOS de trabajo con líderes que convencen y motivan en vez de ser jefes que ordenan y mandan, que atraen talento, con técnicos integrados en el negocio, centrados en las personas, equipos digitales.
  • PRODUCTOS híbridos entre producto y servicio, con modelos de negocio difíciles de catalogar en esquemas clásicos. El conocimiento del producto es clave en la cuenta de resultados: se invierte más en el producto que en la publicidad, con una orientación global, para todo el mundo.
  • Con COLABORACIÓN entre clientes y proveedores, estableciendo comunidades entre ellos, formando equipos que colaboran y trabajan en red. De este modo las empresas consiguen  maximizar la interacción con su mercado.

Transformación hacia lo digital

El empresario es quien lidera, es el que tiene la visión de la empresa y la transmite a empleados y directivos. Sin una visión bien informada no hay nada que hacer.

Pero, una vez que se tiene esa visión, la empresa hoy necesita vivir el mundo digital. Necesita trabajar con una estructura plana y colaborativa.

Para una transición e inmersión en el mundo digital no es suficiente el comprarse un aplicativo de moda o el poner ordenadores portátiles y dar smartphones a los empleados para que trabajen con sus datos en la “nube”. Se necesita algo más que “echar” cubos de tecnología.

Existe la tentación de comprar lo que está de moda. A ello nos impulsan los grandes operadores de telecomunicación y proveedores informáticos que, también ellos, están sufriendo su propia transición. En ese devenir los mercados se entrecruzan y solapan y las empresas emergentes de Internet cambian las cadenas de valor y de suministro. Las opciones se multiplican y aumenta la confusión sobre qué comprar: algunas opciones se  nos  presentan como el paradigma de la modernidad.

Es fácil que una empresa “tradicional” se sienta confundida: consultores y proveedores le cuentan modelos distintos envueltos de un futuro prometedor: nombres de moda mezclados con marcas comerciales y casos de éxito que nos pueden llevar por caminos que comprometan el futuro de nuestra empresa.

Malo es no hacer nada, quedarse anclado en los métodos y modelos del siglo pasado. Pero caer en una digitalización sin conocer previamente hacia dónde vamos es quizá más peligroso.

No todo vale para cualquier empresa y no todas las soluciones son abiertas y transparentes en sus objetivos: a menudo prevalece la estrategia del suministrador frente a las necesidades del cliente.

Mantener la curiosidad informada y  un estado mental digital resulta vital para la empresa que quiera perdurar. Desde una visión clara y bien asesorada será  posible elegir entre las distintas ofertas con más posibilidades de éxito.

Deseo haber contribuido desde este espacio con mi granito de arena en la inmensa playa de la empresa digital.

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Artículo publicado en Las Provincias el domingo 5 octubre 2014

LP Empresa hacia lo digital