La ingeniería como valor social

«Soluciones posibles para problemas reales.» Con esta sintética frase el profesor Rogelio Segovia definía la ingeniería en los años 60. Hay otras muchas definiciones que hablan de tecnología, de ingenio y de innovación. 

ilustración de Jesús Ferrero. "La Ingeniería"

ilustración de Jesús Ferrero. "La Ingeniería"

A los ingenieros nos gusta resolver problemas. Buscar las soluciones que mejor se adapten a las necesidades que se presenten. Soluciones óptimas desde el punto de vista económico y social.

Yo percibo que la ingeniería está poco presente en la sociedad. Qué duda cabe de que otras profesiones tienen mayor trascendencia: la medicina, la arquitectura, la enseñanza, el periodismo, la política. Pero yo hoy abogo, desde estas líneas, por una mayor imbricación de la ingeniería en la sociedad.

No cabe duda de que la ingeniería tiene un cierto valor social reconocido. Muchas actividades usan este término para indicar ciertos valores. Antiguas licenciaturas o peritajes han ido adoptando el término ingeniería a lo largo de los últimos años. Esto es bueno. Otras actividades que lo usan, como son la «ingeniería financiera», la «ingeniería de marketing» o la «ingeniería contable», creo que desvirtúan o incluso ensombrecen el concepto.

En general se reconoce que las cosas que hacen los ingenieros están bien hechas, funcionan, resisten, son útiles. A veces incluso son hasta bonitas. Pero la ingeniería también nos trae connotaciones de lejanía, de lenguaje incomprensible, de frialdad, de visiones «cuadriculadas». A menudo los ingenieros no nos explicamos con suficiente claridad.

Me gustaría resaltar una característica fundamental que ha de tener un ingeniero: ha de ser ‘creativo’. Encontrar soluciones ‘sencillas’ a problemas complejos requiere mucha creatividad. Requiere usar ambos hemisferios del cerebro: el izquierdo que analiza y organiza y el hemisferio derecho que siente y sintetiza. La ingeniería usa fundamentalmente el análisis, el razonamiento ordenado.

Muchas ramas de la ingeniería tienen un impacto social indudable. Pensemos en las vías de transporte, en los coches, en la energía, en los barcos y los aviones. O las tecnologías que usamos para aprovechar la naturaleza a la vez que la conservamos. Pensemos también en las soluciones para procesar y compartir la comunicación superando las barreras del tiempo y el espacio.

Hemos tenido ilustres ingenieros en nuestra historia que han desempeñado un papel relevante: José Echegaray, Sagasta, son ejemplos en España. O los valencianos Juan Navarro Reverter, Fernando Abril Martorell y Jaime Caruana. Y también el muy querido José Ramón García Antón, recientemente fallecido.

Algunos pensadores como el emérito profesor Fernando Sáez Vacas hablan del Nuevo Entorno Tecnosocial (NET) que ha aparecido con el advenimiento de la Red Universal Digital (RUD) y el impacto de las Tecnologías para la Vida Cotidiana (TVIC). Constata Sáez Vacas que «a través de generaciones y generaciones aquí se han marginado casi siempre de los dominios de la cultura a la ciencia y la técnica, considerándolas como ‘artes’ utilitarias y esta situación se mantiene, apenas camuflada, entre la mayoría de nuestras clases dirigentes y otros referentes sociales». Y afirma también que «quienes usan la infotecnología, la RUD o alguna porción de ella (TVIC) van entrando en una esfera nueva y muy compleja, donde las nociones de tiempo, espacio, identidad, poder operativo, sentido de la acción, comunicación, inteligencia, concepto de realidad, relaciones sociales, privacidad, relaciones con el mundo material, movilidad, el concepto de yo, estructuras organizativas, educación, etc., son diferentes o muy diferentes».

Quizá estos son conceptos muy densos para un contexto de un artículo periodístico. Pero no quiero dejar de apuntar aquí la propuesta que defiende Sáez Vacas de un nuevo tipo de ingeniero, fuertemente orientado a la tecnocultura, un ingeniero sociotécnico. «Los problemas que un ingeniero actual tiene que afrontar, debido a la complejidad creciente del entorno, son, o pueden ser, al mismo tiempo o separadamente, de índole técnica, politécnica y sociotécnica, y estos últimos se caracterizan porque a las dimensiones técnicas propias de las categorías anteriores se suman (no linealmente) las múltiples y más complejas de factores humanos y sociales, que requieren ‘ingenieros híbridos’.»

Lo que está muy claro es que si nuestra sociedad tiene problemas, de cualquier índole, la ingeniería puede encontrar soluciones. Aplicando los conocimientos tecnológicos y también aplicando el «método ingenieril», que está desarrollado con el objetivo fundamental de resolver problemas. Se nos mira a veces como la antítesis del artista, pero en mi opinión debemos promover el «arte de la ingeniería».

Me emociona el episodio del ‘Apolo XIII’, tan bien reflejado en la película protagonizada por Tom Hanks, en el que desde la base de Houston tienen que diseñar un adaptador de los filtros de CO2 para que los del módulo lunar sirvan en el módulo de mando. En unas pocas horas tenían que diseñar una solución, asumiendo las escasas herramientas disponibles a bordo, y elaborar unas instrucciones que transmitir a los astronautas. Aquellos ingenieros lo lograron, porque además tenían un ingeniero líder que marcó el objetivo: no los vamos a perder, «failure is not an option».

La creatividad del ingeniero se canaliza a través de un «sentido común estructurado», acertada expresión acuñada por un notable ingeniero naval de Valencia. La ingeniería enriquece a la sociedad en las empresas, en las entidades públicas, en las asociaciones y clubs, en los espectáculos, en las organizaciones y en las ONG. Existe, naturalmente, la Ingeniería sin Fronteras (www.isf.es).

La ingeniería es más necesaria que nunca. La complejidad del mundo global necesita mentes analíticas y estructuradas. Personas esforzadas a las que no les asustan los retos difíciles, que se emocionan con la búsqueda de soluciones creativas y que resuelven con elegancia los problemas. En ello estamos.

La ingeniería como valor social
artículo de opinión publicado en Las Provincias el domingo 20 de septiembre de 2009
http://www.lasprovincias.es/valencia/20090920/opinion/ingenieria-como-valor-social-20090920.html

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