Infoxicación, infobesidad

Amigo lector ¿sufre usted de exceso de información? ¿padece dolores por la sobrecarga informativa? ¿siente que va a reventar de “infobesidad”? Es posible que usted sufra una “infoxicación”.

Esta enfermedad fue identificada en 1970 por Alvin Toffler en su exitoso libro “El Shock del Futuro”. Se llamó entonces “information overload” (es decir, sobrecarga o sobrepeso de información). Los anglosajones, con esa agudeza que les caracteriza, le pusieron el sobrenombre de “infobesity”, término que en algunos escritos se traduce como “infobesidad”. En España el profesor Alfons Cornella acuñó en 1999 “infoxicación” como término que expresa la misma dolencia.

Lo de los años 70 era sólo un sarpullido. A finales de los 90 cuando Internet empezaba a universalizarse ya podíamos hablar de una plaga. En 2013 tenemos una verdadera epidemia.

El riesgo de contagio y agravamiento es irremediable. Los españoles utilizamos cada vez más smartphones, (casi un 64% de usuarios activos de móvil con Internet) y por tanto, el acceso a información a toda hora no cesa, con consiguiente riesgo de infoxicación.

Pero no se preocupe en exceso. Afortunadamente ya se han desarrollado remedios preventivos y prescripciones curativas.

Debido a que hay personas, entre las cuales me incluyo, que han estado expuestas a bombardeos informativos desde hace décadas, a los que han  sobrevivido, no sin dificultad, se han desarrollado anticuerpos que los “info-científicos” han aislado y hoy nos los ofrecen en forma de sabias recetas.

El riesgo persiste, no obstante, porque lo que hasta hace poco eran sólo  tormentas de información, con la multiplicación de las redes sociales, las app (aplicaciones móviles), tabletas y todo tipo de “info-gadgets” ha convertido el asunto en una verdadera galerna, más bien en un tsunami.

Y eso no es nada comparado con lo que viene: “Internet de las cosas”, Internet en la ropa y complementos como gafas y relojes (“wearable”), coches y motos con Internet, ventanas, espejos. Más aún, vamos a tener: vida asistida ambiental (AAL), Interfaces directos ordenador-cerebro (BCI), … Mejor no sigo, no quiero asustar.

Situémonos mejor en conocer los riesgos actuales y ofrezcamos aquí algunos remedios y prescripciones.Infoxicacion  LP imagen

Remedios preventivos

Los ciudadanos informados veníamos gozando de la prensa impresa, la radio por ondas y la televisión. Para informaciones más reposadas acudíamos a libros y revistas. Así era el mundo informativo de forma universalizada en los países desarrollados desde mitad del siglo XIX y hasta finales del siglo XX.

A pesar de la proliferación de medios digitales, las viejas recetas aún funcionan: usted debe acudir a leer (y comprar) y escuchar todos los días el mismo medio (LAS PROVINCIAS, por supuesto 🙂 ) porque así entenderá mejor el flujo de informaciones en un contexto y con un filtro estable.

– La lectura preferente y constante de su medio favorito es precisa porque está elaborada por profesionales de la información que, en principio, contrastan las fuentes y ayudan a entender el contexto. Si conocemos la orientación del medio sabremos superar el sesgo de sus carencias. Fíjese también en las firmas: un buen artículo suele ir firmado por un buen periodista.

– El complemento ideal para las noticias recientes es el contrastar con otros enfoques mirando simplemente las portadas (www.kiosko.net es excelente para eso) o bien profundizar en alguna noticia o información específica por vías digitales.

– No olvide asentar ideas acudiendo a los libros “clásicos”, en papel o en soporte digital que contienen sabiduría contrastada.

– Si se trata de contrastar algo que usted conoce, usted es quien mejor puede hacerlo acudiendo a las fuentes originales y contrastando varios canales. Para esos menesteres, ¡ay!, algunos periodistas están escasos de tiempo o conocimiento.

– La cantidad de información es infinita. No pretenda leerlo todo. Piense que hace años vivíamos en un estanque informativo con 4 o 5 fuentes y ahora estamos en el océano abierto con zonas irregulares en las que a veces hay marejada junto a otras zonas en las que reina la calma. Aprenda a surfear, a navegar por las mareas informativas, a detectar las fuentes fiables.

– Clasifique, etiquete, ordene o descarte la información al primer toque. Optimice el tiempo empleado en estas tareas.

– La información es líquida. No se queda quieta, discurre de forma continuada. No se preocupe si se pierde algo del momento, si es importante ya volverá.

– No solo importan los hechos, sino la interpretación que hacen de los hechos las personas que nos rodean, o la que hacen nuestros amigos o nuestros clientes. Intente conocer lo que dicen las fuentes en las que beben las personas que sean de su interés.

Prescripciones curativas

Supongamos que usted ya está desbordado. Recibe centenares de correos electrónicos diarios. Sigue a cientos o incluso miles de personas en Twitter, Facebook, LinkedIn, Google+, Instagram, Pinterest y varias redes más. Está suscrito a decenas de blogs por email y a centenas de fuentes RSS. Se ha apuntado a grupos en redes sociales y en Whastapp. Y ahora le llegan nuevas redes y atractivas aplicaciones en el móvil.

– Lo primero: desdramatice.

– Desconecte del todo por unas horas ¿verdad que no pasa nada?

– Desconecte durante unos días ¿verdad que no pasa nada?

– No se puede olvidar de pensar: la información sin criterio, sin estructura, sin sentido, NO SIRVE.

– Para poder pensar necesita clasificar y etiquetar lo que le llega, o descartarlo. Y debe hacerlo con rapidez, usando su intuición.

– No tema equivocarse, si uno no se echa al agua para nadar no aprende nunca. Es preciso experimentar zonas indómitas, equivocarse, casi-ahogarse, para hacerse fuerte, para adquirir destreza. Hágalo con sentido, con cabeza.

– Aproveche la intuición de otros de cuyo criterio se fía. El mundo actual es más abierto, compartido. A buen seguro que en su ámbito de confianza ya hay personas que comparten informaciones en blogs o redes sociales señalando y comentando los aspectos más importantes: son como los “comisarios” de una exposición que ordenan y ponen en contexto: aproveche su generosidad.

– Si usted domina algún área de conocimiento y experiencia, comparta también su conocimiento de forma generosa y estructurada: facilite la lectura a sus seguidores.

El caso de los jóvenes

Los nativos digitales nacidos a partir de los años 80 ya han crecido dentro del tsunami informativo. Sus estructuras mentales son distintas, a buen seguro mejores. Tienen muchas ventajas y posibilidades de sobrevivir, pero también tienen carencias que debemos prevenir.

No les minusvalore, no demonice sus métodos de aprendizaje, intente mejor acercarse usted mismo a sus mundos para comprenderles mejor.

Desde esa posición de acercamiento les podrá orientar mejor para que adquieran hábitos saludables, por ejemplo:

– La velocidad, lo inmediato no lo es todo, el reposo, la distancia y la reflexión son también placenteros, además de ser NECESARIOS.

– Contrastar y analizar es bueno, especialmente antes de replicar y compartir información.

– La creación requiere esfuerzo y transpiración con una pizca de inspiración: lo bueno tiene detrás siempre un trabajo intenso que merece la pena. El copia y pega “no mola”.

– Buscar ejemplos de personas en el mundo digital que tienen buenas prácticas y que sirvan de modelo: los hay y cada vez más.

El mundo ha cambiado y el cambio no se detiene, se acelera. Es preciso vivirlo como es y aprovechar sus muchas virtudes.

Si alguna de estas recetas le es de utilidad, este humilde infodoctor @adomon que suscribe estará muy satisfecho. Y si conoce mejores remedios, le ruego que los comparta para que otros los podamos aprovechar.

Feliz semana.

.-.-.-.

Artículo publicado en tribuna de opinión de Las Provincias el domingo 27 enero 2013

LP Infoxicacion Infobesidad

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6 pensamientos en “Infoxicación, infobesidad

  1. Reposo, distancia, reflexión. Buena respuesta del consumidor de información al todo accelerado.
    Despacito que tenemos prisa!

  2. Muy buena reflexión y muy bien llevada. Una conclusión que se desprende de este proceso es el de una necesaria especialización, mayor y más profunda. El fenómeno de la especialización no es nuevo ni mucho menos (como el toser…) pero el actual estado de sobrecarga de información obliga por una parte a una intensa especialización empresarial y profesional para diferenciarse y por otra para poder aportar más valor. La clave será saber “surfear”, como dices, en este océano bullicioso y caótico y mantener un buen equilibrio entre conocimientos globales o de estructura y conocimientos específicos y con valor. Un reto ambicioso pero necesario.
    Saludos,

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