Vengo del futuro

Conversaba hace unos días con un amigo, experto comunicador, sobre mis peripecias para poder estar en varios sitios a la vez y mantenerme comunicado en días ajetreados, como la tarde del encuentro ciudadano #ValenciaEsMuchoMas.

Hacía poco que había estado en la feria mundial de los móviles MWC en Barcelona donde 67.000 profesionales de más de 200 países intercambiaron durante una semana nuevos productos y negocios globales.

El presidente de Google adelantó en ese congreso su predicción de cosas que tendremos en un futuro próximo: gafas de realidad aumentada y telepresencia remota holográfica, sensorial y robótica.

Le comentaba a mi amigo que comprendo bien esas predicciones y que siento que necesito esos productos dado que experimento ahora mismo unos anticipos de esos servicios.

La revista TIME acaba de publicar un interesante artículo titulado “Tu cabeza está en la nube” (“Your head is in the cloud” puede leerse en este enlace http://j.mp/headcloud). Se mencionan ahí los cambios en el funcionamiento de la mente debido al uso de Internet que han sido observados y documentados por prestigiosos psicólogos. Un fenómeno que no es nuevo y que hace décadas describieron como “memoria transactiva” para referirse al desarrollo de un sistema de “memoria en común” y complementaria que surge entre dos personas que se conocen bien. En una pareja uno recuerda las fechas de revisión del coche y otro las de vacunación de los niños. Memorizamos cómo encontrar la información de detalle, más que recordar los datos concretos...

Todo este comentario viene al hilo porque al igual que los historiadores aprecian que los comportamientos humanos se repiten a lo largo de los siglos, mi vida profesional me hace pertenecer a un subconjunto de humanos que comienzan a usar aparatos y aplicaciones varios años antes de que su uso se universalice. Y esto me hace observar igualmente que los comportamientos se repiten.

Bromeando con mi amigo, éste me dijo primero que soy un “friki” y después que si el futuro es tal y como yo le describo mi vida cotidiana en los días de ajetreo, que él no quiere vivir ese futuro.
Me ocurre eso, es cierto, me siento que “vengo del futuro” como la futurística chica del anuncio en TV de una lejía de los años 90.

Los que estamos en ese futuro “friki”, en España hay unos cuantos, a menudo nos ponemos nerviosos porque nos damos cuenta de cosas tecnológicas que pasan allende nuestras fronteras, sea en el Silicon Valley, Shanghai, Israel, Bangalore, Sao Paulo, Bangladés o Nigeria.

No podemos explicarnos bien y transmitir nuestro sentido de urgencia. Seguramente por nuestra torpeza comunicativa o por la lejanía de esas vivencias en el día a día de nuestra sociedad y economía.

Pero algunas realidades ya están al alcance de muchos. Este artículo sale impreso en LAS PROVINCIAS en papel cuando yo me encuentro a más de 700 kms. de Valencia. Puedo leerlo remotamente tal y como se publica (en la plataforma KioskoyMas) y puedo compartirlo por Twitter o en mi blog.

A la vez que me ausento de Valencia estoy trabajando con un socio en un proyecto que tenemos que entregar el martes 20. Compartimos un disco “en la nube” donde vemos en tiempo real las modificaciones que hacemos sobre los documentos de trabajo.

Quizá querido lector sea usted como mi amigo el experto comunicador: no quiere ni oír hablar de esa vida ajetreada llena de artilugios y comunicaciones aceleradas.

Pero es que se nos exige: tenemos que ser más productivos y esforzarnos más. Son mensajes que nos llegan de forma machacona. Y es cierto, solo así Europa podrá seguir existiendo en el concierto mundial. Pero sobre todo lo que tenemos que hacer es que trabajar mejor. Abandonemos el “presencialismo” como medida del esfuerzo en el trabajo. Algunos puestos que requieren atención al público o en los que hay operaciones críticas o manejo de instrumentos no queda más remedio que estar presente. Pero para un alto porcentaje de trabajos lo que cuenta es el resultado. El lograr un buen rendimiento no depende necesariamente de las horas que se esté presente en el trabajo, a veces incluso es inversamente proporcional.

Si yo no tuviera herramientas y aplicaciones de trabajo remoto eficiente no podría viajar fuera de Valencia aprovechando estos días festivos.

Me pierdo la mascletá y los castillos en directo, ya lo sé. Los dan por la web www.rtvv.es pero no es lo mismo. Intentaré llegar a tiempo para la Cremà.

Ese teletrabajo, esa telepresencia, podrá ahorrar muchos desplazamientos. El presidente de Google puso como ejemplo las decenas de miles de personas que mueren en accidente de coche en sus desplazamientos al trabajo cada año y el tiempo de ocio y las toneladas de CO2 que se ahorrarían evitando esos desplazamientos.

Y ahora que hablamos tanto de los jóvenes emigrantes sobradamente preparados (JESP) no me digan que cualquiera que conozca a alguno en su entorno cercano no tiene la sensación de tenerlo mucho más cerca gracias al correo electrónico, las videoconferencias por Skype y en algunos casos a las redes sociales.

Otro ejemplo es el Whatsapp: ya hay 10 millones de usuarios en España, inicialmente adolescentes y jóvenes y después sus padres o tíos. Tengo un grupo de amigos cuarentones y cincuentones que compartimos chascarrillos y citas para almorzar que organizamos en un grupo de Whatsapp.

Cuando se transita el futuro desde hace años, cuando se ve nacer tecnologías y aplicaciones de las cuales algunas fracasan y otras prosperan, se desarrolla un cierto olfato para intuir la evolución de nuestra sociedad.

Hace justo dos años, desde estas mismas páginas dejé escrito: “querido lector: usted accederá a Internet con el móvil muy pronto. Si cree que no será así, no siga leyendo” (http://j.mp/intmovLP). Para un gran porcentaje de lectores eso ya ha ocurrido.

Vengo del futuro y traigo buenas noticias: usaremos tecnologías que nos permitirán vivir mejor sin destrozar el planeta. Si las comprendemos con serenidad y las abordamos con la curiosidad y el espíritu de un niño, nos permitirán seguir aprendiendo, mantenernos siempre jóvenes vitales.

Aprenderemos a desconectar, a aislarnos del ruido mediático e hipercomunicado. Los niños ya han aprendido a soportar una sucesión de estímulos sin perder la calma, consiguen concentrarse en tareas que requieren concentración, reflejos y habilidad: pruebe usted a jugar con alguno de esos videojuegos modernos en red y sabrá a lo que me refiero. Tenemos que entender su mundo y acompañarles en los procesos reflexivos, los que consolidan el conocimiento y la madurez.

Vengo del futuro: la tecnología cada vez será más invisible, con interfaces intuitivos, “sin fricción” como gustan en calificar últimamente a las aplicaciones exitosas. Aún existen adultos que cuando se refieren a los ordenadores hablan de que no les gusta “programar” por esa deformación de los años 80 y 90 cuando había que tener una mente de programador para usar un ordenador.

Tabletas, televisores inteligentes, smartphones, coches conectados, Internet de las cosas, redes de sensores … muchos hablan ya de la era post-PC.

Vengo del futuro y voy a hacer una predicción: mañana día de San José “arderá Valencia”. Centenares de hogueras quemarán unos artísticos monumentos. Intente explicar eso mismo hoy a un extranjero que llegue a Valencia y no tenga noticia de la fiesta. Así me siento yo “en el futuro”.
.-.-.-.-.
Artículo publicado en tribuna de opinión en Las Provincias 18 marzo 2012

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3 pensamientos en “Vengo del futuro

  1. Adolfo, Completamente de acuerdo contigo. Y si, hay gente, como tu amigo, que dice que si el futuro es asi, no le interesa… Bueno eso no es nada nuevo. Por naturaleza somos reacios al cambio, pero sin el cambio, hoy el mundo no seria igual, la esperanza de vida seguiria en 40 o 50 anios, la poblacion mundial no llegaria al Billon actual, el nivel de pobreza seria infinitamente mayor,..etc.
    Animo!! Y un fuerte abrazo

  2. Hola Adolfo, no vengo desgraciadamente como tu del futuro por razones de espacio temporal, pero bueno, creo que estoy solo a un par de peldaños. También pienso que la tecnología además de permitir ser más eficiente debe en gran medida permitir una mayor conciliación familiar. La tele transportación por ejemplo, deberia permitir mantener reuniones de trabajo desde el propio hogar familiar evitando de ese modo las pérdidas de tiempo de desplazamientos y que se pudiesen dedicar a la familia y no a trabajar más.
    Enhorabuena.
    Pedro.

  3. Adolfo, todos tus artículos son interesantes, porque tienen la dosis exacta de provocación, así que, siempre me invitan a comentar. En este caso te has pasado, pues el texto contiene tal avalancha de ideas que no sé por dónde empezar. Me temo que tienes razón al hablarnos del futuro que viene. Y temo que vamos a un mundo de tres velocidades: los que vais en avión (por necesidad y capacidad), los que vamos en coche (porque hemos llegado hasta aquí) y los que van y seguirán yendo a pie (porque no llegan a sacarse el carnet ni tienen dinero para comprar un coche). Quisiera saber cómo puedo ser dueño de mi futuro, cómo puedo vivir al ritmo que me marquen mi mente y mi corazón, sin ser arrastrado ni sentirme desplazado. Entiendo que queráis transmitir vuestro sentido de urgencia, pero veo a mi alrededor la urgencia por aliviar el dolor y el hambre de mucha gente. Pienso que deben ser tareas complementarias.
    ¡Animo!, sigue viajando al futuro, para traernos noticias.
    Enrique

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