Tecnología maldita

Leer o escuchar exclamaciones como ¡odio a mi móvil! o ¡maldita tecnología!  me suponen un sonoro aldabonazo. Hace dos semanas se publicó una columna con este título en estas mismas páginas.

No pretendo hacer aquí una defensa a ultranza de las bondades de las tecnologías electrónicas, informáticas y de la telecomunicación, porque algo de razón sí que tienen esas expresiones de rabia.

Yo quisiera compartir análisis,  diagnóstico y recetas que pudieran ser de utilidad.

Motivos para el enfado

 En las telecomunicaciones, es cierto que a veces los operadores están tan presionados por la rapidez de los cambios del mercado y por la competencia, que para mantener sus resultados económicos cometen errores y abusos.

Ejemplos en la telefonía móvil de prácticas abusivas:

- Las penalizaciones desproporcionadas por bajas anticipadas.LP tecnologia maldita imagen

- La inclusión precoz en registros de morosos a clientes cuando se entra en disputa por impagos ante un mal servicio. Ya hay algún operador multado por estas prácticas.

- Las tarifas abusivas de “roaming” en viajes (en especial para acceso a Internet) y las sorpresas en forma de “facturazo”. También  son también proverbiales.

- El abuso en la activación de tarifas o servicios no solicitados, tipo mensajes “premium” o utilidades de “valor añadido” dudoso.

En el ámbito de la electrónica de consumo son abusivas:

- Las frecuentes averías a los 2 o 3 años de estrenar los equipos (justo cuando vence la garantía) y en las que la reparación resulta imposible.

- La obsolescencia sobrevenida por actualizaciones de programas cada vez más “pesados” que enlentecen el funcionamiento de los equipos informáticos y obligan a sustituirlos.

Hay otro ámbito informático que provoca una justificada reacción de muchas personas contra la tecnología: se trata del despliegue de aplicaciones corporativas, en grandes empresas y en administraciones, que han sido torpemente especificadas, desarrolladas e implantadas. El resultado es que hay planes de digitalización bien intencionados,  pero mal ejecutados, que provocan una sobrecarga de tareas administrativas a profesionales y especialistas. Hay aplicativos no interconectados que obligan a rellenar formularios repetitivos con tamaños de letra minúsculos y sin posibilidad de “copia y pega”. El resultado es que tenemos a profesionales muy cualificados en su ámbito perdiendo el tiempo (y la vista) en tareas administrativas y generando un odio justificado hacia la tecnología.

Otras quejas vienen de la sensación de un control excesivo y de una rigidez que imponen algunas aplicaciones corporativas a los profesionales, algo que les impide dar un trato más flexible y adecuado a los clientes y usuarios.

Escucho también gran enfado por parte de contribuyentes que a la hora de presentar declaración de algunos impuestos han de hacerlo obligatoriamente en Internet. La Agencia Tributaria era un caso de éxito en lo que a la incentivación del mundo digital se refiere: así se reconoció internacionalmente hace años.  Pero  los problemas surgidos con la declaración trimestral del IVA para los autónomos, los errores en la carga de datos, siempre en contra del contribuyente, resultan preocupantes. Problema menor es la desaparición de impresos manuales para la declaración de la renta, pues al parecer solo afecta a 35.000 de los 19,5 millones de contribuyentes.

Deberían evitar que estos últimos pasos hacia la digitalización se conviertan en rechazo para un número importante de ciudadanos.

Finalmente otro tipo de enfados. Son los que se oyen cuando alguien se “pelea” con el uso de una aplicación en el ordenador o en Internet (por ejemplo para crear un blog o una página en una red social) o si se tropiezan con dificultades en el uso de aplicaciones en un smartphone o una tableta. A menudo ocurre que el propio usuario se crea unas expectativas de que todo es “mágico y fácil” olvidando que se está usando sistemas que tienen limitaciones y que a veces, por afán de ser muy rápidos en la innovación, tienen pequeños defectos.

Diagnóstico de las causas

En lo que se refiere a los abusos de los operadores de telecomunicación, hay que reconocer que es el sector que más contratos de servicios maneja en España (83 millones de servicios activos) con millares de tarifas y millones de cambios de operador: solo en telefonía móvil se generan más de 600.000 portabilidades cada mes.

Además, estas empresas están sometidas a cambios regulatorios muy rápidos, se les exigen impuestos extraordinarios (para pagar a RTVE, por ejemplo) y elevadas tasas (por usar el espectro radioeléctrico) que gravan sus cuentas de resultados. Si a la vez tienen que ser rentables, y están sujetas a las reacciones en cadena provocadas por los mercados financieros… se provoca un coctel en el cual el cliente es el último en el que se piensa.

El dinamismo del mercado también afecta intensamente a los fabricantes de electrónica de consumo y de equipos informáticos. El nuevo equipo comprado es mucho mejor que el anterior y a menudo más barato.

Aquí las tensiones surgen por los impactos en las cadenas de suministro y ensamblaje. Piénsese por ejemplo el reto que supone fabricar y acopiar componentes para modelos de teléfonos exitosos que en un mes llegan a vender 10 millones de unidades. Y eso en productos complejos con cadenas de suministro con centenares de contratistas y fabricantes por todo el mundo. Pero si el nuevo modelo anunciado  no tuviera éxito, hay muchos sus componentes singulares que es difícil aprovechar.

Los fabricantes de equipos electrónicos e informáticos no tienen incentivo para que los productos duren muchos años o que se puedan reparar de forma barata. Eso requeriría una estructura de servicios de mantenimiento muy costosa. La fabricación masiva con un diseño de productos distintos en apariencia externa, pero  casi iguales internamente, es la única forma que tienen de abaratar cumpliendo o incluso superando las expectativas de los clientes.

Toda esta tensión se produce en un sector cuyos precios decrecen, a la vez que aumentan las funciones y rendimientos. Baste pensar que en los últimos 10 años las telecomunicaciones se han abaratado más de un 10%, la electrónica un 67% y los ordenadores un 79%. En el mismo periodo la energía (gas y electricidad) se ha encarecido un 77% (datos del INE). Un usuario se queja de la tecnología, debería compararla con la energía para atemperar sus cuitas.

Algunas recetas

Es necesaria una mayor atención a los clientes y usuarios por parte de los operadores, fabricantes y desarrolladores de aplicaciones. Los tecnólogos deben ponerse en la piel de los usuarios.

Es imprescindible una mayor conciencia tecnológica por parte de los estrategas, los empresarios, directivos y responsables políticos y administrativos: sus decisiones en materia de informatización y adopción tecnológica repercutirán muy sensiblemente en el trabajo (y salud) de sus empleados.

La sencillez de aplicaciones personales (en ordenadores, teléfonos y tabletas) debería ser la regla y no debería ser una tortura en los equipos y aplicativos de uso profesional. Quienes especifican, diseñan  y desarrollan tienen que estar más cerca del usuario, deben pensar en un usuario tipo muy poco tecnológico.

Por otra parte, los usuarios, los clientes, deben de ser curiosos y pacientes. Del mismo modo que el recibir una clase de cocina no nos convierte en un chef, el disponer de aplicaciones o sistemas que facilitan la vida digital no supone convertirnos en ingenieros y tecnólogos.

La tecnología es como el agua: antiguamente se sacaba del pozo o se caminaba hasta el arroyo. Ahora la tenemos al alcance. Quien quiera emociones puede navegar en aguas bravías, pero en ese caso no debe quejarse si se moja.

Confío que algo de lo escrito, querido lector, le ayude y le impulse a exclamar ¡bendita tecnología!

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Artículo publicado en Las Provincias el domingo 6 abril 2014

LP tecnologia maldita

Invisible y ubicua

La tecnología emergente es invisible y ubicua. Es quizá la mayor revolución de lo que se ha visto esta semana en el gran evento mundial relacionado con tecnologías electrónicas y de comunicación: el Mobile World Congress MWC.

Al pensar qué se puede encontrar y comentar de una feria de telefonía móvil, lo esperable tendría que ver con los terminales smartphones y las tabletas más avanzadas: tamaño de las pantallas, su luminosidad y flexibilidad, la potencia y velocidad de los procesadores, conectividad 4G de última generación, cámaras incorporadas, sistemas operativos, orientados a todo tipo de mercados con diverso poder adquisitivo.

Y en efecto, mucho de todo eso ha sido  presentado por los pequeños, medianos y grandes fabricantes procedentes de los cinco continentes.

También se han visto muchos nuevos “gadgets” (accesorios) de tecnología “ponible” (“wearable”) tales como pulseras, relojes, camisetas con sensores y gafas. De este tema me remito a  lo que escribí en estas páginas hace unas semanas (el artículo “Qué tecno me pongo” se puede leer en la dirección web j.mp/tecnopon).

Sin embargo, lo que más me llama la atención de la nueva oleada tecnológica es lo invisible, algo que no se ve y que está por todas partes.

Me refiero al asombro que produce la combinación de tecnologías ubicuas y la información que éstas generan, cuando se analiza con herramientas la correlación estadística de datos procedentes del tráfico de accesos a las webs y las aplicaciones móviles. Este análisis se potencia con el uso de ordenadores de inteligencia artificial.

Los datos se recogen con sensores en objetos, coches, máquinas e instalaciones y se trasmiten a redes de comunicación que recopilan todo tipo de datos, lo que se viene llamando “Internet de las cosas”.

Análisis de “big data”: un ejemplo

Imaginemos que se recopila de forma anónima  los movimientos de todos los teléfonos móviles por las calles de una ciudad LP Invisible y ubicua imagendurante varios meses y se analiza después para encontrar patrones de comportamiento en los movimientos de los dispositivos en relación a horarios, aglomeraciones, itinerarios o velocidad de desplazamiento.

En el MWC se presentó una demostración del uso de este tipo de datos en la ciudad de San Francisco.  El análisis permitía deducir con precisión qué cruces de calles o qué tramos de autovías eran los más propensos a accidentes, además de predecir en qué horarios y circunstancias ocurren (por ejemplo en días festivos o por la presencia o no de bares).

Pero no sólo es una demostración. Este tipo de análisis se ha utilizado ya en estudios para remodelación de las líneas de autobuses de Estambul, por ejemplo. Y ya se han publicado trabajos en el ámbito de la investigación de la nueva geografía de las ciudades.

No obstante, el  salto cualitativo está surgiendo cuando se analizan datos como esos junto a otros parámetros como los consumos eléctricos, el tráfico en webs de Internet y los datos meteorológicos. Y, si además esos análisis se aderezan con datos recopilados en tiempo real, el resultado es que se pueden predecir comportamientos de poblaciones y de grupos de personas con mucha precisión.

No hay que asustarse (o háganlo si lo desean) porque no se trata de un Gran Hermano (“Big brother”) que actúa de forma descontrolada.

Afortunadamente estos procesos no están únicamente en manos de unos pocos poderosos o de malvados, hay entidades y personas que ejercen un control y que continuamente denuncian posibles abusos reales o potenciales.

Esta oleada tecnológica tiene muchas cosas positivas: un buen uso, por ejemplo, es la predicción y detección temprana de epidemias.

Ante estos nuevos usos de los datos, conviene, desde luego exigir transparencia y auditabilidad y que se aumente la divulgación de estas capacidades entre los garantes de la privacidad y el derecho: jueces, policía, organismos de control.

También quisiera invitar a quienes tengan responsabilidades empresariales o de entidades públicas a que aprovechen estas tecnologías para mejorar las empresas y para proveer mejores servicios públicos.

Ubicua y accesible

Imaginemos que tenemos en nuestro bolsillo, o incluso  con una conexión íntima y directa a nuestra retina y a nuestro oído, toda la sabiduría de la computación cognitiva que ha sido capaz de vencer a los maestros del ajedrez o la que ganó en un famoso concurso de televisivo de preguntas rápidas. Este sistema se llama Watson.

Y que podemos consultar esa potencia de conocimiento con un lenguaje natural, en cualquier idioma,  y que podemos obtener una respuesta en microsegundos, siendo el sistema capaz de adivinar lo que necesitamos aunque  formulemos una pregunta incompleta.

Pues la empresa IBM ha puesto al alcance de los desarrolladores de programas para smartphones  esta tecnología,  convocando un concurso para premiar a los que desarrollen las aplicaciones que mejor aprovechen con un móvil la potencia de su sistema Watson.

Se trata de convertir un futurible en algo real.

Esto es un claro indicativo de hacia dónde se mueve el mundo tecnológico. Un salto cualitativo en la disponibilidad inmediata y ubicua de todo el conocimiento aplicado de la forma más precisa  para cada situación.

Complejísimos cálculos y análisis que hasta hace poco solo estaban al alcance de grandes corporaciones y con tiempos de respuesta largos, pronto lo estarán para profesionales y empresas de todos los tamaños.

Es fundamental entender estas tendencias y así estar preparado para poder aprovechar la potencia de las máquinas y sistemas.

Quien intente competir con la máquina en tareas repetitivas de cálculo o de análisis masivo está abocado al fracaso. Quien sepa aprovechar esa potencia a su favor, aportando el trato personal y la creatividad humana, será feliz y triunfará.

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Artículo publicado en Las Provincias el domingo 2 marzo 2014

LP Invisible y ubicua

¿Qué tecno me pongo?

Hay una nueva tendencia tecnológica que antes de una década va a cambiar de nuevo el comportamiento de las personas usando la tecnología.

Cuando veo una película de los años 80 o 90 me encanta fijarme en los detalles del uso cotidiano de la tecnología para intentar adivinar en qué año está hecha. Hay quien se fija en la moda, en la forma de los peinados o en el estilo de la ropa. Cada uno tiene sus manías.

Uno puede fijarse en los coches, pero ahí a veces es difícil saber si el protagonista de la peli lleva un coche antiguo porque es aficionado a los “clásicos” o más bien se trata de un coche sencillamente “viejo”.

En lo que no se falla es fijándose en las pantallas de televisión, en los ordenadores y sobre todo en los teléfonos. Las cabinas telefónicas, por ejemplo, tan presentes en las series de televisión de hace años,   nos sorprenden, y más aún ver la dependencia que teníamos de unas monedas para hacer una llamada ante una emergencia.

Dando un salto a los tiempos actuales, con una mirada a la gente en la calle, en los transportes públicos, en las salas de espera o en las colas, nos llama la atención que casi todos llevan en la mano un aparato electrónico de 4 o 5 pulgadas que consultan de vez en cuando: se trata de un smartphone, la tecnología en boga de los primeros años 10 del siglo XXI.LP que tecno me pongo. imagen

Pero este panorama va a cambiar una vez más: en 5 o 10 años la tecnología la vamos a “vestir”: la llevaremos puesta en forma de relojes, gafas, joyas, adornos  y ropa.

De ahí el título de mi artículo de hoy. La frase “Mamá, ¿qué tecno me pongo hoy?” pronto será habitual.

La revolución de la tecnología “wearable” (en inglés, algo que se lleva) es ya imparable. De ella venimos oyendo hablar en ferias y publicaciones especializadas desde hace 2 o 3 años, si bien para el público en general parecía un futurible, totalmente de película de ciencia ficción.

Mi percepción es que ya ha comenzado la aceleración en la implantación de esta tecnología con el desarrollo de sistemas y veo que los fabricantes de electrónica ya están poniendo en el mercado las piezas precisas para que muy pronto haya productos atractivos que se vendan masivamente.

En CES Las Vegas, la feria que marca el comienzo tecnológico del año, lo “wearable” ha estado omnipresente. A ls relojes y gafas pioneras, se ha unido la presentación de productos de fabricantes electrónicos como Qualcomm, Nvidia, Samsung, la china Rockchip y, de forma muy destacada, la poderosa Intel, que ha anunciado un completo sistema, miniaturizado en una tarjeta SD, para desarrollos “wearable” llamado Edison.

 ¿Y todo esto para qué sirve?

 Voy a tomar prestado un esquema de la consultora PSFK en colaboración con iQ-Intel para intentar dar unas pinceladas.

Podemos vislumbrar tres posibles familias de funcionalidades:

  • Intimidad conectada: de persona a persona
  • Entorno (ecosistema) adaptado: de persona a máquina
  • Co-evolución: persona potenciada con tecnología

Intimidad conectada: imaginemos que para compartir una frase o una caricia virtual con un ser querido no fuera necesario activar una aplicación tipo wasap o skype como ahora hacemos, que pudiéramos hacerlo sólo con pensarlo. Y que a las posibilidades actuales de enviar una palabra, una foto o una frase hablada, añadiéramos algo táctil como una palmada o una caricia. Pensemos en el registro y envío a nuestro médico de variables como el pulso, tensión o nivel de glucosa. Imaginemos ropa, adornos o joyas que reaccionan a nuestro estado de ánimo o nuestras emociones.

Entorno adaptado: hablamos aquí de prótesis diseñadas exactamente para una persona. Pensemos en exo-esqueletos robóticos que se mueven a voluntad de impulsos trasmitidos desde el cerebro. O aplicaciones que actúan como entrenadores personales orientándonos en la realización de un ejercicio físico de forma óptima, en función de variables biométricas registradas de nuestro cuerpo y de los movimientos hechos.

Co-evolución tecnificada: se puede mejorar la visión, bien en  personas impedidas  o para mejorar cualquiera  visión normal (por ejemplo, para ver más lejos, para ver con infrarrojos en la oscuridad). También podemos oír mejor, no solo más fuerte, también más preciso, más selectivo en según qué momentos. Aquí también caben aplicaciones de seguridad e identificación biométrica, o las famosas “gafas conectadas” que nos aportan información seleccionada de forma rápida e intuitiva.

¿Cambiarán nuestra vida estas tecnologías?

Nuestra vida está cambiando de forma acelerada. Así lo trato de explicar desde estas páginas y también en tertulias y charlas en mi entorno.

Por poner un ejemplo que todos vemos, no hace mucho muchas madres sostenían que sólo telefoneando a sus hijos podían saber sobre su estado de ánimo y que eso de la mensajería electrónica era cosa de tecnólogos. Ahora son fanáticas del skype y del wasap y están permanentemente conectadas. El hablar a través de skype con una tableta con hijos y nietos en la distancia se ha convertido en algo habitual en muchas familias.

Aunque no soy adivino, si que veo las tendencias, observo a los fabricantes y “startups”, veo lo que se cuece “aguas arriba” y creo comprender el flujo de la tecnología.  Y a mí no me cabe duda que la era del “smartphone en la mano” va a ser superada por la era de la tecnología integrada y “ponible”.

Estoy convencido de ello, sólo tengo que esperar y seguir observando con curiosidad. Y, … dentro de unos años veré si estoy en lo cierto o no. Aquí queda escrito en el noble papel de LAS PROVINCIAS en enero de 2014. Es posible que alguien se acuerde de mis predicciones. Me alegraré si así ocurre.

Mientras tanto, queridos lectores, feliz semana.

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Artículo publicado en Las Provincias el domingo 26 enero 2014

LP que tecno me pongo

Ilusión y tesón

En los últimos meses detecto una creciente ilusión de mucha gente por hacer cosas, por emprender proyectos.

Me muevo en círculos innovadores y emprendedores en los que esta actitud es la habitual. Lo grato ahora es que esa sensación la percibo también entre empresarios y profesionales “tradicionales”.

Hay perturbaciones persistentes, es cierto, y entre ellas están las de los políticos de  quienes muchos percibimos que lo único que les importa son sus batallas tratando de posicionarse para los próximos “exámenes” electorales. A mi parecer gran parte de ciudadanos, profesionales y empresarios, poco esperan de los políticos, más allá de tratar “que no interfieran mucho”.

Invito desde aquí a que nos aislemos de ese ruido y nos concentremos en lo positivo.

La ilusión es un sentimiento que mueve voluntades, que impulsa a superar dificultades. Es muy bueno que abunde.

También hay ilusión por tener un golpe de suerte, porque nos toque por ejemplo el Gordo de la lotería de Navidad, pero hoy no me refiero exactamente a esa ilusión.

Bases para la recuperación

Parece que esta vez es cierto, que la recesión se ha terminado y no es sólo esa recuperación que es intensamente Ilusion y tesion LP imagenvoceada desde los altos estamentos, es algo real, algo que se percibe a pie de calle.

Los emprendedores se multiplican y están presentes en la vida social. Ya tenemos incluso programas de televisión en “prime time”. Tras “Código emprende” de TVE y “La incubadora” de Cuatro, ahora disfrutamos en TVE del programa “Tu oportunidad”, versión española del famoso Dragons’ Den, que es muy entretenido, instructivo y emocionante.

Es muy bueno que construyamos sobre bases como éstas, que se hable y practique la actividad emprendedora. Puede parecer que haya una cierta inflación de “emprendedores”, que se percibe una burbuja de incubadoras, de aceleradoras de “startups” y de empresas innovadoras llenas de promesas. Toda inflación da miedo, especialmente después de las experiencias de años pasados en algunos sectores, pero esta inflación no es intrínsecamente mala.

El riesgo está en aquellos que piensen que con la moda de los emprendedores y la tecnología se puede hacer un “negociete” rápido y “forrarse” sin esfuerzo.

Esto ya pasó a comienzos de los 2000, cuando hubo por ejemplo quien compró acciones de Terra cotizadas en el IBEX y que, cuando el valor se desinfló y perdió dinero, se convirtió en un enemigo de las inversiones en tecnología, o incluso en un escéptico de todo lo que fuera tecnológico.

Pero no se debe confundir la especulación que se provoca en cualquier sector cuando hay una burbuja, con el valor intrínseco del sector en cuestión: casos de especulación han sucedido siempre, desde 1600 en Holanda con la locura de los precios de los bulbos de tulipanes, o más cercano a nosotros con la carrera aeronáutica, con las punto.com y con el sector inmobiliario. La avaricia colectiva y la desinformación son malas bases para una economía sólida.

No me refiero hoy únicamente a lo bueno de emprender en  proyectos tecnológicos, algo que por mi condición de ingeniero me es más afín. Me refiero sobre todo a emprender acompañado de tecnología, cosa que considero imprescindible.

Tenemos en España unas excelentes infraestructuras y una notable formación entre nuestros profesionales. Con estas bases se pueden hacer grandes cosas, corrigiendo las carencias existentes.

Tesón informado

Ya no estamos en los años 70 y 80 en los que nuestra ventaja estaba en la deslocalización de la industria europea, basada en una mano de obra cualificada y en una clase media estable. Las ganas y el tesón son necesarios, pero en este siglo es imprescindible que sea con un tesón inteligente y unas ganas informadas.

Ignorar la globalización y la realidad del mundo digital sería una apuesta segura que conduciría al fracaso.

No hay país en el mundo, incluidos por supuesto China y los “Next eleven” (países emergentes de alto crecimiento) que no apuesten fuerte por la innovación y los sectores de alto valor añadido.

El impulso hacia el emprendimiento debe acompañarse de armas imprescindibles: idiomas,  visión y experiencia global, gestión de equipos, acceso a fuentes de financiación y capacidad de marketing.

Existen al alcance del emprendedor ilusionado herramientas a la medida de cada necesidad. Un buen elenco de estas herramientas se presentó hace unas semanas en el Día del Emprendedor de la Comunidad Valenciana.

Hay formación que está accesible de modo presencial en universidades y escuelas de negocio y formación on-line e interactiva de todo tipo de materias, con el aval de prestigiosas universidades y experimentados especialistas.

España ha alcanzado en pocos años un puesto de liderazgo europeo en el número de aceleradoras e incubadoras de empresas startups, según un estudio reciente publicado por Telefónica. Aunque quizá no tienen aún la pujanza y experiencia de las del Reino Unido, Francia o Alemania (y por supuesto de las de USA o Israel), las cifras y el crecimiento de este tipo de entes son un magnífico augurio. Hay además asesores, mentores y Business Angels, con diversas experiencias y capacidades. Un excelente compendio del ecosistema español de startups puede encontrarse en la web www.spainstartupmap.com creada por el consultor de modelos de negocio Javier Megías.

Perseverar, caer y levantarse

Esta semana LAS PROVINCIAS ha celebrado la tercer edición de Encuentros LP emprendedores, con diálogos entre empresarios de larga experiencia y otros más noveles. Ha sido un buen ejemplo del tono ilusionado al que me refiero.

Empresarios como José Remohí del IVI, José Manuel Sirvent de Turrones 1880 y Jorge Martínez “Aspar” nos dejaron frases como que los términos “empresario” y “consolidado” son antagónicos, que hay que adaptarse y reinventarse en cada momento. Inspiraron a los asistentes con sus ganas y su tesón, ejemplo de perseverancia informada.

Estas fechas navideñas son propicias a la reflexión sobre el nuevo año. Abogo desde estas líneas por aislarnos de la “bronca política” tan perturbadora y por concentrarnos en esa ilusión por emprender proyectos, en nuestras empresas y trabajos actuales o bien abriendo nuevas vías profesionales y empresariales.

Tendremos problemas, cometeremos errores, caeremos una y otra vez, pero es así como avanzaremos.

Los errores nos enseñan si sabemos aceptarlos y aprender de las causas, las caídas nos fortalecen cuando luchamos por levantarnos.

Le invito querido lector a que busque contenidos inspiradores en sus lecturas y en su ocio televisivo, por ejemplo con los programas mencionados más arriba. Frecuente entornos y personas enriquecedoras, contribuya al optimismo y a la ilusión. No desfallezca.

Y sobre todo disfrute de cada momento como si fuera el primero y el último de su existencia. Feliz Navidad y nuevo año 2014.

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Artículo publicado en Las Provincias el domingo 15 diciembre 2013

Ilusion y teson LP

High tech para low tech

Mucha gente, cuando lee o escucha hablar sobre “high technology”, sobre alta tecnología, inmediatamente adopta una posición de admiración distante, de algo que está fuera de su alcance y entendimiento.

Cuando científicos, tecnólogos y especialistas debaten sobre sus materias correspondientes, es muy difícil para un profano seguirles, es cierto.

Si oímos o leemos sobre “startups de tecnologías emergentes con desarrollos de productos disruptivos que cambian los mercados”,  nos sentimos con una mezcla de admiración y temor.

Pero hoy no vamos a hablar de cosas esotéricas, ni del mítico e idolatrado Silicon Valley. Vamos a hablar de la economía real de las empresas de nuestro entorno.

Se suceden sin descanso las noticias sobre intercambios, alianzas, conferencias, seminarios y días del emprendedor que nos conectan con el legendario valle tecnológico de California, con la dinámica Israel o con el “hub” tecnológico de Boston y su prestigioso instituto MIT.

De Massachusetts a Massalfasar

O de Tel-Aviv a Teulada. O del Silicon Valley a Silla.

¿Qué relación puede haber entre las tecnologías avanzadas de esos lugares  y una empresa tradicional situada en la Comunitat Valenciana?LP High tech imagen

Pues puede haber mucha más relación de la que a primera vista pudiera pensarse. Los valores tradicionales que suponen el comprender el mercado y atender a las necesidades y deseos de los clientes están más vigentes que nunca. Esas son las lecciones que se aprenden en “Harvacete” como gráficamente ha expresado Juan Roig recientemente.

Pero ocurre que ahora los mercados son mucho más globales, tanto en oportunidades (clientes y colaboradores) como en amenazas (competidores). A los mercados tradicionales se ha unido una oportunidad con el crecimiento económico y demográfico de los países emergentes que convierten al antiguo mundo desarrollado, especialmente a Europa, en una “región periférica” y de poco peso en el cómputo del mercado mundial.

Para acceder a ese mercado global, empresas tradicionales, a las que de una forma coloquial podríamos referirnos como “low tech”, pueden aprovechar determinadas tecnologías en sus productos y en sus procesos y conseguir evolucionar y ampliar su horizonte, abordando, además de sus mercados tradicionales, nuevos mercados.

Algunos ejemplos de tecnologías y entornos que abren oportunidades:
-          Los envases inteligentes con materiales sensibles a las condiciones del producto.
-          Los sensores electrónicos y biológicos registrando variables e interconectando objetos e instalaciones.
-          La educación, tanto la primaria y secundaria como la profesional y la universitaria.
-          Big Data: análisis masivo y dinámico de datos públicos y propios de las empresas.
-          La Genómica.
-          El tratamiento de imágenes aplicado a la salud.
-          La atención personal asistida con herramientas de lenguaje natural y lógica amigable.
-          El entrenamiento profesional, por ejemplo para guía asistida en el mantenimiento de equipos

Cada uno de estos ejemplos, de los que el curioso lector puede encontrar información en fuentes fiables de divulgación tecnológica, abre oportunidades para nuestra economía y sociedad.

¿Y ésto cómo se consigue aplicar?

La receta de las cuatro T: Tesón, Tamaño, Talento y Tecnología, recomendada hace unos meses desde estas páginas para el éxito de las industrias híbridas está más vigente que nunca.  (web j.mp/induhib)

Sorprende quizá que cuando se le pregunta al joven ingeniero valenciano Iñaki Berenguer, que vive, trabaja (y triunfa) entre Nueva York y Singapur sobre las carencias de España y su sistema universitario y empresarial, destaque que “aquí no se enseña ambición” “emprender tiene momentos muy duros que hay que pasar y es un proceso largo”.

Y en ese proceso largo de innovación, de emprender y de exitosa transferencia tecnológica a las empresas hay unos componentes que se repiten:

Por parte de las empresas se necesita visión, decisión e impulso del empresario y de sus máximos directivos. Una unidad de negocio o un departamento  pueden evolucionar pero sólo logran mejoras graduales. Para la innovación profunda, la que abre oportunidades y mantiene viva a la empresa se necesita apoyo externo.

Los equipos multidisciplinares, con personas de formaciones distintas y experiencias diferentes, son las más creativas y efectivas para identificar e implantar los cambios.

Innovación abierta (Open Innovation) que venga de fuera a adentro y que salga del interior al exterior de las empresas. El líder mundial de algo tan “simple” como detergentes y otros productos para el hogar (P&G) con más de 170 años de historia, afirma que el 50% de sus nuevos productos vienen del exterior de la empresa.

Y también por parte de universidades e institutos tecnológicos, es preciso un salto cualitativo en su implicación con el tejido productivo, por ejemplo con programas de estancias en empresas y sobre con todo una mayor proactividad: necesitamos tecnología para construir un nuevo modelo que perdure y las universidades tienen que empujarlo. Han de ser el motor de una sociedad a la que sirven y que les da la razón de su existencia.

Y por encima de todo  hay que tener en cuenta que no hay que rendirse, hay que perseverar, explorar. No se rindieron nuestros padres y abuelos y lo tenían mucho más complicado.

Ya no somos una sociedad adolescente, tenemos experiencia, formación e infraestructuras de sobra. La anhelada recuperación no va a prosperar si hacemos lo mismo que veníamos haciendo. Actuemos como una sociedad adulta, con visión de futuro, con ilusión. La consciencia tecnológica es un componente imprescindible.

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Artículo publicado en Las Provincias el domingo 17 noviembre 2013

LP High tech

Seriedad y tecnología

Abundan aún personas que piensan que lo único bueno, lo serio y lo que verdaderamente importa, está escrito únicamente en libros.

Hay quien sostiene que lo fiable, lo más serio, es enviar una carta en papel con membrete de imprenta y como mucho admite, en un alarde de modernidad, el envío de un fax. ¡Oh! Siento no estar de acuerdo, y mi opinión está recogida en “El fax es culpable”, publicado en estas páginas y que puede encontrarse en la web j.mp/faxculpa

Pero hoy me gustaría hacer autocrítica, hoy deseo reflexionar sobre el mal uso ocasional de tecnologías de las “infotelecos” por personas que las utilizan con poco rigor y seriedad, algo que, para mi pesar, aporta argumentos a mis queridos adversarios analógicos.

Recordemos que los usuarios de Internet ya son mayoritarios (el 53% de los españoles accede todos los días) y que entre los usuarios de móvil (casi todos los jóvenes y adultos) ya hay un 66% con acceso a Internet en movilidad (con smartphone) y por ello son usuarios potenciales de mensajerías tipo Whatsapp o de correos con el móvil.  Estas cifras de uso de smartphone nos sitúan en el liderazgo de Europa.

¿Nos ha traído a los españoles toda esta explosión de tecnología comunicativa en los bolsillos una comunicación más eficiente? La respuesta no es rotundamente positiva, la mejora no está siendo todo lo buena que cabría esperar.

El disponer de la última tecnología no nos vuelve serios y fiables.  Es cierto, el hábito no hace al monje.

Quiero desde estas líneas poner mi granito de arena para que, ya que tenemos la ventaja competitiva en España del alto uso de smartphones, la aprovechemos mejor, a favor de nuestra vida profesional y personal.

Problemas: mezcla,  saturación y trivializaciónLP Seriedad y tecnologia imagen

Sufrimos una sobreabundancia de canales de comunicación. En ellos se están mezclando los temas personales con profesionales, los informativos con los que requieren acción, los de ocio con los que están ligados al negocio.

Oímos a mucha gente que dice estar esclava de su correo electrónico y que le quita mucho tiempo de trabajo.

Los mensajes cortos con el móvil, que hasta hace bien poco se limitaban a unos pocos al día, se han multiplicado con los sistemas de mensajería gratuita (tipo Whatsapp, Line, Viber, o los mensajes directos en redes sociales).

Una “conversación” que puede comenzar con un medio, por ejemplo vía email, sigue a continuación en un debate de un grupo en una red social y más tarde se entrecruza con mensajes cortos privados, o incluso con mensajes públicos en redes como Twitter.

La extremada facilidad de escribir algo con el móvil y enviarlo a una o muchas personas provoca a menudo  precipitación y es causa de imprecisiones e ineficiencias.

La sobreabundancia de mensajes y estímulos nos distrae y provoca que hagamos lecturas apresuradas o poco serias, sin reflexión, sin enterarnos de lo que leemos.

Hay disparidad de apreciaciones sobre el valor de los distintos canales de comunicación: yo considero que esta nueva forma de comunicación es una pieza clave en la era del conocimiento, pero otros lo llaman “maquinitas” y “pantallitas”, síntoma del poco aprecio que algunas personas tienen hacia lo relacionado con las  telecomunicaciones e informática, que les lleva a hacer una  descalificación global de todo lo que reciban por esas vías.

Soluciones: orden,  releer antes de enviar

Para comunicar bien hay que estar atento, tanto para hablar y escuchar, como para escribir y leer. Los interlocutores deben cuidarse de conectarse a través de un medio que ambos admitan, y de hablar o escribir en la misma “sintonía”, para que los mensajes se reciban y se entiendan.

Yo aconsejo orden mental: evitar la multitarea en dos asuntos que requieran atención, respetar los tiempos de puesta a punto, de “sintonización” de nuestra mente en cada asunto.

Recomiendo orden temático. Evitemos por ejemplo enviar correos electrónicos con muchos temas mezclados o con frases en el campo del asunto que no tengan nada que ver.

Sugiero orden en uso de los canales y los formatos: para intercambios rápidos y muy interactivos de temas muy concretos,  la mensajería corta es adecuada. Utilice el email para comunicaciones más elaboradas. Minimice las respuestas encadenadas de correos que tratan muchos temas. Cuando el asunto sea importante redacte su comunicación en un fichero adjunto, con estructura  bien cuidada y envíelo incluso como fichero protegido de cambios (en PDF o  usando la opción de protección en su procesador de textos).

Sea preciso, y, en los datos importantes sea incluso redundante, como por ejemplo para una cita: “veámonos el miércoles 9 de octubre a las siete de la tarde en la calle de la Paz esquina con Comedias junto a tal edificio”. Y conteste confirmando que ha entendido y repitiendo los datos clave, por ejemplo: “acepto su oferta de servicios por 500 Euros más IVA para comenzar el 1 de noviembre”.

Ayude a los que comunican de forma imprecisa a que corrijan y aclaren sus comunicaciones. Va a necesitar cortesía y perseverancia.

Del mismo modo que va a necesitar paciencia, cortesía y perseverancia para educar y aconsejar a los más jóvenes y adolescentes, que, aunque parecen más capaces de atender en modo multitarea, están sufriendo muchos de los problemas que señalo. Y no solo en España, según vengo comprobando. Anímeles con ejemplos de su vida cotidiana a comprender los inconvenientes que pueden sufrir derivados de una comunicación imprecisa (citas fallidas, malentendidos…)

Mi último consejo es que lea, relea todo lo que va a enviar pensando en el estado mental y el nivel de comprensión de sus destinatarios. Una relectura a tiempo ahorra muchos disgustos.

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Actualización: conversación sobre esta misma temática en Radio Nou el 2 octubre 2013

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Artículo publicado en Las Provincias el sábado 28 septiembre 2013

LP Seriedad y tecnologia

Miedo a la tecnología

Tenemos miedo a la tecnología. Esto es un hecho que cada verano se debate en las más variadas tertulias de playas y chiringuitos.

Tenemos un sentimiento ambivalente porque, tan pronto deseamos presumir del último smartphone o de la última técnica de un tratamiento médico, como nos asustamos ante amenazas y riesgos desconocidos.

Este verano he comprado una lavadora en Internet para un apartamento en la playa. La anterior lavadora, con más de 15 años, nos avisó de repente que ya había completado sus servicios. La pereza de salir de la playa para acercarme a un centro comercial o de localizar una tienda clásica de electrodomésticos me animó a buscar soluciones por Internet. Allí encontré oferta de una lavadora de primera marca fabricada en España, vendida por una famosa cadena europea y con precio un 20% menor que el de la web de otra famosa cadena española. De modo que, puse mi pedido y en menos de 24 horas tenía la lavadora instalada y funcionando. Luego tuve algún problema administrativo menor que ha costado días aclarar.

Traigo a colación esta historia porque me ha servido para comprobar las distintas LP Miedo Tecnologia imagenrealidades de los usuarios por una parte, más o menos tecnificados y no muy proclives en sus decisiones de compra a la opción electrónica, y por otra la de los comercios y los servicios técnicos, cuyos empleados  sorprenden con una preparación irregular cuando dan respuesta a dudas y problemas. El resumen es: nos queda mucho por mejorar.

No es bueno que predomine en nuestra sociedad un miedo a la tecnología fruto de un desconocimiento. Tecnologías hay muchas y con un distinto grado de maduración. Me refiero en este escrito a las tecnologías electrónicas y de infotelecomunicaciones que, como contaba desde estas mismas páginas hace unos meses, ya están lejos de ser “nuevas” y son más bien “Viejas tecnologías” (web: j.mp/vietec)

Cómo disminuir ese miedo

¿Cómo paliar el desconocimiento que provoca ese miedo y a veces hasta un rechazo hacia la tecnología?

Un paso importante sería mejorar la forma en que nos explicamos los tecnólogos. Debemos estar en permanente alerta para que las personas a nuestro alrededor con otros perfiles entiendan la utilidad (y seguridad en su caso) de las facilidades tecnológicas a su alcance. Ello requerirá muchas veces paciencia y voluntad de ayuda.

A los más humanistas les pediría curiosidad, que pregunten y que no sucumban en tentaciones tecnófobas o en resistencias absurdas sin mostrar interés y ganas de saber.

Sobre estos deseos de mejora en la comunicación debo decir que el periodismo y la industria del entretenimiento provocan a veces efectos muy distorsionantes sobre la comprensión de la tecnología. Las noticias, ya se sabe, deben de presentarse de forma atractiva, a menudo exagerada, para atraer a lectores despistados y televidentes aburridos.

Y se produce a veces el fenómeno de la “propaganda exagerada” (en inglés “hype”) que explica muy bien la consultora Gartner con su curva de las expectativas de las tecnologías. Cuando una tecnología emergente se pone de moda por algún motivo la curva comienza subiendo en expectativas e interés muy rápidamente.  Ese alto interés puede ser debido a razones espúrias, por ejemplo que se mencione en una película o en la crónica sobre un artículo científico contado de forma futurista por algún medio de comunicación: la popularidad de esa tecnología puede crecer como la espuma, y estar en boca de todos. Alcanzada la cumbre, si las exageradas promesas no se cumplen con la rapidez anunciada, se cae rápidamente en la desilusión. Luego puede venir, en el caso de tecnologías que realmente tienen fundamento y oportunidad, una etapa de “iluminación” general y, cuando ya se cumplen resultados, se alcanza la creciente “meseta de productividad” y se generaliza su uso.

Por poner un ejemplo: las tecnologías de reconocimiento de voz ya están muy maduras y son capaces de convertir en texto escrito las palabras pronunciadas por un amplio rango de personas con variados acentos. Hace 15 años ya existían aplicaciones de reconocimiento de voz, pero estas estaban limitadas en vocabulario o requerían un entrenamiento previo, con lo cual las expectativas de rápido uso no se cumplían.

Pero ya se ha logrado desarrollar aplicaciones y equipos para mantener una conversación completa de preguntas y respuestas con un lenguaje natural. Hay disponibles algunas aplicaciones específicas de “lenguaje natural” (por ejemplo en el servicio de atención telefónica 1004) y otras más sofisticadas en desarrollo para entornos médicos.

No obstante, a este conjunto de tecnologías (en inglés se conocen como NLQA) le faltan aún varios años para una disponibilidad extendida en temas amplios.

Según Gartner, en su informe 2013  sobre “Tecnologías emergentes y su ciclo de exageración” (hype),  las tres tendencias del momento son:

  1. Aumentar a los humanos con tecnología: más allá de mejorarnos con sensores y memorias, también con ciber-órganos.
  2. Remplazar humanos por máquinas: por ejemplo uso de asistentes holográficos en tres dimensiones, o de vehículos que se conducen solos.
  3. Trabajar conjuntamente humanos y máquinas: aprovechando lo mejor de cada uno, la productividad, velocidad y resistencia de las máquinas  y la capacidad de afrontar lo desconocido y la inteligencia emocional en los humanos.

Un ejemplo de tecnología emergente con bastante “hype” es la llamada “Smartdust” (traducido en español como “Polvo mágico”). No se ría y le reto a que lo busque en Internet…

La tecnología avanza continuamente, es imposible estar al día de todo. La tecnología es fluida, no es una cima que se alcance, es un flujo que discurre como ya comentaba en el artículo arriba referido sobre “Viejas tecnologías”.

Por último querido lector, para paliar el miedo, le aconsejo apoyarse en personas de confianza que conozcan y hayan usado las tecnologías de su interés. Y usted por su parte, ayude a sus congéneres a entender y usar las técnicas o tecnologías que usted ya domina. Todos saldremos ganando. Feliz domingo.

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Artículo publicado en Las Provincias el domingo 25 agosto 2013

LP Miedo Tecnologia

Industrias híbridas

Tuvimos una buena industria. En el año 2000 la Comunitat Valenciana tenía 26.234 empresas industriales que daban empleo a 357.779 personas. 11 años después las industrias eran solo 16.895 y los ocupados en la industria apenas 234.221. Esta es la cruda realidad: una caída del 35% en la actividad industrial (datos del Instituto Valenciano de Estadística).

¿Cómo se ha llegado a esta situación? Podemos echar la culpa a la clase política de lo ocurrido. Algo de culpa sí que tienen, pero, la responsabilidad alcanza a toda la sociedad.
Así que, hasta que nuestros políticos se regeneren, que buena falta les hace, e intenten dedicar la mayor parte de su tiempo al bien común, la sociedad civil, los empresarios, los profesionales y los trabajadores podemos hacer mucho. La industria crea empleos y riqueza duraderos y genera a su alrededor servicios avanzados de alto valor.

La Generalitat, con el impulso de su optimista Conseller de Economía, Industria, Turismo y Empleo ha presentado recientemente la nueva Estrategia de Política Industrial Visión 2020 (EPI V-202) teniendo esta realidad como punto de partida. Una estrategia es un marco común de entendimiento, un referente continuo que sustenta las acciones. Lo importante es conseguir que las acciones sean llevadas a la práctica: se ha dicho que es más fácil escribir 20 tomos con ideas para una estrategia que llevar una de ellas a la práctica.

Una sociedad madura no mide sus tiempos en años, (y una legislatura dura apenas cuatro), los mide como mínimo en décadas. Aunque el pesimismo imperante nos lo oculte, nuestras sociedades, la valenciana, la española, están ahora mucho mejor que en los años ochenta.

Aplicar las mismas fórmulas de lo que hicimos en los años ochenta no nos va a dar ahora los LP Industrias hibridas imagenmismos resultados. El mundo ha cambiado mucho y va a seguir cambiando de forma acelerada.
¿Podrá nuestra actividad industrial alcanzar en 2020 un 20% del PIB partiendo del 17% actual? ¿seremos capaces de conseguir que las exportaciones pasen del 20,6% del de PIB del 2012 al 25% en 2020?: estos son dos de los objetivos de la nueva estrategia arriba mencionada.
Si se nos ocurre consultar, por ejemplo, las cifras de inversión industrial en bienes de equipo o el número graduados y doctorados en ingeniería de China recibiremos “un baño de realidad”: sus cifras superan con creces las de toda Europa y USA juntos.
Pero es que además de España, hay muchos países de Europa, Asia, América e incluso África, que también están apostando por desarrollar sus industrias en áreas innovadoras y de alto valor añadido.
En este complejo escenario, países como Israel, Finlandia, Polonia, Irlanda y por supuesto Alemania son capaces de mantener y evolucionar su industria (y van a seguir siéndolo, no lo duden). Así pues, nuestra pregunta es: ¿por qué no España?

Algunas pistas de hacia dónde dirigir los focos de atención los encontramos en la Estrategia EPI V-2020 que propone 15 indicadores en cinco ejes. Los cinco ejes y alguno de los indicadores son:
1) Personas: aprovechar más a los titulados hoy sobrecualificados en un 40%. Más personas en I+D, más emprendedores.
2) Innovación: lograr I+D con mayor financiación extranjera, más consultoría hecha por Institutos Tecnológicos
3) Diversificación: empleo en Alta y Media tecnología, uso transversal de TIC.
4) Crecimiento Empresarial: inversión en maquinaria y TIC, más empresas exportadoras.
5) Internacionalización: más empresas que comercializan fuera, más exportaciones fuera de la UE, inversión extranjera en la CV.

Receta mágica: Las cuatro T
Ojalá tuviéramos una receta mágica para regenerar el tejido industrial. Los sueños de que pueda venir una gran empresa tecnológica multinacional que vaya a invertir millones de euros y crear miles de puestos de trabajo son una quimera.
Yo creo que muchas de las oportunidades van a venir más bien de nuestras industrias actuales, evolucionadas, fortalecidas y agrupadas, imbricadas con otras industrias y con empresas de servicios: industrias híbridas.

Deseo proponer desde esta reflexión veraniega mi receta con una “mesa” de cuatro patas: las 4 T.
- TALENTO: en las personas, bien preparadas, con formación, con valores, con actitudes. Talento en la organización.
- TAMAÑO: las empresas medianas y grandes compiten mejor. El tamaño de cada empresa y de las uniones de empresas con proveedores y socios en la cadena de valor importa mucho.
- TECNOLOGÍA: empresas conocedoras de lo mejor en sus tecnologías núcleo y apoyadas por otras empresas en las tecnologías complementarias y transversales.
- TESÓN: Esfuerzo, perseverancia, visión de futuro, no solo de las personas individuales sino de las generaciones: padres y abuelos que enseñen a sus herederos las claves de la experiencia y que estos lo aprovechan con los conocimientos de su formación.

En este contexto, tratemos de mirar la emigración de nuestros titulados universitarios más que como un fracaso en encontrar empleo aquí, como una oportunidad de que sepamos/sepan aprovechar la experiencia: pensemos en ellos como una “multilocalización” del talento y tratemos de ayudarles a que no pierdan el contacto con sus raíces, de compañeros, de familiares. Hoy están fuera pero pensemos en el 2020, en QUÉ HACER para que esos profesionales creen o fortalezcan industrias en España en unos pocos años.

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Artículo publicado en Las Provincias el domingo 11 agosto 2013

LP Industrias hibridas

Verano digital

El verano, por naturaleza, es analógico, no es digital: sensaciones y vivencias imposibles de cuantificar.

Digitalizar es convertir una variable continua en un número. El resultado, dependiendo de la cantidad de muestras y de la resolución, se puede aproximar mucho a lo que nuestros sentidos pueden percibir. Las tecnologías que digitalizan nuestras memorias y comunicaciones son cada vez más cercanas y sustentan la vida analógica de forma sencilla y casi invisible.

Voy a intentar compartir unos consejos para que en este periodo estival la convivencia analógico-digital  nos resulte asequible en costes y llevadera emocionalmente.

Una solución podría ser el desconectar completamente del mundo digital durante los días o semanas que dure nuestro paréntesis veraniego: es una opción legítima, y en algunos casos, aconsejable.

Pero desde estas páginas asumimos y defendemos que las tecnologías de la electrónica, informática y telecomunicaciones forman parte intrínseca de las personas, las empresas y la sociedad y por ello, intentamos dar pistas para aprovecharlas a nuestro favor.

Optimizar los costes de Internet

Asumiendo por tanto que queremos permanecer comunicados y conectados, hablemos primero de Internet en verano.LP Verano Digital imagen

Para las conexiones de ordenadores portátiles, tabletas y el uso intenso de smartpones, recomiendo buscar puntos de acceso WiFi en los que el consumo sea ilimitado. Busquemos hoteles, campings, restaurantes, telecentros y los puntos WiFi de operadores y aprovechemos los accesos gratuitos o los incluidos como parte otros servicios.

Para accesos intensos y continuos, hay bonos WiFi a precios asequibles: hay que elegir los que se admitan en la zona donde estemos, seleccionando el que mejor se adapte a nuestras necesidades.

Atención a las condiciones de los accesos WiFi de pago: algunos bonos muy baratos restringen la conexión a un único dispositivo o filtran ciertos tipos de tráfico, como puede ser la voz sobre IP (Skype o similares) o el video (Youtube, Vimeo)

Para accesos esporádicos o desde múltiples lugares los bonos de datos 3G (o el incipiente 4G) son la solución perfecta, óptima para smartphones y tabletas. Recomiendo la instalación de una app (aplicaciones de estos dispositivos) para control del consumo de datos. Muchos operadores ofrecen bonos de ampliación del consumo máximo de datos cuando superamos el  consumo contratado.

Llamadas de voz y mensajes cortos

Si el verano transcurre en España, las tarifas de móvil no cambian respecto al uso habitual. Para mensajes cortos “clásicos” puede ser recomendable un bono de SMS o aprovechar para probar una conexión de datos de bajo coste e instalar en el móvil la aplicación de mensajería que más usen nuestros conocidos (Whatsapp, Viber, Line…).

Para llamadas largas de voz, agotemos los minutos que tenga incluidos nuestra tarifa y como alternativa usemos Voz sobre IP (Skype, Google Hangout, Viber) siempre desde una conexión a Internet sin límite de consumo.

Viajes al extranjero

En el extranjero es donde podemos incurrir en sobrecostes imprevistos. Lo llaman sufrir un “bill shock”: la conmoción de la factura.

Si el viaje es por países de la Unión Europea, y algunos asimilados, lo mejor es acogerse a la “Eurotarifa” para “roaming”. Los operadores están obligados a aplicarla y desde primero de julio los costes son muy buenos (7 cent/min por recibir llamadas, 24 cent/min por llamar a cualquier número de la UE y 8 cent por un SMS). Los bonos que ofrecen los operadores se ajustan a perfiles de consumo muy concretos y raramente suponen un ahorro.

En el caso de los datos en la Eurotarifa es aún caro (45 cent/MB) y ahí sí que resultan interesantes algunos bonos de los operadores. Muy importante en “roaming” de datos: el límite de facturación es de 50€ (salvo que expresamente establezcamos otro) y debemos recibir un aviso SMS al alcanzar el 80% de ese consumo. Reclamenos si el operador no lo respeta: nos ampara una regulación de la UE.

Para viajes fuera de la UE (¡ojo a Andorra, Turquía….!) restringir al máximo llamadas, y para datos, considerar el comprar una SIM local.

Desconectar para descansar

Sobre la disyuntiva de la conexión o la desconexión, lo que debe primar es el descanso, el “cambio de aires”. Las tecnologías digitales, bien usadas, pueden ayudar a ambas cosas.

Para ello deberemos evitar usar las herramientas exactas que tenemos durante el tiempo de trabajo de forma continua: hay que desconectar de esas.

Ideas prácticas: poner un fondo veraniego al móvil o la tableta, configurar unos buenos filtros al correo electrónico, o bien evitar tener los avisos del correo activados.

Si tenemos que abrir el ordenador del trabajo, o el usuario del correo profesional, hagámoslo de forma estrictamente acotada en el tiempo: el haber configurado bien unos filtros de archivo de temas menores y de selección de importantes nos ayudará a estar tranquilos y que el regreso sea suave y controlado.

Si estos consejos le son de alguna utilidad, compártalos con sus conocidos  y sobre todo,  disfrute de la vida, sea cual sea su verano que le deseo muy feliz.

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Artículo publicado en Las Provincias el sábado 27 julio 2013

LP Verano Digital

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Intervención en programa El Barómètre de Radio Nou sección @Desenredant

Espías y transparencia

Los acontecimientos relacionados con la privacidad, la seguridad, la transparencia y el espionaje se suceden y saltan a las portadas de los periódicos.

La filtración sobre el espionaje masivo revelado por Eduard Snowden,  contratista de la CIA y la NSA,  que viene precedida por los “cables” Wikileaks filtrados por el soldado Manning en USA o por la lista de 130.000 cuentas secretas en bancos de Suiza filtrada por Hervé Falciani, son casos que tienen mucho en común.

En el mundo desarrollado y en los países emergentes toman protagonismo creciente los jóvenes nacidos en los años 80. Personas que tienen interiorizado que la información tiene que ser libre y que la privacidad es sagrada.

La frontera de la edad la define, más que un año exacto de nacimiento, el grado de exposición que las personas hayan tenido en su infancia y adolescencia a entornos tecnológicos en los que  se considera que copiar, compartir y crear productos derivados son acciones que aumentan el valor de lo copiado y lo compartido, no al revés.

Algunas manifestaciones de esta generación, de este grupo social, son muy inquietantes para el poder establecido. Recuerde el lector a las acciones de “Anonymous” y de los “hacktivistas” (una síntesis de “hackers” y activistas).

Estas nuevas generaciones no soportan la “asimetría de la información”, el ventajismo del secretismo y, cuando se encuentran en una situación en la que son testigos de abusos de poder, lo denuncian o actúan, arriesgando su comodidad e incluso su vida, para que se conozca el engaño.

Filtraciones

Este fenómeno de filtradores, de “alertadores” no es nuevo. Como ejemplo podemos recordar en USA las LP espias y transparencia imagendenuncias sobre las mentiras de la guerra de Vietnam (Daniel Ellsberg fue primero un villano y luego fue un héroe) o  de “garganta profunda” y el caso Watergate.

El profesor del Instituto de Empresa Enrique Dans ha escrito un magnífico artículo “El ‘whistleblower’ como “estándar ético” que lo explica muy bien.

La revista TIME dedica esta semana la portada y su artículo central con 6 páginas a “The Informers. The Geeks Who Leak” con un excelente análisis que se puede encontrar en esta dirección: j.mp/time24jun

En un mundo en el que se considera que la información que no afecte a la privacidad y a la seguridad debe ser libre y compartido, estas nuevas generaciones no consienten que haya poderes del tipo que sean (gobiernos, empresas, bancos, consorcios…) que recopilen masivamente información privada y, con potentísimos algoritmos secretos, tomen decisiones que cambien la vida de las personas, las sociedades y las naciones.

Por otra parte, la resistencia al cambio de los poderes establecidos resulta en algunos casos patética, incluso contraproducente para la pervivencia del propio sistema que dicen defender.

Transparencia

Es muy triste que España siga siendo el único país de Europa que no tenga aún Ley de Transparencia como denunciábamos desde estas páginas hace dos años (j.mp/teceleLP).

Pero más triste es que el proyecto de Ley que está en circulación en el Congreso tenga tanta opacidad en su articulado y en su negociación. Y que aún, a pesar de su cortedad de miras, los sindicatos y patronales hayan anunciado que no quieren ser sometidos a la transparencia.

Triste es que los partidos políticos, los sindicatos y las patronales  nos demuestren cada día su nula voluntad de ser transparentes en sus finanzas o en sus juegos endogámicos de poder e influencia.

Es muy triste que España salga en los últimos puestos de indicadores internacionales de transparencia y que en estas tierras valencianas los gobiernos autonómico, provinciales y municipales ocupen los últimos puestos en los indicadores independientes sobre transparencia (www.transparencia.org.es) con la honrosa excepción de Torrent y Gandía, lo que demuestra que no hace falta una ley o unas declaraciones rimbombantes para ser transparente, es posible serlo si hay decisión para ello.

Con este panorama no es de extrañar que los jóvenes y quienes están mínimamente informados no confíen en los dirigentes políticos actuales: ellos solos están destruyendo la base del sistema democrático con el que nos dotamos los españoles en 1978.

De este peligro alertan diversos foros de la sociedad civil como el “Foro +Democracia” que firman personas nada “sospechosas” como la profesora valenciana Adela Cortina, o Josep Piqué y Jordi Sevilla.

Joan Majó, ministro de industria en 1985-86 ha escrito el artículo “Una sociedad transparente” que explica en cuatro puntos cómo hemos llegado a la situación actual y las más que probables consecuencias.

La transparencia es la esperanza de mantener el sistema democrático que tenemos y la “opacidad” aumenta el riesgo de subversión protagonizado por fuerzas populistas.

Seguridad versus privacidad

En esta etapa de transición y cambio, las opiniones están divididas casi al 50% entre los que defienden la prevalencia de la seguridad y los que propugnan la preponderancia de la privacidad. No sólo en España, en USA el propio presidente Obama ha avisado que no es posible tener un 100% de privacidad y un 100% de seguridad.

El peligro radica en que, en aras a una imposible búsqueda de una seguridad completa, se almacenan masivamente datos que afectan a la privacidad y que, en base a modelos de comportamiento “anormal”, personas que no han cometido delito alguno, y sin que medie orden judicial por un caso concreto, entren en una situación de vigilancia y eventualmente puedan tener problemas serios con la policía en cualquier país del mundo. Busque el lector los casos recientes de David Mery en Londres o de Andrej Holm en Berlin y podrá ampliar información sobre esta reflexión.

El problema radica en que se almacenan de forma masiva datos del 99% de la población como son los registros de mensajes enviados por email o con el móvil (no su contenido), las ubicaciones  desde dónde nos hemos conectado, las webs en las que hacemos transacciones y consultas, las imágenes de cámaras de vigilancia o de control de tráfico, etc. Este tipo de datos existe el riesgo de que se relacionen en bases de datos masivas y se analicen agrupados con técnicas que se denominan como “big-data”. Pudiera ocurrir que, ante cualquier amenaza o hipótesis, algún agente descontrolado lanzara algoritmos experimentales o búsquedas masivas sin criterio y control, y llegara a conclusiones que deriven en acciones peligrosas para ciudadanos concretos.

Esta semana, en otro tipo de registro   de datos masivo (nuestros datos fiscales), hemos tenido en España un ilustrativo ejemplo de un ministro dando unas explicaciones muy pobres sobre un “error en un procedimiento administrativo en el que se gestionan millones y millones de datos”, palabras que empañan el prestigio de la Agencia Tributaria (antaño premiada internacionalmente como ejemplo de buena administración electrónica).

Hay esperanza

No todo es tan terrible y negro como puede parecer en una primera lectura. No olvidemos que, por ley de vida, los jóvenes van a moldear la nueva sociedad, rompiendo algunas cosas, como es connatural a la juventud y aportando sus nuevos valores. Ellos van a tomar las riendas más pronto que tarde.

Reconforta escuchar a personas como Adela Cortina (Fundación ETNOR) quien el pasado lunes en el Club de Encuentro Manuel Broseta contó que es más natural a la especie humana la cooperación y la compasión, antes que la maximización de los bienes externos (dinero, prestigio y poder). Y que además nos diga que esto se ha comprobado científicamente con técnicas de neuropsicología.

Abundemos pues, querido lector, en la cooperación, la compasión y la gratitud y, como ciudadanos de este siglo, exijamos transparencia como un valor que nuestra sociedad democrática necesita con  urgencia. Y exijamos también un control parlamentario de las agencias y entidades que almacenan y manejan datos masivos.

Feliz semana, feliz verano.

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Artículo publicado en tribuna de Las Provincias el domingo 23 junio 2013

LP Espias y transparencia articulo

En la sección @Desenredant del programa El Baròmetre de Radio Nou conversamos también sobre este asunto del espionaje masivo