La nueva industria

Estamos todos tan bloqueados con la crisis, la prima de riesgo, los recortes y los rescates que nos olvidamos de mirar hacia delante.

En Valencia, y toda España, somos capaces de volver a ser una sociedad próspera, de organizarnos con eficacia sin perder un ápice la creatividad mediterránea por la que siempre hemos destacado.

En cuanto se corte la sangría del desequilibrio entre gastos e ingresos y volvamos a confiar en nosotros mismos, el resto de países volverá a fiarse de España, comprará nuestros productos y nos prestará la financiación que precisemos, no nos quepa duda alguna.

Tenemos que pensar como un país puntero, con una estrategia, y crear un entorno propicio al trabajo, la innovación y el emprendimiento.

El verano es buena época para refrescar la mente y retomar la ilusión. Por ello me propongo compartir algunas ideas sobre una nueva industria para nuestra tierra.

Para empezar hay que resaltar que conservamos grandes “valores industriales”. Hay ejemplos de esta misma semana: la decisión del presidente mundial de Ford Alan Mulally de invertir 1.200 millones de euros en su fábrica de Valencia y la expansión en el Reino Unido de las empresas valencianas Power Electronics y Grupotec, líderes en energía fotovoltaica.

Es cierto que los índices de producción industrial en España y la Comunidad Valenciana han caído un 20% respecto a 2005, situándonos en niveles de 1994, pero también es cierto que no todas las industrias son iguales, no todas tienen el mismo valor añadido ni requieren personal con el mismo nivel de cualificación. España ha evolucionado mucho en los últimos 20 años y la preparación de los españoles más aún.

Hay grandes oportunidades en los servicios, la nueva agricultura y también en la construcción. Pero en mi opinión, la industria en su sentido más amplio es clave para una economía estratégicamente asentada a medio y largo plazo.

¿Cómo debe ser la nueva industria? ¿Hacia dónde puede evolucionar la industria actual para asegurar su pervivencia?

Hay nuevas industrias que no requieren fabricar físicamente los productos en centros de producción propios. Un caso conocido es Inditex en la industria textil (Zara, Massimo Dutti…).

Menos conocida es la fabricación y la “cadena de suministro” de la electrónica. Este sector abarca productos de telecomunicaciones, informática y electrónica de consumo y se adentra en otros sectores como el del automóvil, aeroespacial, electromedicina, electrodomésticos…

En la electrónica la mayoría de las empresas no tienen fábricas, de hecho se las conoce como “fabless”. Las líderes mundiales facturan miles de millones de euros. En Europa también hay “fabless”, un ejemplo es la británica CSR (comprada hace poco por Samsung) que tiene una facturación anual de 800 millones de euros pero no “fabrica” nada en centros propios. Esta cifra cuadruplica la de líderes industriales valencianos como Vossloh España, industria puntera ferroviaria con sede en Albuixech que fabrica trenes para todo el mundo.

Otro ejemplo de nueva industria es el software: programas informáticos, aplicaciones para ordenadores, teléfonos y tabletas, microprogramas para chips electrónicos, etc., son sin lugar a dudas una “industria” aunque en algunos casos la frontera con los “servicios” sea difusa. Muchos servicios están íntimamente hibridados con productos y en este mundo cambiante un mismo “servicio-producto” puede ser considerado una cosa u otra dependiendo de la estrategia de venta de las empresas.

Por ejemplo: hay quien vende equipos de lectura de libros y música muy baratos para ganar dinero con los contenidos (ejemplo Amazon) o quien por el contrario vende productos de diseño avanzado a precios altos (caso de Apple) con la estrategia de ofrecer muchos contenidos de libros a costes reducidos.

El coste de la mano de obra intensiva, con ser importante, ya no es el elemento fundamental para el valor añadido de una industria. Un elemento fundamental para la nueva industria es conocer y dominar con destreza las cadenas de suministro de los componentes del producto propio y poseer la propiedad intelectual de las partes claves de un producto y de su proceso de fabricación. Se trata pues de una “nueva industria” basada en conocimiento global permanentemente ejercitado: ya no pueden existir industrias estáticas y aisladas que lideran en algo durante décadas.

La flexibilidad y la capacidad de adaptación son también elementos imprescindibles.

Hay empresas líderes globales en sus nichos: demuestran que no es preciso ser los más baratos y que se puede triunfar siendo los mejores. La sevillana Industrias Sombreras Españolas tiene un buen nicho en los sombreros de los judíos ortodoxos de Brooklyn. La valenciana Incusa lidera el mercado mundial de curtidos para los guantes de beisbol gracias a su tecnología basada en titanio. La valenciana Grupo Royo ha creado un espejo de baño antivaho dotado de altavoces, radio y mandos a prueba de humedad en los que se puede conectar el MP3 o el smartphone con la música propia.

Buenos amigos de tertulias veraniegas me apuntan que para progresar en la nueva industria son precisos los valores clásicos: ganas de trabajar, espíritu emprendedor, visión para anticiparse al mercado y a la competencia y una capacidad para superar fracasos. Se precisa además, apunto yo, una probada fiabilidad y una intensa conexión con el mundo, con lo que ocurre en el “patio de manzana” de nuestro planeta Tierra. Las empresas establecidas pueden y deben progresar más allá de la subsistencia, con valores y claves como los que apunto aquí.

Brindo este verano porque empresarios y trabajadores salgamos del bloqueo y miremos al futuro.
.-.-.-.
Artículo publicado en Las Provincias el domingo 12 de agosto de 2012

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3 pensamientos en “La nueva industria

  1. Excelente visión, valiente, esperanzadora y positiva de nuestro futuro posible (si todos trabajamos convencidos para ello)

  2. Estoy muy de acuerdo en todo contigo,Adolfo. Como bien dices, los españoles estamos más preparados que hace 20 años…y más que tendríamos que estar. En mi opinión, hay que potenciar el i+d+i a todos los niveles; pero ha de hacerse con calidad de ideas, procesos y, sobre todo, resultados. Son imprescindibles unos resultados de calidad que permitan una transferencia de tecnología y conocimiento entre Investigación y Empresa rentable y eficiente, lejos del paper engineering bastante común en algunos casos.
    Si tenemos investigadores de los mejores, ¿por qué no también empresas? El “caracter español” lleva en los genes la lucha:empezamos en Numancia y hemos llegado hasta nuestros días con “las rojas” (baloncesto, fútbol, tenis, natación y un largo etcétera).
    Un abrazo, compañero.

  3. Me gusta esta visión optimista, que comparto totalmente. No obstante, el problema de la confianza que traiga aparejada la mejora de las condiciones financieras y el incremento del consumo, tardará todavía un poco en resolverse. Pero debemos estar preparados y avanzar. Hay mucha gente que lo está haciendo, y que son el germen de la economía futura.
    El verano es un buen momento para dejar atrás la vorágine diaria, y mirar un poco más allá.

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