Sobrevivir a la lectura

Este viernes se ha publicado en la tribuna de opinión de LAS PROVINCIAS y en otros diarios de Vocento un artículo titulado ‘Sobrevivir a Internet’ firmado por Diego Íñiguez, doctor en derecho. Si no lo pudo leer puede encontrarlo en Internet aquí http://j.mp/sobintLP.

Contrapone el autor el uso de Internet con la lectura y aboga por alejarnos de las máquinas que «nos vampirizan cibernéticamente». Nos anima a pelear en defensa de la lectura en papel.

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Posiblemente querido lector, si usted lee este domingo el diario en soporte papel, estará muy de acuerdo con el autor del viernes. Seguramente usted es de mi generación, más/menos 10 años, como lo es la gran mayoría de lectores de LAS PROVINCIAS en papel.

Claro que nos gusta el papel para una lectura reposada de la prensa dominical. Natural que nos guste el papel cálido para una buena novela. Por supuesto que los grandes formatos que permite el papel para fotografías, con bellas tipografías e ilustrativas infografías, tienen difícil equiparación con los que permiten las actuales pantallas cibernéticas (aunque no por mucho tiempo).

El problema que subyace en esta polémica es el MIEDO de las generaciones establecidas ante los cambios, algo que se traslada en artículos como el que confronto y en opiniones y posiciones por parte de personas muy inteligentes y de generaciones en España que están en su etapa vital más productiva. Si de productividad se trata, mucho tenemos que mejorar, me temo. Y algo tiene que ver con el uso sensato y ‘sin miedo’ de las infotecnologías.

Este miedo generalizado lo estamos viendo también en el debate público, y en mi opinión sano, que ha surgido con el rechazo en el Congreso de los Diputados de la mal llamada ‘Ley Sinde’. Para quien aún no lo sepa no es una ‘ley’, es una ‘disposición adicional’ que se trata de meter con calzador y ‘nocturnidad’ en otra Ley que nada tiene que ver con la propiedad intelectual y la creación cultural. Pero ese es otro asunto distinto del objeto de este artículo.

Sigamos pues con la perversa contraposición de lectura e Internet. Podríamos trasladar este mismo razonamiento a los siglos XV y XVI cuando los monjes de los monasterios perdieron el monopolio de la escritura frente a la imprenta y el papel. O más atrás con los enfrentamientos entre el papiro, el pergamino, las tablas de arcilla o las piedras grabadas.

Y qué decir de la supuesta exclusividad de la escritura para comunicar, expandir y conservar el conocimiento y la cultura. Olvidamos cómo comunicaban los juglares, o las historias de las vidrieras en las catedrales, de los frescos, los retablos, los frisos y bajorelieves y las pinturas… o el lenguaje del cine, la música y la fotografía.

Querido lector, la escritura impresa en papel es un gran invento, pero no pretendamos darle la exclusividad del conocimiento y la civilización.

La información, la cultura y el entretenimiento impreso en papel tienen una larga vida por delante, pero su uso se especializará en momentos, contenidos y circunstancias que justifiquen el coste y en los que las ventajas del papel impreso con tinta permanente superen sus indubitados inconvenientes.

Hay otro gran debate presente: la lectura reposada y lineal frente a la lectura vinculada (interrumpida dicen los detractores) con otros contenidos enlazados.

Para los que ya peinamos canas y hemos aprendido a leer con la cartilla y recitando de carrerilla los accidentes geográficos de España y el catecismo, nos resulta ‘natural’ afirmar que «la letra con sangre entra» y que el conocimiento sólo nos llega después de una lectura reposada y repetitiva de un texto impreso en papel. Quizá estemos equivocados.

Seguramente esa forma de aprendizaje no es la más adecuada a la riqueza de nuestros cinco sentidos y a la complejidad de nuestra mente. Quizá usando otros medios de comunicación propiciemos la creatividad. Quizá nuestra mente no sea tan ‘lineal’ como pensamos.
Yo estoy seguro que no lo es. Y lo afirmo desde la base de una metódica formación de ingeniero. Yo sigo aprendiendo con los años. Y aún más: aprendo a aprender.

Quizá la mente de las personas que pertenecen a lo que se llama la Generación Y (nacidos entre 1978 y 1995) algunos de los cuales ya han alcanzado una edad madura, no funcione igual que la mente de las generaciones anteriores: la Generación X o los ‘Baby Boomers’.

Dentro de unos pocos años la lectura mayoritaria de la prensa dominical o de la buena literatura no será en soporte papel. Estoy seguro que en menos de 5 años tendremos soportes electrónicos, cálidos, placenteros y de calidad que invitarán a la lectura reposada a la vez que permitirán vincular contenidos y visualizar animaciones y vídeos. Les emplazo a enero de 2016 para verlo.

Recomiendo para terminar que vean un divertido video de poco más de 2 minutos que trata de estos asuntos y que pueden encontrar en Internet en la dirección http://j.mp/tecnologialectura (sin acentos en la dirección 🙂

Feliz domingo y que tengan una optimista y productiva semana.

.-.-.

Artículo publicado en el diario Las Provincias el domingo 16 Enero 2011

Sobrevivir a la lectura

http://www.lasprovincias.es/v/20110116/opinion/sobrevivir-lectura-20110116.html

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