Están puestas muchas esperanzas e ilusiones en la innovación y el emprendimiento como recetas mágicas para superar la crisis que nos atenaza.
Quisiera llamar la atención de lo que en mi opinión puede llevarnos a una decepción si abusamos de estos términos en discursos y estrategias sin el suficiente rigor y mesura.
No sería la primera vez que algo así ocurre. En los años 90 se hablaba hasta la saciedad de las “autopistas de la información”. Luego vino Internet, las punto.com y la “Sociedad de la Información”. Todo parecía superlativo y fantástico. Pero después llegó la burbuja de las punto.com y su pinchazo. Así tenía que ocurrir con las que no aportaban valor real.
A mí me parece que parte del problema del abuso de estos términos es debido a que los periodistas son de letras. Que me perdonen estos profesionales, si es que alguno lee este artículo, pero muy a menudo he visto y sufrido noticias y comunicados en los que los conceptos y cifras se distorsionan de modo tal que se convierten en falsos o incomprensibles, incluso hasta para los propios expertos.
Quizá sea el afán de conseguir un titular llamativo o lograr una repercusión notoria el que fuerza la maquinaria de la propaganda o de la fantasía, con un resultado que es una exageración y que, tras un flash fugaz, a menudo es contraproducente.
También está el fenómeno de la “ciencia ficción ilusionante”. Se han dado casos en los que tras comentarse en fases de negociación sobre un proyecto tecnológico que tenía la posibilidad de generar unos 80 empleos, en el comunicado de prensa y posteriores discursos la cifra se ha convertido en 800. O cuando alguien ha hecho una previsión ilusionante, pero sin ningún fundamento, de un crecimiento por ejemplo de 350 a 13.000 empleos asociados a una tecnología determinada esa cifra termina apareciendo en un documento de estrategia pública.
Ante estas noticias el problema es que los que entienden del asunto se quedan perplejos y callan por cortesía y los que no entienden, les parece todo tan estratosférico que desconectan del tema. Y, cuando transcurrido el periodo previsto de crecimiento las cifras no se materializan, el descrédito y el desánimo son inevitables.
No seré yo quien no muestre ilusión y esperanza en la innovación y el emprendimiento. Yo creo que el aprovechamiento de tecnologías emergentes es clave para la prosperidad y el bienestar.
Lo que si quiero es alejar esos conceptos de la avaricia, el pelotazo y el rápido enriquecimiento. Innovación y emprendimiento habitan más bien en el mundo del rigor y del esfuerzo. Ya lo dejaron dicho sabios y genios de la historia: un 90% de transpiración y un 10% de inspiración.
Recuerdo que en los primeros años 2000 hubo un “empresario negociante” que se quejaba muy seriamente de que eso de la tecnología era un engaño porque él había invertido dinero de su empresa comprando acciones de Terra y había perdido mucho. Seguramente después compró acciones de Astroc y pensó lo mismo de la construcción…
Reconozco que parte de la culpa la tenemos los que transitamos por los mundos tecnológicos o científicos: nos explicamos muy mal.
Por ello quiero aprovechar el espacio que me brinda LAS PROVINCIAS para poner mi granito de arena en explicar algunos conceptos.
En primer lugar hablemos de INNOVACIÓN.
“La innovación es buscarse la vida” ha dicho Ferran Adrià este jueves en Valencia en el Foro Con Tu Negocio que ha organizado Telefónica Movistar. La frase es tan buena que la tomo prestada.
Innovar es no quedarse quieto, no conformarse, hacer cosas nuevas y hacer las cosas de siempre de una forma nueva. Puede haber innovación en productos, en servicios, en procesos o simplemente en la forma en que se relacionan los empleados de una empresa o los miembros de un equipo.
La innovación no requiere obligatoriamente usar una tecnología emergente, ni mucho menos. Un ejemplo sencillo de innovación es “la estrategia del delantal” de Mercadona: observando lo que quiere el cliente para limpiar, entre otras cosas ha descubierto que usamos el vinagre como producto de limpieza, especialmente en zonas con aguas duras, y ha lanzado un vinagre especial limpieza.
EMPRENDER es iniciar un camino, que puede ser una aventura o un proyecto bien madurado y planificado.
Se puede emprender por oportunidad, por necesidad o por supervivencia, como bien explica Jesús Casanova del CEEI Valencia. Algo sabrán de emprender en ese centro de empresas innovadoras dado que llevan más de 20 años acompañando proyectos empresariales.
Emprender no necesariamente va asociado a una innovación tecnológica, se puede emprender sin tecnología aunque siempre será precisa al menos una pizca de innovación.
Abunda en estos tiempos el emprendimiento por necesidad con motivo de la crisis: ante una pérdida de trabajo muchos profesionales se lanzan a emprender. Estos emprendedores consideran la situación de pérdida de empleo NO como algo malo o un fracaso sino como una oportunidad en la que como mínimo pueden aprender mucho.
El emprendimiento por supervivencia resulta vital para las empresas existentes. Ni las empresas más poderosas pueden sobrevivir haciendo siempre lo mismo. Tienen que permitir y propiciar a los emprendedores internos para mantenerse.
El emprendedor por oportunidad es aquel que ha descubierto un producto o una necesidad no atendida en el mercado y se lanza a organizar una empresa para atenderla. En este caso si suele ir asociada a tecnologías emergentes, bien sea en el producto en sí o en el aprovechamiento de algunas tecnologías para diseñar, fabricar o distribuir el producto.
En España falta cultura empresarial, cultura de emprendedores que creen empresas sólidas y perdurables. El problema quizá venga de la enseñanza a los niños por parte de padres y profesores. Se inculca la aversión al riesgo, se castiga el fracaso hasta límites incluso crueles. No se enseña a aprender de los fracasos, cuando eso es la clave de la evolución.
También se castiga el éxito, pero esa es otra historia igualmente triste.
En una tierra como Valencia que fue capaz de vender naranjas y azulejos en los años 60 y 70 a países de Centroeuropa más allá del telón de acero, como ha recordado Josep Vicent Boira recientemente, sorprende que esos padres y esos abuelos hayan educado a sus retoños en la pereza y la blandenguería para “que no les falte de nada” y “que no tengan que trabajar tanto como yo hice de joven”. Hemos creado JASP: jóvenes aunque sobradamente perezosos. Y emprendimiento, innovación y prosperidad no riman con pereza y avaricia, riman con esfuerzo y rigor.
Vamos ahora con las TECNOLOGÍAS. Cuando leo o escucho lo de “Nuevas Tecnologías”, perdóneme querido lector, pero me suena casi a lo de Edad Moderna: el periodo de la historia de occidente que va del renacimiento a la revolución francesa.
Y luego está esa asociación automática entre lo de NNTT (así lo escriben algunos) y las TIC: Tecnologías de la Información y las comunicaciones, es decir las que tienen que ver con la informática y telecomunicaciones. Yo prefiero el término “infotecnologías” muy acorde por cierto con el término “infotelecomunicaciones” que viene en la Ley de Enjuiciamiento Civil de España (artículo 162).
Pues bien las TIC ya tienen unos añitos, aunque cada día surgen tecnologías que las mejoran, y no todas las “nuevas tecnologías” tienen relación con las TIC.
Recomiendo referirse mejor a “tecnologías emergentes” que además es el término consolidado en wikipedia y recomiendo especialmente leer el listado de “emerging technologies” en la Wikipedia en inglés porque tiene una agrupación y explicación muy buenas de más de 150 tecnologías emergentes en 12 áreas: agricultura, biomedicina, pantallas, electrónica, TICs, fabricación, ciencia de materiales, defensa, neurociencia, robótica y transporte.
Se agota ya el espacio y termino diciendo que he intentado poner a nivel de calle lo que es innovación, emprendimiento y tecnologías emergentes, o al menos creo haber dado unas pistas para que cada uno descubra más cosas.
Porque si hay algo que está muy claro es que sin curiosidad, humildad y mucha ilusión, no es posible ni emprender ni innovar.
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Artículo publicado en Las Provincias el domingo 21 de octubre de 2012

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