Coronavirus y telecomunicaciones

Coronavirus y telecomunicaciones

Los ingenieros de telecomunicación nos fiamos mucho de los profesionales que hacen bien su trabajo. Escuchamos con gran atención, estos días de desconcierto y congoja, a los epidemiólogos y en especial a Fernando Simón.

El aplazamiento de las Fallas y la Magdalena es sin duda un mazazo para Valencia y Castellón, pero tenemos que estar convencidos de que ha sido una decisión acertada.

Estamos seguros de que en España tenemos unos de los mejores sistemas sanitarios del mundo y también de los mejores sistemas de Salud pública.

Estos días comparto con muchos compañeros ingenieros cómo podemos y queremos todos arrimar nuestro hombro y aportar nuestro granito de arena.

 Telecomunicaciones al rescate

Parece una obviedad, pero “telecomunicaciones” son justamente “comunicaciones a distancia”. Son tecnologías y sistemas pensados, diseñados y servidos para posibilitar que los humanos, seres sociales por naturaleza, podamos comunicarnos más allá de la distancia física y del tiempo.

No sustituyen a la comunicación presencial. Más bien incrementan su valor pues, al llegar a esos momentos “en vivo y en directo” hemos podido preparar y anticipar todo lo previamente conocido.

En estas fechas en que las autoridades, aconsejadas por los profesionales de la salud pública y de la sanidad, nos piden o nos imponen una restricción de movimientos, es necesario recordar todo lo que actualmente ya tenemos a nuestra plena disposición.

Empresas y profesionales vienen usando desde hace años el correo electrónico y la mensajería instantánea (para comunicación asíncrona) y las conferencias, multiconferencias y videoconferencias para comunicación síncrona, en tiempo real.

Todas las universidades disponen de sistemas de Aula Virtual donde se pueden almacenar contenidos. Ya hay muchos cursos en vídeo creados con metodologías que facilitan el aprendizaje y la evaluación. Y se pueden celebrar también clases en tiempo real con interacción con alumnos.

Lo que hace 10 años era prohibitivo en coste y usabilidad (porque se requería un especialista gestor de las conferencias) ahora está al alcance de cualquiera que haya usado las herramientas habituales de los teléfonos móviles y ordenadores de sobremesa.

Se puede asistir a reuniones en las que los participantes se escuchan y se ven y comparten presentaciones y documentos con total normalidad. La banda ancha ubicua y el acceso a plataformas de multiconferencia desde ordenadores y teléfonos móviles es algo que se logra con gran calidad por menos de lo que cuesta una taza de café … incluso gratis con una calidad básica.

No sólo es cosa de tecnología

La multi-videoconferencia es algo que muchas empresas tienen disponible desde los años 90. En aquellas fechas se hacía en salas especiales y con equipos de unos cuantos miles de euros, pero entonces ya era posible.

En estos años de expansión de la banda ancha y de perfeccionamiento de la tecnología de los terminales de sobremesa y de bolsillo, se han hecho grandes esfuerzos por ahorrar tiempo, dinero (y desgaste del planeta) para sustituir parte de las reuniones presenciales por otras telepresenciales. Y esto por no hablar del esfuerzo en impulsar el teletrabajo.

En latitudes más septentrionales que la nuestra, donde se trabaja más por responsabilidades y objetivos y menos por presentismo, y en donde las inclemencias meteorológicas dificultan los desplazamientos, el teletrabajo y la telereunión son el “pan nuestro de cada día”.

Esta forma de trabajar es posible en las empresas y entidades en las que sus procesos e información ya tienen un adecuado soporte digital: ERPs, CRMs, Cuadros de Mando. Entrenarse también para participar con eficiencia en una teleconferencia o videoconferencia múltiple es algo que se logra en pocas horas. Al segundo o tercer intento, todo el mundo se acostumbra.

El valor de los datos

Pero hay más. La digitalización de nuestras vidas tiene otras ventajas. Los datos que generamos con los movimientos de nuestros móviles (anonimizados) o con algunos que cedemos a aplicaciones, son “oro puro” para analizar la aparición, evolución y posibilidad de control de epidemias.

El coronarivus pasará, estemos seguros de ello. Y su impacto será menor en las empresas y sociedades más resilientes y con mayores recursos para poder funcionar a distancia con eficiencia y fiabilidad. Suerte y buen ojo: la mejor forma es estar bien preparados.

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Artículo publicado en diario LAS PROVINCIAS el 12 marzo 2020

Territorios y tecnologías

La campaña de las elecciones municipales y autonómicas es un buen momento para debatir sobre si la tecnología es  o no importante para nuestro territorio más cercano.

¿Se ocupan los candidatos del uso de la tecnología en las entidades? ¿Y de que haya  disponibilidad de tecnología en hogares, colegios y empresas? ¿entienden los candidatos de tecnología? Me refiero especialmente a tecnologías de la información y telecomunicaciones, que son de uso común,  transversal, a toda la sociedad, en entidades y empresas.

Un ejemplo candente: mientras oímos que en las ciudades se disfruta de accesos de banda super-ancha de 100 y de 300 Mbps, en la Comunidad Valenciana un 14% de la población  no llega disfrutar ni 10 Megas y  a casi un 6% no le alcanzan ni tan siquiera los 2 Megas. El acceso a la banda ancha en zonas rurales y en las periferias de muchas ciudades es aún un  gran problema.

Otros ejemplos: en el último informe comparativo de disponibilidad de servicios electrónicos en las comunidades autónomas, la valenciana se queda a mitad de la tabla, con un 81% de los servicios que ese informe selecciona como referencia. Mientras que la ONU premia a España por su liderazgo en la e-administración en la Administración del Estado, en el ámbito local y regional no destacamos.

Soy consciente que la mejora de la economía en hogares y empresas, el aumento del empleo y la ausencia de corrupción son, a buen seguro, asuntos más importantes y candentes en estas elecciones que esas “minucias tecnológicas” a las que yo me refiero.

Pero reclamo desde aquí una mirada estratégica a medio plazo. En este mundo globalizado y tecnológico que vivimos ¿son conscientes nuestros dirigentes de la influencia que tienen en esos asuntos “importantes” la disponibilidad y el uso adecuado de tecnologías? Ignorarlo es una rémora que nuestras ciudades, pueblos y autonomías no se pueden permitir.

Nuestro Monarca lo ha señalado “las tecnologías de la información y las telecomunicaciones son un factor imprescindible para el crecimiento económico, los avances sociales y, en definitiva, el desarrollo de los pueblos” con motivo del 150 aniversario de la Unión Internacional de Telecomunicaciones.

Pero…para algunos políticos parece que la esencia de la tecnología es manejar con soltura el Whatsapp, Facebook y Twitter.

Y otros casos pueden ser peor, como puede ser el caso de algunos empeñados en contratar a “retorcedores” de algoritmos en Internet para manipular la opinión pública. Con lo de retorcer algoritmos me refiero a los que crean falsas webs informativas y falsos usuarios para convertir en noticias relevantes cosas que a ellos les interesa.

Por todo esto, querido lector y elector, le animo a que pregunte a sus candidatos favoritos sobre estos temas y así logremos que se enteren y ocupen. Profesionales que saben de tecnología no faltan en España. Políticos que tengan experiencia y ejerzan en un mundo tecnológico son escasos.

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Columna publicada en Las Provincias 19 mayo 2015 con motivo de las elecciones autonómicas y municipales.

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