Administración electrónica 1909

Hay personas para quienes parece que los años no pasan, mantienen su juventud y lozanía, década tras década. Cuando esta inmutabilidad la tienen empresas o administraciones, no siempre es una virtud. Las empresas que perviven más de 100 años no cabe duda de que son buenas, como las 23 homenajeadas hace poco en el centenario de la Expo 1909. También tenemos administraciones centenarias, pero algunas no han hecho de ello una virtud.

ilustración de Luis Lonjedo

ilustración de Luis Lonjedo

Hace unas semanas tuve que hacer un trámite en una Conselleria. Necesitaba un certificado que acreditara que un familiar posee determinada cualificación. Los datos que lo acreditan están en poder de esa misma Conselleria. Mi primer impulso fue el solicitar ese certificado por medios electrónicos. Pero no se puede. Más bien todo lo contrario: tuve que personarme en la sede central provisto de un certificado, expedido con membrete de esa misma Conselleria para pedirle que acreditara que mi familiar posee una cualificación que se demuestra con ese otro certificado de la misma Conselleria. ¡Uf, qué mareo!

Pues allí me personé y tuve que dar algunas vueltas: suba al Servicio responsable pero, si quiere ahora el certificado, preséntelo en Registro de Entrada, donde se quedarán fotocopias de sus originales, tras nueva cola para hacerlas. Del Registro subo en persona otra vez al Servicio. Allí me dan por fin el Certificado provisional (el definitivo tardará 6 meses). Pero como resulta que necesito dos copias de ese papel me atrevo a solicitarlo presentando una fotocopia del Certificado recién obtenido en el Registro para que me la compulsen. Pero, ¡ah no!, hay una amable funcionaria que no se atreve a compulsar la copia y la jefa del Registro me explica con sequedad que allí no están para esas cosas. ¡Rayos! ¿Estamos en 2009 o en 1909? Pienso para mis adentros. No pasa nada, me armo de dotes seductoras y subo de nuevo al Servicio originario y allí una amabilísima funcionaria se compadece de mí y me sella mi fotocopia. ¡Qué bien, alguien que ha pensado en el ciudadano!

Como soy perseverante y quiero una sociedad y una Comunitat que funcionen, me presento de nuevo en el Registro con un formulario de Reclamación/Solicitud. Pido dos cosas: que este tipo de certificados se expidan electrónicamente y sin tener que dar datos que ya tienen, y que sean más razonables en el tema de segundas copias de sus certificados.

Después de todo soy conocedor de mis derechos. Está nada menos que la Ley 11/2007, Ley de Acceso Electrónico de los Ciudadanos a los Servicios Públicos, que establece que no más tarde del 31 de diciembre de 2009 los ciudadanos tenemos el derecho a ser atendidos por medios electrónicos y a no tener que suministrar datos que la Administración ya tiene. Ya sé que aún no ha terminado el año, pero creo que no hay que dejarlo todo para el final.

Pues bien, acabo de recibir una notificación con la respuesta de la Conselleria. Todo un galimatías jurídico para explicarme que las copias auténticas de documentos, según real decreto de 1999, han de solicitarse formalmente de forma justificada y que tardan un mes. Sobre mi petición de que se pueda solicitar electrónicamente no hay ni una línea en la respuesta.

Esta vivencia contrasta con otra grata experiencia reciente. Esta vez ha sido al presentar mi declaración anual del IRPF. Ya son 10 años desde que lo hago electrónicamente. Según me van llegando las cartas de los bancos con la información fiscal (unos pocos euros aquí y allá) no me altero. En poco más de tres horas he podido instalarme el programa de Ayuda del IRPF, descargar de forma semiautomática los datos fiscales de dos declaraciones (la mía y la de mi mujer), revisarlos, completar la declaración y presentarla electrónicamente. Y a los 3 días un SMS me avisaba que todo estaba correcto y que procedían a la devolución. El ingreso con la devolución (este año más de 2000 euros, ¡qué bien!) llegó puntual a mi cuenta en dos días más. ¡Qué maravilla!

Es cierto que la Agencia Tributaria hace muchos años que apostó por una Administración electrónica eficiente, y que han puesto recursos económicos y humanos para conseguirlo. Buena parte del mérito ha sido, por cierto, de un valenciano que estuvo 12 años al frente de la dirección de Informática en la Agencia Estatal Tributaria. Son líderes mundiales.

Me consta que las Administraciones autonómicas y locales están haciendo notables esfuerzos, desde hace años, para llegar con dignidad a ese 31 de diciembre que las obliga. Es cierto que una disposición final de la Ley 11/2007 les permitirá privarnos de nuestros derechos electrónicos si para entonces no han hecho lo necesario porque no se lo «permiten sus disponibilidades presupuestarias».

Pero como sociedad moderna que somos, como Comunitat avanzada que juega en la ‘Champions’, como ciudades modernas que somos y habitamos, no nos podemos permitir una Administración con unos hábitos y un servicio de 1909.

Ya muchos ciudadanos compramos y gestionamos electrónicamente y por teléfono. Y somos exigentes con las empresas de servicios, y hacemos bien en serlo. Si usted, lector, es un trabajador público, de cualquier nivel, no lo dude: los ciudadanos queremos un buen servicio de calidad Siglo XXI. Si usted es tan sólo un usuario ciudadano no se rinda. Pida, exija, con amabilidad pero con firmeza, que se atiendan sus derechos. Como sociedad nos lo merecemos. Tenemos que funcionar de forma fiable, unos con otros. En ello estamos.

Administración electrónica 1909

artículo de opinión publicado en Las Provincias el domingo 12 de julio de 2009
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