Recuperación digital

Nos encontramos en el año 7 de la crisis y parece que, esta vez sí, la recuperación va en serio.

Discrepo, no obstante, con el uso reiterado del término “recuperación”, dado que parece indicar que vamos a “recuperar” la situación de aparente bonanza que vivíamos en el primer lustro del siglo XXI y que pronto volveremos a estar como en 2006 o 2007.

Pero el  mundo ha cambiado mucho en estos siete años: la economía, la demografía y la tecnología se han aliado provocando unos cambios profundos como nunca antes había experimentado la humanidad.

Y lo “bueno” es que en los próximos siete años vamos a vivir cambios aún mayores. Creo que puedo afirmarlo sin temor a equivocarme. Al  menos, en lo que respecta a la tecnología. Las telecomunicaciones, la informática, la biotecnología, la robótica, y muy especialmente  las tecnologías híbridas que conjugan el uso de las áreas  más emergentes entre estas tecnologías citadas  es a lo que me refiero.

Escribo “bueno” entrecomillado porque pienso en primer lugar, que los cambios que vienen propiciados por el desarrollo tecnológico son buenos. Y las comillas matizan la “bondad” porque temo que algunos de mis compatriotas ciudadanos, profesionales, directivos y empresarios, quizá no se hayan dado cuenta de las oportunidades y vivan los cambios habidos y los que vamos a vivir con gran temor y recelo.

Una recuperación buena no sería la que nos retrotraiga a los malos hábitos de la explosión inmobiliaria propulsada por una barata y descuidada (en la previsión de riesgos) sobrefinanciación. No lo sería porque, además de que ser perjudicial, creo que no es posible que ocurra.

El mundo ya es digital

Incluso lo más analógico y natural está siendo afectado por la realidad digital. Somos las personas las que estamos cambiando Recuperacion digital LP imagennuestro comportamiento y enfocamos la vida real. Hace unas semanas desde estas mismas páginas hablábamos de los “millennials” y su “Poder digital” (j.mp/poderdig).

Pretender que la economía se recupere como si solo una pequeña parte de nuestros clientes usara Internet y siempre lo hiciera con ordenadores fijos es un disparate.

Pensar que nuestros productos o servicios se van a vender como algo “monolítico” en mercados estancos en los que nos anunciamos usando sólo la prensa impresa y los anuncios en televisión es una locura.

Digital es ya la información, el comercio de servicios y, lo está empezando a ser  también la fabricación. Y la asunción de que el mundo es digital es algo connatural en la población mundial urbanita que crece de forma exponencial: las nuevas generaciones no han nacido con las rémoras de los procedimientos del siglo XIX y no necesitan cambiar nada. Asumen directamente las nuevas formas de hacer.

La empresa o es digital o no existirá

El motor de la economía está formado por las empresas, las organizaciones de personas, capital y conocimiento para producir bienes y servicios. La recuperación que tengamos será debida a la que logren las empresas.

La administración puede facilitar y sobre todo no entorpecer la recuperación, pero la clave está en las empresas. Nos acercamos a periodos electorales y algunos “salvadores de la patria” nos intentarán vender sus logros o las hazañas que van a lograr si les elegimos.

Es por eso que nos debemos ocupar en que las empresas entiendan en profundidad, desde los propietarios y directivos hasta el último trabajador, cómo funcionará el mundo en los próximos siete años.

Se precisa una mente abierta, curiosa y con ganas de aprender. Los cambios continuos son la “nueva estabilidad” y en el flujo de los cambios aparecerán oportunidades si sabemos leerlas.

Peligros en el devenir digital

Como todas las novedades, especialmente las que parece que van a ser un negocio, el mundo digital atrae a muchas personas entre los que hay “feriantes” y “vendedores de ilusiones”.

Hay grandes empresas que en su reconversión digital adoptan una jerga y formas modernas, pero que en el fondo, en su interior siguen con esquemas anticuados. Hay algunos “proveedores digitales” que pueden envolvernos en estrategias suyas que acaban llevando a nuestra empresa a situaciones cautivas.

El mundo tecnológico está lleno de modas y de “palabros” que engatusan y embaucan a los incautos. Detrás de esas modas hay ciertamente tendencias imparables (“la nube”, el “big data”, “impresión 3D” …) pero hay que evitar seguir ciegamente una moda sin entender antes cómo tiene que cambiar nuestra empresa.

Es preciso tener un conocimiento directo del mundo digital. Es necesario entender y poder comparar para elegir las opciones más adecuadas a la propia empresa.

Cada empresa debe centrarse en sus fortalezas y su núcleo de negocio y buscar ayuda fuera de la empresa para seleccionar y adoptar las tecnologías y servicios que mejor sirvan a sus objetivos.

Parece un camino difícil, es cierto que nadie nos va a regalar mercados y que muchos van a intentar aprovechar  para sí nuestras oportunidades. Pero creo que estamos preparados, más de lo que a veces creemos, y con ese espíritu curioso, y bien asesorados, lograremos una recuperación verdadera. Aunque nunca más seremos el “asombro de occidente” como tontamente proclamaron algunos ignorantes. Mejor la humildad que surge del conocimiento.

….

En plena canícula no es fácil pensar con claridad. Es momento de oxigenar las neuronas y de mirar desde fuera nuestra realidad. Confío haber contribuido a ello. Feliz resto del verano.

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Artículo publicado en Las Provincias el domingo 10 de agosto 2014

Recuperacion digital LP 10ago14

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