Asistente tecnológico

En estas fechas navideñas los mayores compramos y recibimos regalos con equipos electrónicos, informáticos y teléfonos que nos prometen maravillas. Ayer llegó Papa Noel y en pocos días vendrán los Reyes Magos con montones de regalos tecnológicos. Muchos «niños grandes» nos sentiremos felices con nuestros nuevos «juguetes». Si fuéramos «nativos digitales» los pondríamos inmediatamente a funcionar, por supuesto sin leer el manual de instrucciones.

Pero por nuestra condición de analógicos pronto el desasosiego invadirá nuestras cándidas almas. Traducciones imposibles, descripciones farragosas, opciones que no funcionan, advertencias de seguridad interminables y todas las maldiciones que el fabricante tecnológico más sádico ha podido imaginar para atacarnos sin piedad.

...

Existe una salvación y está cerca de nosotros. Se llama «Asistente Tecnológico» y su papel lo desempeña ese familiar o amigo, normalmente joven, que tiene habilidades e intuición tecnológica y nos ayuda de buen grado si somos amables y seguimos sus consejos y enseñanzas.

Pero existe el peligro de que abusemos de nuestro asistente, que descarguemos sobre sus hombros todas nuestras frustraciones tecnológicas. Y por eso es preciso salir en defensa de los «Asistentes Tecnológicos».

Comencemos recordando que todos, incluso los que llevamos decenas de años como usuarios, encontramos en algún momento fallos en los ordenadores, televisores, aparatos electrónicos y teléfonos. Especialmente los ordenadores son aparatos que nos causan frustración con sus continuas actualizaciones y sus mensajes inquietantes. Es cierto que el Windows ha mejorado mucho, pero incluso el más reciente Windows7 nos somete a momentos de estrés. Google y Apple han marcado un prometedor camino para la tranquilidad de los usuarios: sus productos no necesitan manual y pueden ser usados casi sin entrenamiento por cualquier persona lega en materias tecnológicas.

Cuando pidamos ayuda a un asistente pensemos que su tiempo es, cuando menos, igual de valioso que el tiempo de un taller de coches o de otro profesional cualificado. Y deberemos agradecerle su dedicación en lo que vale, remunerándole adecuadamente.

Cuesta pensar de esta forma porque aunque hace 20 años los ordenadores costaban casi tanto como un coche, ahora cuestan lo mismo que una rueda de un todo terreno. El hecho de que la tecnología haya abaratado tantísimo sus costes de fabricación no significa que esos productos hayan dejado de ser valiosos. Al contrario las funciones de la electrónica se han mejorado miles de veces más que los vehículos de motor de explosión en tan sólo unos años.

Un buen amigo ya ha adoptado esta visión: él tiene a un sobrino como asistente tecnológico al que paga moderadamente una cantidad y con quien y está muy contento.

Claro que entre familiares y amigos podemos echarnos una ayuda tecnológica gratuita. También a los médicos les preguntamos por nuestras dolencias y a los especialistas en derecho fiscal por nuestros impuestos. Pero cuando se necesita ayuda continua el «asistente tecnológico» es la solución.

Las carencias de los analógicos no se solucionan sólo con estos asistentes. Es cierto que los fabricantes deberían mejorar mucho más la «usabilidad» de sus productos y servicios. Y también es cierto que muchos mayores superan cualquier barrera cuándo tienen una necesidad o una ilusión: querer es poder, decía mi abuela.

La complejidad tecnológica nos acosa. Desde que tenemos en la televisión acceso a 50 o 70 canales gratis gracias a la TDT, se ha hecho muy difícil encontrar lo que nos gustaría ver, y no digamos intentar grabar algo para verlo en otro momento.

Con los teléfonos móviles avanzados pasa otro tanto. ¿Cuantas personas que apenas saben leer un mensaje SMS serán capaces de aprovechar las utilidades cada vez mayores de un terminal móvil con conexión a Internet?

Ya sea por ocio, por trabajo o por estudios, es imprescindible para todos el ser capaces de hacer un uso provechoso de la tecnología. Tanto como hace 50 años lo era el saber leer y escribir. En 1960 aún había un 25% de población analfabeta en España. En 2010 aún tenemos en torno a un 50% de «analfabetos digitales».

Necesitamos voluntad e ilusión para aprender, precisamos equipos y aplicaciones de uso amigable e intuitivo, y necesitamos por fin una legión de «asistentes tecnológicos», bien preparados reconocidos y remunerados.

Los «niños grandes» pedimos para nuestros hogares, trabajos y empresas que los Reyes Magos nos traigan buenos «asistentes tecnológicos».

Que ustedes los disfruten durante 2011.

.-.-.-.

Artículo de opinión publicado en Las Provincias el domingo 26 de diciembre de 2010

Asistente tecnológico
http://www.lasprovincias.es/20101226/opinion/asistente-tecnologico-20101226.html

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s