Credibilidad 4.0

Credibilidad 4.0

Nadie duda a estas alturas que la digitalización ha llegado a nuestras vidas para quedarse.

Con la digitalización y la interconexión se eliminan las barreras para crear y difundir informaciones, noticias y opiniones, y así éstas se multiplican acelerándose su transmisión de un extremo a otro del planeta.

Pero, ¿qué es la digitalización? Y, ¿qué es la digitización?

Digitización es el proceso de convertir una variable continua (un sonido, una imagen, temperatura, etc.) o la representación de un símbolo, en un valor numérico: un dígito. Una vez que todo está convertido en dígitos, su tratamiento, almacenamiento, análisis y envío a distancia se simplifica.

Digitalización se refiere a posibilitar, mejorar y transformar las operaciones y funciones de empresas y entidades apoyándose en tecnologías digitales. En un sentido más amplio consiste en aprovechar el tratamiento de lo digitizado para extraer conocimiento o realizar acciones.

El mundo 1.0 (el físico y presencial) se vio ampliado por mundo el 2.0 (el de la digitalización y difusión unidireccional) y estos dos mundos han sido desbordados por el mundo 3.0 en el que cualquier persona interviene en la creación de contenidos, en un debate continuo y globalizado.

El tener mucha información, por muy entretenida o motivadora que sea, no supone necesariamente un incremento del conocimiento. Muchas veces es justo lo contrario. Desde el comienzo de la humanidad, la generación y difusión de la información ha sido soportada en unos medios caros y escasos: el cincelado en piedra, los papiros, los pergaminos, la escritura amanuense, las imprentas… Las dificultades en la trasmisión de la información tenían la virtud de que, “normalmente”, existía un filtro que facilitaba la validación y el contraste de la veracidad y utilidad de una información antes de ser publicada y difundida.

interconnection-tecnopolicy-daily

                                imagen de Technopolicy Daily

Pero esto ya no es así. Hemos asistido atónitos a recientes fenómenos deformativos de la información, como los ocurridos con el Brexit en el Reino Unido y con las elecciones presidenciales en USA. En estos casos se ha demostrado cómo la influencia de noticias falsas publicadas en medios digitales (y también en medios impresos) y su propagación con la ayuda de redes sociales y de mensajería digital, sin otro filtro que la curiosidad o la “viralidad”, ha llevado a dos democracias consolidadas a votar por unas opciones cuanto menos sorprendentes.

El fenómeno de la rápida propagación de bulos y noticias falsas lo experimentamos todos los días a través de Whatsapp, Facebook y Twitter, y en menor medida también vía correo electrónico. Los filtros y el etiquetado automático del email nos están librando, afortunadamente, de mucho ruido y spam (correos basura).

¿Hay que volver atrás?

Una reacción precipitada ante esta situación sería el abandonar toda interacción digital, el salirnos de las redes sociales y de sistemas de mensajería y restringir al máximo el correo electrónico. Regresar a la comunicación oral y en soporte de papel y recuperar las cartas manuscritas o mecanografiadas con su sobre y su sello.

Pero no es posible volver atrás, cerrar Internet, abolir lo digital. Ni en dictaduras tan cerradas como Corea del Norte lo han logrado del todo. Además, la propagación de chismes, bulos e información deformada no es algo nuevo: Recordemos los tabloides tan populares en Reino Unido y las revistas de chismes leídas en todo el mundo. Y no olvidemos la televisión basura. Pero en estos medios, como llevan más tiempo, gran parte de la población está ya vacunada y cuando lee esos semanarios o ve esa televisión le presta una credibilidad limitada, situación que no siempre sucede con lo que se trasmite por Internet.

Desde luego es un placer usar esos valiosos soportes en papel para las ocasiones especiales y disfrutar de todo el ritual y las sensaciones que nos deleitan. Sin embargo, salvo para unos pocos “ermitaños analógicos”, la gran mayoría de nosotros estamos inmersos inevitablemente en un acelerado mundo en soporte digital.

He leído hace poco que un influyente escritor afirma que las “redes sociales eran y son una amenaza más grave para la civilización que el fundamentalismo islámico”. Leo también sobre iniciativas parlamentarias que, presuntamente, pretenden restringir que se pongan fotos humorísticas en Internet con críticas de cualquier persona. Estoy asombrado. ¿Estamos así aún?.

Las consecuencias de la digitalización no son malas de por sí, ni muchísimo menos, son fundamentalmente buenas. Lo que es muy malo es no entender el entorno digital, y lo peor aún es el negarlo y despreciarlo.

Porque esto va en progresión exponencial. Si en 2016 tenemos poco más de una conexión por cada persona, en 2020 entre objetos que llevemos encima y cosas que nos rodean, saldremos a no menos de cinco cosas conectadas por persona. Y todo ello generando datos mientras los servidores en la “nube” están almacenándolos. Y hay potentes “cerebros” de inteligencia artificial procesando y aprendiendo de los datos. ¿Qué información será fiable en esa situación? ¿Tiene sentido ignorar el fenómeno como si no fuera a ocurrir?.

Una nueva credibilidad

Es necesario aprender pronto a navegar en este entorno 4.0. La interconexión de personas y cosas se va a multiplicar. La rapidez se va a acelerar. La complejidad va a aumentar. La jerarquía y las barreras van a caer. La transparencia va a ser imperativa en los negocios y gobiernos.

El mejor filtro para contrastar la credibilidad somos las propias personas, entrenadas en el nuevo entorno y ejercitando nuestros derechos para buscar información veraz. Promoviendo comportamientos, normas y leyes que vayan adaptando lo digitalizado a la ley natural. Entendiendo los desequilibrios que lo nuevo pueda traer y cambiando para mantener lo esencial.

Anclarse en el pasado no sirve. No lo haga querido lector. Todos nos sentimos desbordados en mayor o menor medida en este mundo digital. Úselo en la medida que su curiosidad le permita y confíe en las personas de su círculo para ayudarle en el resto.

.-.-.-.

Articulo publicado en Las Provincias el domingo 4 de diciembre de 2016

www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/201612/04/credibilidad-20161204000400-v.html

lp-credibilidad-4dic16

 

Industria 4.0: máquinas o procesos

Industria 4.0: máquinas o procesos

En la nueva industria ¿son los robots y materiales, o son los procesos lo que más importa?. Adolfo Montalvo y Raúl Martín contraponen opiniones en este artículo a doble columna.

Máquinas, materiales y productos 4.0 (por @adomon)

Un mundo nuevo, lleno de oportunidades y de amenazas, llega a nuestras industrias: es el que traen las máquinas y los materiales 4.0 que nos permiten crear productos 4.0

La robótica, la fabricación aditiva (conocida también como impresión 3D, o incluso 4D), los nanotubos y nanomateriales, los nano-robots, el “polvo inteligente” (no se ría, en inglés se llama “smart dust”, pero no sé cómo traducirlo)  y también la computación cognitiva, son algunos ejemplos de términos tecnológicos emergentes que escuchamos en eventos sobre innovación y que leemos en medios especializados y revistas divulgativas.

Pocos directivos y empresarios dudarán ya de la necesidad de innovar. Así lo defendimos hace unas semanas en estas mismas páginas mi compañero de columna Raúl Martín y yo mismo (si se lo perdió puede leerlo en este enlace: j.mp/dondeinnovacion).

Pues este domingo pretendemos ayudar, querido lector, a encontrar caminos para desarrollar una innovación factible en las empresas.robot-talk-host-expo-asis-robot-dream-recortado

En esta columna defiendo que lo mejor es lo tangible, lo que produce: las máquinas y herramientas. Y también lo que se produce: productos innovadores con materiales avanzados.

Fabrica un producto estrella, que arrase en el mercado, y lo demás vendrá por añadidura.

El dominio de los materiales por parte de la ciencia y la industria ha progresado una enormidad. Somos capaces de fabricar cosas de unos pocos nanómetros, a escala de unos átomos. Piense en el grosor de un cabello humano (entre 50 y 100 micras) y divídalo por 10.000: 5 a 10 nanómetros es el tamaño de las pistas electrónicas de los chips en los nuevos teléfonos móviles.

Y del mismo modo que se maneja el silicio y los materiales inertes, los biotecnólogos ya son capaces de manipular materiales vivos como por ejemplo el ADN de las células (busque en Internet sobre el sistema CRISPR y verá a qué me refiero).

Hay que conocer, explorar y experimentar con los nuevos materiales, sin duda.

En la fabricación los avances son también portentosos. La robótica se está democratizando a pasos agigantados: hasta los niños de primaria aprenden a programar robots (no es broma, eso ocurre en Valencia, ahora mismo).

La mejora ha de ser disruptiva. Y eso se logra con el uso de herramientas avanzadas. Como por ejemplo las máquinas y cadenas de fabricación dotadas de visión artificial, capaz de superar con creces el ojo humano, ya sea para inspeccionar un producto alimenticio o para detectar defectos en la pintura de un coche.

Innovar en la industria es obligatorio. Ahora lo llaman 4.0, un término llamativo que evoca modernidad. Pero a la velocidad que se evoluciona, pronto no tendremos numeración: no se detenga, no se asuste, mirando bien hay muchas oportunidades.

Industria 4.0 sí, pero con procesos (por @raulmartincalvo)

Inmersos en pleno siglo XXI, y escuchando hablar de la cuarta revolución industrial cada vez con más frecuencia, el sector industrial, que supone cerca del 13% del valor añadido en nuestro país con un 11% del mercado laboral, sigue acometiendo lentamente la introducción de tecnologías que deberían permitirle convertirse en “industria inteligente”, o lo que es lo mismo, desarrollar su inmenso potencial aprovechando la innovación existente.

Un paso muy importante en esta adopción ha sido entender que las partidas presupuestarias destinadas a tecnología no son simplemente invertir en un sistema de gestión ERP o comprar ordenadores o servidores de última gama.  Se empieza a tomar conciencia de que, para estar a la altura de las exigencias del mercado actual, se necesita información en tiempo real que permita analizar cómo se comportan las compañías. Datos y más datos, esa es la tendencia.

Toda esta amalgama de información puede ser obtenida con una facilidad insultante por la mayoría de dispositivos que están en el mercado. Su posterior análisis y tratamiento debería de permitirnos detectar vulnerabilidades o funcionamientos no deseados a todos los niveles, desde el proceso de fabricación a  problemas de personal, pasando por fallos en la cadena de distribución o problemas de calidad para anticiparnos a los problemas y sacar el máximo partido a esta BigData de la que todo el mundo habla.bigdata-elefante

Ahora bien, empiezan a proliferar las empresas con etiqueta de Industria 4.0 pero con procesos y funcionamiento 1.0.  Este perfil de compañía, invierte en maquinaria de última generación y asiste a eventos que hablan de esta nueva revolución industrial, pero se olvidan de que apostar por la tecnología y la innovación supone acometer, con voluntad y firmeza, un análisis y  redefinición de sus procesos a nivel industrial, organizativo y de personal para poder ser capaces de realmente tratar, entender y usar esta cantidad ingente de información que se genera en estos días y que, en la mayoría de casos, acaba en sobreinformación.

Variables como la horizontalidad a nivel de estructura, la agilidad, la apuesta por las personas y su implicación y, sobre todo, la flexibilidad a la hora de adaptarse, suponen un obligatorio paso previo a pasar a formar parte de esta fascinante cuarta revolución industrial que llega para quedarse.

La mejora continua viene de un diagnóstico claro y una solución comprometida, valiente y decidida para cambiar funcionamientos obsoletos que pueden agilizarse con small and “smart moves”, acciones pequeñas y fáciles de implementar que cambian modelos y procesos complejos.

La industria tradicional necesita repensar, reestudiar y reanalizar (las tres R) sus procesos, antes de analizar los miles de inputs, variables, señales o alertas que cualquier sistema que se precie ofrece. Industria 4.0 si, pero con procesos 4.0.

.-.-.-.

Artículo publicado en Las Provincias el domingo 18 de septiembre de 2016

lp-industria-40-maquinas-procesos

 

Empresa 1.0 y 4.0

Empresa 1.0 y 4.0

Cuando muchas personas escuchan o leen términos tan “modernos” como “Empresa 4.0”, en seguida desconectan y se pasan a otra cosa. NO LO HAGA, querido lector, siga leyendo hasta el final. Prometo no defraudarle.

La vida real es la que merece la pena. El contacto cara a cara, los sentimientos y las emociones que se transmiten con los cinco sentidos, con el lenguaje no verbal, son algo imposible de emular, ni con la mejor tecnología del mundo.

Nuestros trabajos y nuestras empresas están llenas de personas, afortunadamente. Por muchos anuncios que haya sobre la llegada de la robotización masiva o de la inteligencia artificial con una potencia imbatible, las empresas no pueden existir sin las personas. Personas buenas, personas inteligentes, desde luego, pero esa es otra historia.

El mundo presencial, las cartas en papel, las llamadas telefónicas, los apretones de manos, los abrazos, los gritos, las palmadas en la espalda. Todo eso es el mundo 1.0.

En un mundo exclusivo 1.0 el dominio de la información y la jerarquía son imprescindibles. Los jefes con sus empleados y los vendedores con sus clientes dominan en ese escenario toda la información y su flujo de comunicación. Pero todo eso cambió con la aparición de las webs en Internet. De repente “el mundo se hizo plano” (Thomas Friedman, 2005) y la información ya estaba al alcance de todos. Había nacido el mundo 2.0.

La vida 2.0Empresa 1.0 y 4.0 Dron Aquila Facebook

La vida en las empresas sometidas al escenario 2.0 se hizo más transparente. Todos tuvimos que cambiar y comprender que el poder ya no estaba en controlar la información de los asuntos concretos. Los vendedores fueron confrontados por sus clientes porque estos ya conocían los productos de la competencia que eran iguales o mejores que los de la empresa. La respuesta comercial 2.0 fue el generar el concepto de que nosotros “no vendemos sólo productos sueltos, vendemos soluciones, creamos entornos y plataformas que ayudan a los clientes a avanzar hacia el futuro”. Algo de cierto hay en ese nuevo paradigma. Del mismo modo que los médicos no se dedican a seleccionar un fármaco para una enfermedad, sino que se ocupan de la salud del paciente, caso a caso, de ese mismo modo las empresas vendedoras crean productos y servicios que o bien  “curan” (solucionan problemas) o “vitaminan” (para fortalecer el rendimiento de sus clientes).

Llegamos al mundo 3.0

Pero ese universo 2.0 que trajo la información disponible para todos de una forma casi ilimitada y transparente, se encontró con la oportunidad y la capacidad de los que antes eran únicamente lectores-usuarios, para aportar sus puntos de vista. Los usuarios y clientes ahora intervienen creando contenidos, publicando opiniones y nuevas ideas en blogs y compartiendo todo en Redes Sociales (Facebook, Twitter, LinkedIn, Youtube) o en sistemas de mensajería directa (Whatsapp, Telegram, Skype).

La conversación digital se convierte en multidireccional y los contenidos se multiplican hasta el punto de que nadie puede leerlo todo y menos aún controlarlo. Hay un desbordamiento de información, una saturación de contenidos, Algunos de los canales de comunicación dejan de funcionar porque ya no se escuchan o pierden credibilidad y relevancia y los líderes empresariales o los vendedores veteranos sienten que pierden la conexión con sus subordinados o con sus clientes: la comunicación no llega.

La solución entonces para gerentes y vendedores es entrar a formar parte de la conversación, participar con artículos propios o compartiendo aquellos textos e informes que su experiencia y veteranía les permite distinguir como valiosos entre la maraña de la información infinita en las redes.

Los verdaderos líderes recuperan así su misión compartiendo y guiando, más que controlando e imponiendo. El mundo 3.0 es en el que ahora estamos y nos parece de lo más natural e insuperable.

Llega el mundo 4.0

Pero cuando estábamos tan tranquilitos habiendo conseguido entender las dinámicas de las redes sociales, resulta que comenzamos a escuchar sobre tecnologías que nos vuelven a sembrar desasosiego. Por ejemplo el Big data, la inteligencia artificial, realidad virtual, Internet de las cosas, realidad aumentada (sí, la que usa Pokemon Go), fabricación aditiva 3D, computación cognitiva, exoesqueletos robóticos, drones y neurotecnología, son algunos de los términos emergentes más habituales.

Los humanos se convierten en superhombres apoyados en estas tecnologías. Los datos disponibles se multiplican por miles. Las capacidades enormes de almacenamiento, de cálculo, de análisis con lógica difusa y de comunicación casi telepática, combinadas entre sí y en tiempo real, crean un nuevo mundo en empresas y sociedades.

Podría venir, teóricamente, un operario chino o vietnamita a nuestro entorno español más singular y avanzado en cualquier materia y, mediante traducción oral inteligencia artificial y prótesis robóticas, aparecer entre nosotros como un sabio experto, súper poderoso y hasta empático, pues sería capaz de conocer nuestros nombres y preferencias y ofrecernos servicios justo para nosotros.

Esa circunstancia teórica se está convirtiendo en posible, o incluso probable, en un tiempo cercano. No es cuestión de asustar al lector en víspera del día de Santiago. Pero sí de avisar que esta vez la intervención del santo no va a ser suficiente para salvarnos de la amenaza exterior.

De nuevo las personas, nosotros mismos querido lector, seremos capaces de superar los miedos, volver a aprender a transitar este nuevo mundo 4.0 y superar a la máquina, usando a nuestro favor sus capacidades. Sin dormirse, sin esperar a que pase la moda, porque no va a pasar, lo podremos lograr con esfuerzo inteligente. Feliz verano.

.-.-.-.

Artículo publicado en Las Provincias el domingo 24 de julio de 2016

LP empresa 1.0 y 4.0

Cosas que escuchan y hablan

Hace unos días leíamos en portada de LAS PROVINCIAS una inquietante noticia avisando que la policía puede grabar conversaciones desde los teléfonos móviles incluso estando éstos desconectados. LP portada Interior grabar conversaciones 30may16 La noticia, recogida también en muchos otros medios de comunicación, nos alertaba sobre la posibilidad real de que alguien, sin el debido soporte de la ley y los jueces, nos pudiera grabar en cualquier momento.

Por otra parte, leemos a menudo sobre los múltiples aparatos  presentes en nuestros hogares  y en sistemas que llevamos encima que están en permanente escucha: ordenadores con cámara y micrófono que pueden ser activados remotamente sin que el usuario lo permita o lo conozca, televisores inteligentes que escuchan posibles órdenes verbales del usuario y que están conectados a la red, donde pueden perfectamente subir las grabaciones, teléfonos avanzados con reconocedores de voz dotados de inteligencia artificial  (Siri en los iPhone, Cortana en Windows o Now en Google).

Y no sólo nos escuchan esos aparatos, de los que ya sospechamos que son “inteligentes”. Existen ya termostatos, frigoríficos, lavadoras y cocinas que escuchan y que, de una manera u otra, se conectan a la red donde suben las grabaciones para reconocer el contenido, traducirlo o producir una transacción.

Y por supuesto están los coches, que cada vez más también hablan, escuchan y están conectados a la red.

Estas tecnologías son referidas por los medios especializados con el término Internet de las Cosas (en inglés IoT = Internet of Things). Tecnologías que, unidas al “Big Data” (capacidad de analizar cantidades masivas de datos para encontrar secuencias o patrones de comportamiento con los que detectar eventos o predecir tendencias en tiempo real) constituyen un cóctel de potencia explosiva.

¿Dónde queda nuestra privacidad?

La respuesta a nuestras inquietudes sobre el respeto a la privacidad y protección de datos personales, más allá de lo que diga la legislación, es algo que “de facto” evoluciona con el tiempo.

Pensemos por ejemplo en cómo cambió la percepción de la privacidad cuando a finales del siglo XIX empezó a extenderse de forma masiva la prensa escrita (en 1895 el periódico diario de “Le Petit Journal” tenía una tirada impresa de ¡dos millones de ejemplares!). Esta difusión masiva, unida a la extensión de las hemerotecas y documentalistas, trajo una mayor transparencia a la vida social y una pérdida de privacidad.LP Cosas que escuchan y hablan Imagen

Más de un siglo después, con la masiva extensión de Internet en móviles inteligentes con cámaras y con geoposicionamiento, los temores a la pérdida de privacidad que a buen seguro habría a finales del siglo XIX se han convertido en una minucia.

Porque además, si a la información obtenida de todos estos equipos mencionados, que pueden escuchar y grabar sin control del usuario, le unimos la información obtenida con los dispositivos “ponibles” (wearables) que registran y transmiten a la red constantes vitales y parámetros de salud, tenemos servido un cóctel explosivo anunciado.

Y muy especialmente si esa información cae en manos de “los malos”.

La preocupación está fundamentada. Y las grandes compañías reaccionan: el reciente nombramiento por parte del nuevo presidente de Telefónica, José María Álvarez Pallete del “hacker” Chema Alonso como máximo director ejecutivo de Datos masivos y seguridad es un hecho que invita a la reflexión.

Comodidad versus privacidad

Nuestra privacidad siempre ha estado expuesta, y a menudo lo consideramos como un hecho positivo. A muchos nos molesta que, si en un momento determinado se nos ocurre hacer una búsqueda en Internet, por ejemplo de hoteles o billetes de avión para un viaje, durante semanas, o incluso durante meses, nos aparecen por todos los sitios anuncios relacionados con ese posible destino.

Sin embargo, cuando visitamos físicamente nuestra tienda favorita del barrio, digamos que una frutería de las de “toda la vida”, nos agrada que el tendero nos ofrezca la fruta favorita de nuestra familia porque ese día está a buen precio o en excelente punto de sabor. No nos molesta incluso, que si alguna vez hemos comentado en la tienda sobre algún hecho familiar (feliz o triste), nuestro tendero se interese por la evolución del mismo.

Esa misma personalización de la relación comercial-personal se ha trasladado de forma masiva al entorno digital. El problema surge cuando algunas webs o aplicaciones lo hacen de forma excesivamente intrusiva o abrupta.

Relájese y sea bueno

Querido lector, si usted quiere ser malo, si quiere hacer cosas malas, es mejor que no se conecte nunca a Internet, que no use un teléfono móvil o se acerque a alguien que lo tiene. No camine por un centro comercial o se detenga delante de un escaparate.

Casi mejor no camine por la calle en absoluto. Y en casa olvídese del teléfono, de la red eléctrica, de la del gas y del suministro de agua. Para mayor privacidad no coma, ni beba. Más aún, no respire y por supuesto, no piense.

Pero claro, así no se puede vivir. Relajémonos y actuemos con prudencia en la cesión consciente de nuestros datos. No olvidemos que no hay nada gratis: o lo pagamos con dinero o con un trozo de privacidad.

Pero sobre todo y para mayor seguridad: sea bueno. Feliz semana.

.-.-.-.-.-.

Artículo publicado en Las Provincias el domingo 12 de junio de 2016

LP Cosas que escuchan y hablan

Empresa digital y competitiva

Las empresas españolas, y en especial las valencianas, se encuentran ante el reto de mejorar la competitividad en un entorno global que cambia a un ritmo exponencial.

Un reciente informe de la Asociación Valenciana de Empresarios señala carencias en las empresas para la mejora de la competitividad.

El informe identifica algunas causas subyacentes, que están en las creencias, la cultura, las actitudes y los valores de las empresas, como responsables de dificultar esa mejora tan deseada. Para esas causas el informe apunta propuestas de mejora: sistemas de control equilibrados, apertura de perspectivas, ambición, aprendizaje, tolerancia al error y el “no individualismo”

La conclusión del informe dice: “el gran reto de la empresa valenciana es conseguir la apertura de miras que necesitan los órganos que dirigen las empresas en la actualidad, para abordar estrategias que son imprescindibles para escalar estadios de desarrollo competitivo más avanzados y exitosos.”

Cada empresa debe encontrar  estrategias adecuadas a sus circunstancias que le permitan crecer y perdurar de forma sostenible. Sostenibilidad significa el aumentar el valor para el cliente a la vez que se consiga reducir costes para la empresa.

Pues bien, yo considero que para todo lo anterior,  un elemento fundamental en la empresa es que consiga entender e integrar su propia transformación digital  y que ésta sea acorde con la transformación personal  en su ecosistema: mercado, empleados y proveedores.

Tendencias digitales

Vivimos tiempos en los que todo cambia muy rápidamente. Y en temas de tecnología los cambios influenciados por ella aún son más rápidos: llevan una velocidad exponencial.

Un ejemplo claro es el uso del smartphone: la conexión de las personas con banda ancha móvil de forma casi permanente está siendo una verdadera revolución en las relaciones,  algo que afecta a todas las empresas: el cambio se acelera.LP empresa digital y competitiva Imagen

Quiero señalar aquí algunas tendencias digitales que, a mi juicio, son o van a ser clave para las empresas.

  • Asistentes digitales: Siri, Cortana o Google Now son nombres de aplicaciones informáticas que entienden el lenguaje natural y responden a preguntas o situaciones basándose en el conocimiento  de bases de datos gestionadas con inteligencia artificial.  En un futuro próximo van a tener gran influencia en el aprendizaje y toma de decisiones de las personas.
  • Tecnología ponible (Wearables): dispositivos dotados de sensores, para llevar  en la ropa o en el cuerpo,  que recogen parámetros vitales y pueden interaccionar con nosotros y facilitarnos información de una forma directa: tienen ya  impacto en la salud y en los modos de vida (pensemos por ejemplo en las pulseras que usan los deportistas para registrar su actividad, constantes vitales y calorías consumidas durante sus entrenamientos y que ya han pasado a uso mucho más generalizado ¿serán quizás el próximo regalo de Navidad más popular?).
  • Internet de las cosas: sensores y actuadores en todo tipo de cosas que, conectados a la red, recopilan millones de datos. Estos datos, combinados entre sí, algunos de acceso público y otros privados, permiten a las empresas nuevas oportunidades de servicios.
  • Interfaces mente/máquina: dispositivos que miden señales cerebrales que nos permitirán, tras un entrenamiento, comunicarnos con las máquinas para ejecutar acciones o recibir información. Este tipo de dispositivos ya es una realidad en los laboratorios y en 2 o 3 años estarán de forma masiva en el mercado.
  • Realidad Virtual: sistemas dinámicos de representación en 3D que producen de forma muy realista una inmersión subjetiva del usuario en un diseño o en una simulación de un entorno. Ya se están usando con éxito, y abren nuevas vías de aprendizaje, entrenamiento, comunicación y colaboración.
  • Aprendizaje automatizado: plataformas que permiten implantar algoritmos para análisis de datos y modelado predictivo. Es aplicable para analizar datos internos de la empresa y datos externos a ésta.
  • Relación con el cliente (CRM) integrada con plataformas sociales
  • Trabajo en “empresa extendida”: con medios digitales es posible un trabajo en colaboración no solo entre los empleados de  la empresa, sino también más amplio  con colaboradores y proveedores.

Transformación en empresa digital

No existe un único camino para la integración de lo  digital, ni todo sirve para todas las empresas, de la misma manera que cada empresa ha de tener su estrategia propia. Pero si hay recomendaciones válidas para que el proceso de transformación digital de una empresa sea exitoso. Considero valiosas estas estrategias que recomienda la agencia KTC:

  • Conocimiento digital: es preciso que la mayoría del equipo de gobierno de la empresa y la totalidad del equipo de dirección conozcan los entornos y tengan un uso básico de herramientas digitales.
  • Visualizar la empresa en el 2020, sin perder de vista un retorno de las inversiones.
  • Involucrar al equipo: es clave la participación de todos, directivos y empleados en la visión y desarrollo de la estrategia.
  • Desarrollar habilidades sociales y digitales en toda la organización.
  • Asegurar la colaboración entre los departamentos de Marketing y del Tecnologías de la Información: equipos mixtos e intercambio de personal.
  • Dar visibilidad a los resultados que se obtengan y alimentar el círculo virtuoso de la transformación.

Las empresas que perduran son aquellas que adaptan su estrategia a las nuevas realidades y las que mantienen el foco en la estrategia elegida, mientras verifican su sostenibilidad.

El mundo se mueve deprisa y las empresas deben adaptarse de un modo acorde. Confío en que este resumen de tendencias y el esquema de transformación digital sean ilustrativos y de utilidad.

.-.-.-.-.

Artículo publicado en Las Provincias el domingo 27 septiembre 2015

LP empresa digital y competitiva

¿Esclavos del móvil?

El teléfono móvil conectado a Internet, el smartphone, es la tecnología cuyo uso se ha extendido de forma más rápida en la humanidad.

En apenas 5 años en los países desarrollados se ha alcanzado un 50% de usuarios de smartphone entre la población. Para alcanzar ese 50% de población usuaria en USA, fueron necesarios 60 años en el caso de la electricidad, 75 años con el teléfono fijo, 35 años para la televisión en color y 25 años para el ordenador personal (PC).

Las cifras en España son llamativas: el 85% de los teléfonos móviles son smartphone. Hay 22 millones de personas que acceden a Internet con el móvil,  23 millones usan aplicaciones de móvil para mensajería y otras funciones (apps).

Basta con observar el comportamiento de las personas en el transporte público, en salas de espera, cafeterías y reuniones para darse cuenta de la presencia y uso continuo de móviles y tabletas.

Inicialmente los móviles se usaban para llamadas de voz y mensajes cortos esporádicos (los SMS). Poco a poco se generalizó su uso como cámara de fotos, como reloj y para juegos sencillos.

El acceso a Internet o aplicaciones en la red era insignificante hasta la aparición del iPhone en 2007. Desde entonces, la facilidad y potencia, así como la velocidad de acceso de los smartphone ha crecido exponencialmente. Los usuarios hemos adoptado el teléfono móvil con alborozo y muchos llegamos a pensar que no podemos vivir sin él.

Se ha descrito el síndrome de la “nomofobia” como el pánico a estar alejado del teléfono móvil o a no poder usarlo por cualquier causa. Estudios médicos apuntan que hay más de un 50% de usuarios que sufren ese miedo y que hasta una cuarta parte de ellos desarrollan conductas adictivas, con mayor incidencia en adolescentes.

Sin llegar a caer en enfermedades, lo cierto es que la combinación de Internet y teléfonos móviles en una vida de conexión 24 horas x 7 días cada semana, está modificando nuestras funciones cognitivas y nuestros comportamientos sociales.

¿Nos hemos convertido en esclavos del móvil?

Usos y lugares

Los usuarios de smartphone lo hacen durante una media de 195 minutos al día y desde todo tipo de lugares públicos y privados (¡incluso en los sitios más privados! seguro que me entiende, querido lector).LP esclavos movil foto

Las aplicaciones más habituales son las de mensajería instantánea (como Whatsapp, mayoritario en España, y otras como Line o Telegram). Este tipo de comunicación ya tiene un verbo y un nombre propio: “wasap”.

Entre los más jóvenes abunda el uso de redes sociales: Facebook, Instagram, Snapchat y Twitter. Esta última tiene también uso intenso en adultos, en especial los de perfil periodístico o político. El correo electrónico móvil es común en adultos y en entornos profesionales.

Los juegos son aplicaciones que predominan en los adolescentes. Los mapas electrónicos (como Google Maps) tienen un uso intenso y creciente, utilizados para orientarse y seguir una ruta y también en combinación con otras aplicaciones de búsqueda de comercios, hostelería o atracciones turísticas.

Cabe mencionar además, las aplicaciones de agenda y gestión de horarios, sin olvidar las aplicaciones específicas de las empresas para acceso a sus bases de datos internas.

Abundan las apps de lectura de noticias, bien para un medio de comunicación concreto o las que combinan varias fuentes en una revista virtual a la medida del usuario. También la visualización de vídeos que llegan vía aplicaciones o los que buscamos en sitios como Youtube.

La banca y el comercio electrónicos están creciendo en accesos. Inicialmente los usuarios se limitan a consultas y poco a poco van incluyendo pagos y transacciones.

El pago con el teléfono móvil es la nueva frontera digital que probablemente se supere porque grandes empresas tecnológicas (Apple, Google), junto con bancos y entidades de crédito, han alcanzado acuerdos y están poniendo desarrollos y recursos en lograrlo.

Y por supuesto la navegación web, la consulta a páginas de todo tipo, es un fenómeno predominante hasta el punto que los accesos desde móviles y tabletas ya ha superado  a los realizados desde ordenadores.

Buenas prácticas

La dependencia de las tecnologías es connatural al ser humano. Dependemos de la electricidad, de la radio y de la televisión. Actualmente no nos consideramos esclavos de esas tecnologías.

Pero la extremada rapidez en la extensión del uso de los smartphone es algo tan distinto que no nos ha permitido adaptarnos de forma gradual y homogénea. Además las posibilidades de uso se multiplican, con lo que la adaptación se complica.

Así pues, desde estas líneas aporto unos consejos básicos:

  1. Evitar absolutamente su uso mientras se conduce: el peligro es real.
  2. Atención al uso en la calle: mejor hacerlo parados y nunca cruzando una calle, aunque sea con semáforo en verde.
  3. En las reuniones personales una buena práctica es dejar el teléfono móvil desconectado o como mínimo en silencio. La comunicación directa, con palabras y lenguaje corporal es mucho más rica e intensa. Puede usarse el móvil en un momento concreto para mostrar unas fotos o hacer una consulta que forma parte de la conversación. Si el uso del móvil va a interrumpir en vez de reforzar la conversación, evitémoslo.
  4. En las reuniones profesionales apliquemos también estas buenas prácticas. El uso de una tableta para llevar documentación o tomar notas es algo práctico que se ha extendido, pero evitemos también que la tecnología se interponga en la comunicación.

El mejor consejo, síntesis de las buenas prácticas, es que debemos utilizar los smartphones para mejorar y reforzar la comunicación y  fuentes de información, pero que debemos ser conscientes del peligro de su uso abusivo. El abuso produce lo contrario al objetivo deseado y empeora ambas, tanto la comunicación como la información.

.-.-.-.-.

Artículo publicado en Las Provincias domingo 21 junio 2015

LP esclavos movil

Revolución tecnológica

En el inicio de cada año son habituales las predicciones sobre tendencias tecnológicas. El año nuevo invita a reflexionar sobre el presente y el futuro y la tecnología no es una excepción.

Con este mes de enero casi concluido y teniendo por delante un 2015 lleno de “emociones” en el ámbito sociopolítico en España, es fácil perderse atendiendo sólo a lo urgente y olvidando lo importante.

El ilustre y veterano abogado Antonio Garrigues Walker ha escrito hace unos días: “El empresario de esta época histórica, cualquiera que sea la dimensión de su empresa, tiene que visualizar el mundo con otra mirada y con otras ambiciones. Su espacio y su capacidad operativa va a carecer de límites en todos los sentidos y por lo tanto sería absurdo autolimitarse en forma alguna”, refiriéndose a la revolución tecnológica y a la innovación permanente.

Quisiera aportar algunas ideas del por qué de estas palabras y por qué usa el término “revolución tecnológica”  una persona externa a ese ámbito.

¿Revolución o evolución?

Las palabras fuertes como “revolución” pueden asustar y paralizarnos o bien alertarnos y movernos a la acción.

Cuando algunas personas vemos la avalancha de la tecnología aplicada y los cambios que se van a provocar y que ya están produciendo, tenemos que usar esas palabras llamativas.

Hablamos de revolución porque nos produce alerta y nos alarma el desconocimiento generalizado que muestran muchas personas con puestos de responsabilidad en empresas y entidades.

Los cambios tecnológicos anteriores se producían evolucionando a lo largo de toda una generación. En unas cuantas décadas los humanos se acostumbraban a convivir con la electricidad, con los vehículos de motor de explosión, con el teléfono o con la televisión. Los ordenadores y las redes de datos en empresas trajeron un intenso cambio en la economía y el funcionamiento de las empresas.

Pero ahora los cambios se suceden en pocos años y globalmente en todo el mundo y, por razones económicas y demográficas, estos cambios van a ser de una intensidad muy superior.

Claves tecnológicas actuales

Destacaría tres claves: Una primera clave es la “inteligencia por todas las partes”. Las máquinas de LP revolucion tecnologica imagentodo tipo son cada vez más inteligentes. Pensemos en los robots que, tras años de probada fiabilidad en las industrias, están ya apareciendo en las oficinas y en los hogares.

Hay que destacar el mundo del automóvil o, por ampliar el plano, el mundo del transporte personal.  La mayoría de fabricantes está trabajando en funciones de automatización de la conducción, aumentando la seguridad de los viajeros y permitiendo un uso más eficiente de las autopistas y calles. Se trabaja ya en la autoconducción, por ejemplo en un avanzado proyecto de Google. En cuatro estados de los USA la legislación ya permite el test de vehículos autónomos circulando en carreteras públicas.

El confort y la experiencia a bordo, como una extensión móvil del hogar, es otro campo en el automóvil. El “coche concepto”  F015 de Mercedes, presentado en la feria CES de las Vegas, es un excelente ejemplo de confort en ruta: recomiendo ver el vídeo “F015 Luxury in motion”.

En transporte personal otra tendencia emergente en zonas urbanas es un cambio de concepto pasando los urbanitas de “tener un coche” a “hacer uso de un servicio de coches”.

Una segunda clave es la “fusión entre el mundo real y el virtual”. Se está dotando a muchos objetos de sensores (que miden parámetros como temperatura, aceleración, conductividad) y de actuadores (que activan motores, válvulas, excitadores químicos o eléctricos).

Y junto a los sensores se instalan diminutos computadores con capacidad de comunicación con una red. Esto se manifiesta en conceptos cada vez más populares: Internet de las cosas y Tecnología ponible (“wearables”).

Otro ejemplo son los drones, aéreos, terrestres o acuáticos. Son vehículos semiautónomos, de todos los tamaños, que se están usando ya en  seguridad, acceso a lugares no transitables, fotografía e inspección, etc. Amazon y Google están investigando su posible uso en tareas de reparto.

Y la tercera clave a destacar es la “computación disponible en la web” con carácter flexible, reconfigurable y accesible para múltiples formatos y equipos. Un inicio de esto es la “informática en la nube” que ya tenemos los usuarios (por ejemplo aplicaciones de correo y ofimática en la red) y que también contratan las empresas, sustituyendo servidores físicos por virtuales.

Tener un acceso fácil al conocimiento, procesado con inteligencia artificial y accesible con lenguaje natural, está permitiendo ya cosas como realizar traducciones orales en tiempo real o tener ayudas a diagnósticos médicos basadas en lo último conocido.

Una realidad tecnológica de doble filo es la recogida masiva de datos de personas y cosas que permite servicios que hacen la vida más eficiente y cómoda, pero que a la vez supone un riesgo real para la privacidad. Se precisa una nueva conciencia de autoprotección personal y de políticas de seguridad basadas en riesgos.

Qué podemos hacer con esta revolución

Esta avalancha de tecnologías es mucho más que unos elementos aislados. La conjunción de todas ellas, unidas a poblaciones que nacen y crecen sin tener condicionantes de viejos procesos, está modelando el mundo.

Se abren oportunidades para las industrias de productos tradicionales. El automóvil es un buen ejemplo para España. Estas tecnologías caben en casi cualquier producto y permitirán competir a las empresas europeas. También hay oportunidades en la suma híbrida de productos y servicios.

Lo último que podemos hacer es ignorar la “revolución tecnológica” y permanecer quietos como si las formas empresariales fueran a regresar al tiempo pasado.

.-.-.

Artículo publicado en Las Provincias domingo 25 enero 2015

LP revolucion tecnologica