Recuperación digital

Nos encontramos en el año 7 de la crisis y parece que, esta vez sí, la recuperación va en serio.

Discrepo, no obstante, con el uso reiterado del término “recuperación”, dado que parece indicar que vamos a “recuperar” la situación de aparente bonanza que vivíamos en el primer lustro del siglo XXI y que pronto volveremos a estar como en 2006 o 2007.

Pero el  mundo ha cambiado mucho en estos siete años: la economía, la demografía y la tecnología se han aliado provocando unos cambios profundos como nunca antes había experimentado la humanidad.

Y lo “bueno” es que en los próximos siete años vamos a vivir cambios aún mayores. Creo que puedo afirmarlo sin temor a equivocarme. Al  menos, en lo que respecta a la tecnología. Las telecomunicaciones, la informática, la biotecnología, la robótica, y muy especialmente  las tecnologías híbridas que conjugan el uso de las áreas  más emergentes entre estas tecnologías citadas  es a lo que me refiero.

Escribo “bueno” entrecomillado porque pienso en primer lugar, que los cambios que vienen propiciados por el desarrollo tecnológico son buenos. Y las comillas matizan la “bondad” porque temo que algunos de mis compatriotas ciudadanos, profesionales, directivos y empresarios, quizá no se hayan dado cuenta de las oportunidades y vivan los cambios habidos y los que vamos a vivir con gran temor y recelo.

Una recuperación buena no sería la que nos retrotraiga a los malos hábitos de la explosión inmobiliaria propulsada por una barata y descuidada (en la previsión de riesgos) sobrefinanciación. No lo sería porque, además de que ser perjudicial, creo que no es posible que ocurra.

El mundo ya es digital

Incluso lo más analógico y natural está siendo afectado por la realidad digital. Somos las personas las que estamos cambiando Recuperacion digital LP imagennuestro comportamiento y enfocamos la vida real. Hace unas semanas desde estas mismas páginas hablábamos de los “millennials” y su “Poder digital” (j.mp/poderdig).

Pretender que la economía se recupere como si solo una pequeña parte de nuestros clientes usara Internet y siempre lo hiciera con ordenadores fijos es un disparate.

Pensar que nuestros productos o servicios se van a vender como algo “monolítico” en mercados estancos en los que nos anunciamos usando sólo la prensa impresa y los anuncios en televisión es una locura.

Digital es ya la información, el comercio de servicios y, lo está empezando a ser  también la fabricación. Y la asunción de que el mundo es digital es algo connatural en la población mundial urbanita que crece de forma exponencial: las nuevas generaciones no han nacido con las rémoras de los procedimientos del siglo XIX y no necesitan cambiar nada. Asumen directamente las nuevas formas de hacer.

La empresa o es digital o no existirá

El motor de la economía está formado por las empresas, las organizaciones de personas, capital y conocimiento para producir bienes y servicios. La recuperación que tengamos será debida a la que logren las empresas.

La administración puede facilitar y sobre todo no entorpecer la recuperación, pero la clave está en las empresas. Nos acercamos a periodos electorales y algunos “salvadores de la patria” nos intentarán vender sus logros o las hazañas que van a lograr si les elegimos.

Es por eso que nos debemos ocupar en que las empresas entiendan en profundidad, desde los propietarios y directivos hasta el último trabajador, cómo funcionará el mundo en los próximos siete años.

Se precisa una mente abierta, curiosa y con ganas de aprender. Los cambios continuos son la “nueva estabilidad” y en el flujo de los cambios aparecerán oportunidades si sabemos leerlas.

Peligros en el devenir digital

Como todas las novedades, especialmente las que parece que van a ser un negocio, el mundo digital atrae a muchas personas entre los que hay “feriantes” y “vendedores de ilusiones”.

Hay grandes empresas que en su reconversión digital adoptan una jerga y formas modernas, pero que en el fondo, en su interior siguen con esquemas anticuados. Hay algunos “proveedores digitales” que pueden envolvernos en estrategias suyas que acaban llevando a nuestra empresa a situaciones cautivas.

El mundo tecnológico está lleno de modas y de “palabros” que engatusan y embaucan a los incautos. Detrás de esas modas hay ciertamente tendencias imparables (“la nube”, el “big data”, “impresión 3D” …) pero hay que evitar seguir ciegamente una moda sin entender antes cómo tiene que cambiar nuestra empresa.

Es preciso tener un conocimiento directo del mundo digital. Es necesario entender y poder comparar para elegir las opciones más adecuadas a la propia empresa.

Cada empresa debe centrarse en sus fortalezas y su núcleo de negocio y buscar ayuda fuera de la empresa para seleccionar y adoptar las tecnologías y servicios que mejor sirvan a sus objetivos.

Parece un camino difícil, es cierto que nadie nos va a regalar mercados y que muchos van a intentar aprovechar  para sí nuestras oportunidades. Pero creo que estamos preparados, más de lo que a veces creemos, y con ese espíritu curioso, y bien asesorados, lograremos una recuperación verdadera. Aunque nunca más seremos el “asombro de occidente” como tontamente proclamaron algunos ignorantes. Mejor la humildad que surge del conocimiento.

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En plena canícula no es fácil pensar con claridad. Es momento de oxigenar las neuronas y de mirar desde fuera nuestra realidad. Confío haber contribuido a ello. Feliz resto del verano.

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Artículo publicado en Las Provincias el domingo 10 de agosto 2014

Recuperacion digital LP 10ago14

Poder digital

Este artículo es no apto para personas nacidas después de 1980. Si usted tiene menos de 35 años no siga leyendo.

Vamos a compartir aquí algunas claves de los “millennials”, de la generación de jóvenes que hoy tienen entre 18 y 34 años, que ya han alcanzado la plenitud de derechos y que pronto tomarán al 100% las riendas.

En 2025 esa generación representará el 50% de la población laboral y en países jóvenes como USA esa proporción será del 75%.

Los queremos tener como clientes, como empleados en las empresas, como líderes de proyectos innovadores. Los necesitamos, pero recelamos de ellos.

La tecnología es algo determinante en sus vidas. Es uno de los elementos clave que conforma su carácter y su experiencia.

Muchos adultos piensan sobre ellos que, al menos los de occidente, son una generación malcriada: listos y muy preparados pero impacientes y apoltronados por la prosperidad en la que crecieron.

Creo que están muy equivocados quienes proclaman que son una generación perdida. Quienes así se manifiestan son los mismos que también se sorprenden por las preferencias de personas de esas edades que tienen confianza en fenómenos “populistas”, como ese partido revelación del que todos hablan y que comienza por “P”.

No voy a escribir aquí de política, ya que hay muchos y mejores escritores en estas páginas que saben de eso. Mi especialidad es otra.

Tecnología y “millennials”LP proder digital imagen

Esta generación usa la tecnología digital como algo natural, intrínseco a su forma de comunicar, de informarse y de pensar.

Algunos datos significativos, extraídos de un interesante estudio de Telefónica Global hecho en 27 países significativos de todos los continentes (datos 2013):

El 76% tiene un smartphone. En Europa es el 79%, África y Medio Oriente 72%, Asia 83%

  • Están una media de 6 horas / día conectados a Internet
  • Para credibilidad de noticias confían un 45% en Internet, un 36% en TV y un 15% en prensa impresa.
  • Para noticias actualizadas la confianza es de un 54% en Internet, 34% TV y 8% prensa impresa.
  • Piensan que sus gobiernos no representan sus valores y creencias. Este sentimiento es especialmente fuerte en Europa (65%) con España (79%) e Italia (87%) a la cabeza.
  • Una media global del 36% cree que la tecnología es el campo de conocimiento más importante para su futuro éxito personal, destacando Asia (44%) por arriba y Europa occidental por abajo con sólo un 23%

Con ellos la irrupción de lo digital en todos los aspectos de la vida es imparable. Hablamos no solo de información y entretenimiento. Lo digital está también en las compras de viajes, ropa, electrónica, transporte urbano y muy pronto tendrá un fuerte impacto en la comida y los cosméticos.

La confianza digital

Una de las cosas que distingue a los jóvenes de esa generación es la forma en que construyen y mantienen la confianza.

Es difícil convencerles de la fiabilidad de los estamentos clásicos de nuestro sistema establecido cuando están presenciando los rescates de bancos tras las tropelías hechas en las cajas. O cuando perciben que los corruptos de guante blanco y los de que gozan de un aforamiento protector, casi siempre salen de “rositas” y muy raramente son condenados. Y menos aún entran en la cárcel.

Han construido una nueva red de confianza basada en aplicaciones digitales más densa y enriquecida. Una red en la que se presentan con su personalidad real, nada de anonimatos. Donde muestran sus gustos, ilusiones y también sus causas. Donde se puede contrastar una trayectoria y una coherencia (o la falta de ella) y por ello las personas que transitan esas redes van aprendiendo a distinguir.

Esas relaciones digitales a menudo se validan con encuentros cara a cara, en transacciones en persona, a las que se llega cuando ya se han contrastado previamente las identidades digitales y se han pasado los filtros que cada uno quiera establecer.

Los jóvenes comparten alojamientos, coches, motos, equipamientos profesionales, cuidado de mascotas en redes como  Airbnb, Blablabla, Relayrides, DigVacay,…

La propiedad digital

Otro hecho significativo en esta generación de “millennials” es su concepto de la propiedad de los bienes duraderos. O más bien deberíamos decir su concepto de la “no propiedad”.

El valor de las viviendas y la tendencia a liberar las ciudades del tráfico de coches particulares provoca que no sea conveniente, y en muchos casos ni tan siquiera posible, el tener una casa o un coche en propiedad.

Si se tiene la propiedad de estos bienes, se comparten para poder obtener unos ingresos adicionales que permitan disfrutarlos cuando no están en uso por otros.

Esta tendencia cambiará sin lugar a dudas el mercado inmobiliario y el de los automóviles. Empresas como Avis y Daimler ya lo están haciendo.

De modo que es posible, es necesario, es deseable entender y atender a esta generación. Son nuestros clientes, nuestros empleados, nuestros colaboradores (y en algunos casos nuestros hijos).

Si ha llegado leyendo hasta aquí espero que le haya sido de alguna utilidad. Estamos ya a mitad del verano y es un tiempo propicio para la reflexión sosegada. He pretendido contribuir a ello con estas líneas. Feliz verano y feliz semana.

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Artículo publicado en Las Provincias el domingo 27 de julio 2014

LP Poder Digital

Leyendo nuestras mentes

Vivimos tiempos cambiantes. No sólo por los estimulantes cambios en la jefatura del Estado en España, sino por el acelerado influjo de la tecnología en nuestras vidas.

Vivir con inquietud y temor no es saludable, y algunas personas de mi entorno me inquieren con dudas razonables sobre la pérdida de privacidad y los accesos a nuestra vida por parte de extraños.

Intentaré en este espacio aclarar algunos conceptos y tranquilizar a los lectores. Aunque, bien pensado, igual alguna cosa les inquieta aún más.

Nada nuevo bajo el sol 

Comencemos repasando que la exposición de nuestra vida privada al conocimiento público no es nada nuevo. Por no LP Leyendo mentes imagenremitirnos a las cavernas, recordemos que “desde siempre” nos ha agradado que nuestro “tendero habitual” conociera nuestros gustos y compras habituales y se anticipara a nuestras peticiones sirviéndonos antes incluso de haber hecho una comanda en un bar o haber solicitado algo en un ultramarinos.

Avancemos en el tiempo y recordemos las “tarjetas de fidelización” que nos hacen regalos acumulando puntos. O esas “misteriosas” preguntas de nuestro código postal cuando compramos algo con una tarjeta de crédito.

Hace décadas que existe el “data mining”, literalmente “minería de datos”. Nuestros operadores de tarjetas de crédito y bancos hace años que usan la información que generamos con nuestras compras para ofrecernos otros servicios propios y de terceros.

El análisis masivo de datos produce situaciones curiosas como la de los almacenes Target en los USA que hace un par de años “adivinaron” que una adolescente estaba embarazada, antes de que sus padres lo supieran. En función de un patrón de compras de determinados productos cosméticos, comenzaron a enviarle ofertas de artículos para embarazadas y madres primerizas a su domicilio. El padre se quejó enojado a los almacenes por el “error”, para tener que descubrir semanas más tarde que quien estaba en un error era él mismo.

Otro caso ilustrativo es el que ha puesto de manifiesto el ciudadano alemán Malte Spitz. Tras una batalla legal logró que su operadora de móvil le facilitara copia de los datos recogidos sobre él en los archivos técnicos y comerciales. Una vez obtenidos nada menos que 35.850 registros de sus movimientos en medio año, los puso a disposición pública en la web. Busque “Zeit Malte Spitz” y asómbrese.

Pero no hay problema. Incluso la canciller alemana Angela Merkel es espiada en sus conversaciones con otros mandatarios y ese escándalo a penas provoca una tímida queja.

No hay delito, y esto se acelera

Hemos conocido esta semana que la Fiscalía contra la “criminalidad informática” de España ha determinado que, a pesar de ser un hecho probado que la NSA, los servicios de espionaje de USA, han espiado millones de llamadas telefónicas en España, esos hechos no son delito. Tranquilos pues.

Lo del espionaje, al alcance únicamente de las superpotencias, es casi una broma. Aunque no lo es tanto cuando a alguno le retienen en una frontera porque el sistema ha detectado en nuestro patrón de comunicaciones semi-públicas una cierta hostilidad hacia un estado concreto. OJO al tema, porque esto ya está pasando.

La disponibilidad masiva de datos se multiplica exponencialmente. Desde este espacio hemos escrito en otras ocasiones sobre “big data” (datos “a lo bestia”), sobre “Internet de las cosas” (sensores por todos sitios recogiendo información de todo tipo) y de “tecnología ponible” (wearable) que llevaremos pegada a nuestro cuerpo, más aún de lo que ya llevamos ahora nuestros “smartphones”.

Otra situación reciente son las constantes preguntas que recibimos al navegar en Internet para que aceptemos la nueva política de “cookies”. Una legislación reciente obliga a las webs que recogen y comparten datos de nuestro comportamiento al navegar a que nos pidan nuestro consentimiento para hacerlo. Querido lector ¿ha leído y entendido lo que le preguntan antes de seguir navegando?… Pues eso.

Si quiere verdaderamente inquietarse visualice el video sarcástico del juego en la web datadealer.com sobre el comercio masivo de datos privados.

No hay donde esconderse, sea bueno

La filósofa y escritora Elsa Punset nos tranquiliza sobre la hiperconectividad moderna y nos anima a desarrollar nuestra “inteligencia social”. Vamos a ser más transparentes, lo estamos siendo ya, afirmó hace unas semanas en su conferencia en Valencia.

Quien actúe de forma oscura, maliciosa, tarde o pronto será descubierto. Eso deseamos la gente de bien.

Pero aunque seamos buenos, a nadie nos gusta que nuestra intimidad se exponga en lugares indebidos. Seamos prudentes por tanto y evitemos registrar en el mismo sitio, en el mismo proveedor de servicios, toda nuestra información. Y lo que no queramos que se sepa, casi mejor que ni tan siquiera lo pensemos.

Van a leer nuestras mentes. Adivinando, o incluso induciendo, nuestros comportamientos. De momento recogiendo y analizando datos para personalizar los mensajes que recibimos. Y en el futuro próximo, interactuando directamente con nuestro cerebro.

No es que vayamos hacia el  “Mundo feliz” de Orwell, es algo más sutil, y quizá más efectivo. Pero de nuevo, no se asuste, no se preocupe. Ocúpese y sea consciente, adapte sus comportamientos sociales a la nueva realidad y exija que las leyes y su aplicación se adapten también con auditabilidad y transparencia.

La vida digital se apodera de todo. El conflicto de los taxis con la aplicación Uber es un ejemplo de una punta del iceberg. De nada sirve esconder la cabeza como un avestruz. Seamos conscientes y juiciosamente prudentes en aprovechar y gestionar los nuevos entornos.

Desde este espacio he intentado aportar un poco de luz a este empeño. Feliz semana.

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Artículo publicado en Las Provincias el domingo 22 junio 2014

LP leyendo mentes

Europa Digital

El 9 de mayo se ha celebrado el Día de Europa y estamos en vísperas de las elecciones al Parlamento Europeo más importantes de la historia. Es una fecha óptima para hablar de la Europa digital.

Europa es una pequeña región del mundo. En términos de población apenas supone el 7%. En economía  poco más del 18% mundial (PIB con paridad de poder adquisitivo). Y además nuestro peso relativo en ambos parámetros decrece rápidamente.

En el mundo digital también estamos perdiendo fuerza. No es cuestión de aburrir con estadísticas, pero las cifras de Europa en Internet, telecomunicaciones, electrónica, informática, contenidos, juegos, aplicaciones, etc, que nunca estuvieron al nivel de nuestra economía, están también menguando en términos relativos.

Europa es una región de un mundo cambiante en el que si no nos “ponemos las pilas” corremos el riesgo de convertirnos en un lugar en el que solo habrá gente enfadada que discute mucho sin tomar decisiones, que vive en casas viejas y que tiene ideas antiguas.

El mundo se mueve (se ha movido ya) hacia lo digital. No solo como base de empresas innovadoras, sino también como elemento imprescindible en todo tipo de empresas, entidades y ciudades.

Un rápido vistazo a los currículos de los candidatos de los principales partidos me permite constatar que predominan de forma abrumadora los titulados en derecho y economía, pero escasea la formación y la experiencia tecnológica y científica. También escasea la experiencia internacional, pero esa es otra historia.

No pretendo arreglar Europa con un simple artículo. Ni tan siquiera arreglar el devenir digital de Europa. Simplemente deseo aportar algunas preguntas e ideas para reflexionar y para que quien pueda las asuma y actúe.

Algunas preguntas

¿Cómo están cambiando los flujos de valor en las comunicaciones? ¿y en la electrónica?LP Europa digital imagen

¿Por qué una empresa como Facebook compra Whatsapp por 19.000 millones de dólares, un valor equivalente a la suma del de Indra más Banco Popular?

¿Por qué Google gasta miles de millones de dólares en una empresa de termostatos y en otra de ‘drones’?

¿Dónde fabrica sus teléfonos y tabletas el gigante tecnológico Apple? ¿Dónde genera PIB? ¿Dónde paga sus impuestos?

¿Cuánto cuesta dar cobertura de banda ancha fija de más de 100 Mbps al 50% de los hogares europeos?

¿Sustituye la banda ancha móvil 3G+ o 4G a la banda ancha fija? ¿Cuál es el  coste de dar cobertura 4G al 90% de la población?

¿Qué relación tiene una buena política de “datos abiertos” con la competitividad de una ciudad, una región o un continente?

¿Cuántos titulados en carreras tecnológicas y científicas produce Europa? ¿Y cuántos China? ¿Y la India?

Entender la importancia de estas cuestiones es fundamental para poder proponer una estrategia, para legislar una normativa o para entender y responder estratégicamente ante propuestas de grupos de interés o de iniciativas de otros países.

Algunas ideas 

La Unión Europea es muy buena escribiendo estrategias. Ojalá fuera la mitad de buena llevándolas a la práctica.

Una de las siete iniciativas emblemáticas de la Estrategia Europa 2020 es precisamente la Agenda Digital Europea.

Esta agenda estratégica está organizada en siete pilares que agrupan 101 acciones.  Para aproximarnos a la Agenda Digital es más comprensible hacerlo usando las cinco áreas de la sociedad y la economía en las que se pretende influir positivamente. Estas cinco áreas y los temas relacionados con ellas son:

-          Viviendo ‘online’: incluye cuidado del entorno, la movilidad, ciudades inteligentes, la salud y cuidado de personas mayores, la confianza y fiabilidad, los servicios públicos.

-          Crecimiento y trabajo: las empresas ‘startup’, un pacto para atajar la escasez de profesionales TIC, la formación, la innovación abierta.

-          Ciencia y tecnología: tecnologías emergentes, tecnologías del lenguaje, ciencia digital, el futuro digital, la robótica, los componentes, materiales avanzados, Internet del futuro.

-          Comunicaciones e Internet: Servicios y software, telecomunicaciones, banda ancha, Internet abierto, confianza y seguridad, computación en la ‘nube’.

-          Contenido y Medios de Comunicación: herencia cultural, políticas de medios, almacenamiento y tratamiento de datos (‘big data’), plataformas de conciencia colectiva sobre sostenibilidad e innovación social.

Este guión es una excelente referencia de temas en los que profundizar por parte de nuestros representantes parlamentarios en Europa. También es útil para su uso en España por gestores políticos y para empresarios y directivos.

Es muy importante que se entiendan las fortalezas actuales de Europa (por ejemplo en operadores de telecomunicación, en diseños electrónicos híbridos con biotecnología, en tecnologías de lenguaje, …) para favorecer su crecimiento.

Hay que entender también dónde otras grandes regiones globales son fuertes (Internet, buscadores, marketing digital, fabricación electrónica) para usar sus servicios y evitar que fagociten los flujos de creación de valor europeos.

La ilusión y entusiasmo que se respira en ambientes emprendedores debería extenderse y contagiar a toda nuestra sociedad.

La eficiencia y excelencia que abunda en entornos tecnológicos debería propagarse por todo tipo de organizaciones, administraciones y empresas.

Europa puede y debe encontrar sus nichos en la economía digital. Nuestra sociedad y economía no podrán progresar si no integran y aprovechan el mundo digital.

Participemos todos en las próximas elecciones europeas y exijamos a nuestros representantes que estén a la altura para impulsar una Europa digital con protagonismo y presencia global.

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Artículo publicado en Las Provincias el domingo 11 mayo 2014

LP Europa digital pagina

Tecnología maldita

Leer o escuchar exclamaciones como ¡odio a mi móvil! o ¡maldita tecnología!  me suponen un sonoro aldabonazo. Hace dos semanas se publicó una columna con este título en estas mismas páginas.

No pretendo hacer aquí una defensa a ultranza de las bondades de las tecnologías electrónicas, informáticas y de la telecomunicación, porque algo de razón sí que tienen esas expresiones de rabia.

Yo quisiera compartir análisis,  diagnóstico y recetas que pudieran ser de utilidad.

Motivos para el enfado

 En las telecomunicaciones, es cierto que a veces los operadores están tan presionados por la rapidez de los cambios del mercado y por la competencia, que para mantener sus resultados económicos cometen errores y abusos.

Ejemplos en la telefonía móvil de prácticas abusivas:

- Las penalizaciones desproporcionadas por bajas anticipadas.LP tecnologia maldita imagen

- La inclusión precoz en registros de morosos a clientes cuando se entra en disputa por impagos ante un mal servicio. Ya hay algún operador multado por estas prácticas.

- Las tarifas abusivas de “roaming” en viajes (en especial para acceso a Internet) y las sorpresas en forma de “facturazo”. También  son también proverbiales.

- El abuso en la activación de tarifas o servicios no solicitados, tipo mensajes “premium” o utilidades de “valor añadido” dudoso.

En el ámbito de la electrónica de consumo son abusivas:

- Las frecuentes averías a los 2 o 3 años de estrenar los equipos (justo cuando vence la garantía) y en las que la reparación resulta imposible.

- La obsolescencia sobrevenida por actualizaciones de programas cada vez más “pesados” que enlentecen el funcionamiento de los equipos informáticos y obligan a sustituirlos.

Hay otro ámbito informático que provoca una justificada reacción de muchas personas contra la tecnología: se trata del despliegue de aplicaciones corporativas, en grandes empresas y en administraciones, que han sido torpemente especificadas, desarrolladas e implantadas. El resultado es que hay planes de digitalización bien intencionados,  pero mal ejecutados, que provocan una sobrecarga de tareas administrativas a profesionales y especialistas. Hay aplicativos no interconectados que obligan a rellenar formularios repetitivos con tamaños de letra minúsculos y sin posibilidad de “copia y pega”. El resultado es que tenemos a profesionales muy cualificados en su ámbito perdiendo el tiempo (y la vista) en tareas administrativas y generando un odio justificado hacia la tecnología.

Otras quejas vienen de la sensación de un control excesivo y de una rigidez que imponen algunas aplicaciones corporativas a los profesionales, algo que les impide dar un trato más flexible y adecuado a los clientes y usuarios.

Escucho también gran enfado por parte de contribuyentes que a la hora de presentar declaración de algunos impuestos han de hacerlo obligatoriamente en Internet. La Agencia Tributaria era un caso de éxito en lo que a la incentivación del mundo digital se refiere: así se reconoció internacionalmente hace años.  Pero  los problemas surgidos con la declaración trimestral del IVA para los autónomos, los errores en la carga de datos, siempre en contra del contribuyente, resultan preocupantes. Problema menor es la desaparición de impresos manuales para la declaración de la renta, pues al parecer solo afecta a 35.000 de los 19,5 millones de contribuyentes.

Deberían evitar que estos últimos pasos hacia la digitalización se conviertan en rechazo para un número importante de ciudadanos.

Finalmente otro tipo de enfados. Son los que se oyen cuando alguien se “pelea” con el uso de una aplicación en el ordenador o en Internet (por ejemplo para crear un blog o una página en una red social) o si se tropiezan con dificultades en el uso de aplicaciones en un smartphone o una tableta. A menudo ocurre que el propio usuario se crea unas expectativas de que todo es “mágico y fácil” olvidando que se está usando sistemas que tienen limitaciones y que a veces, por afán de ser muy rápidos en la innovación, tienen pequeños defectos.

Diagnóstico de las causas

En lo que se refiere a los abusos de los operadores de telecomunicación, hay que reconocer que es el sector que más contratos de servicios maneja en España (83 millones de servicios activos) con millares de tarifas y millones de cambios de operador: solo en telefonía móvil se generan más de 600.000 portabilidades cada mes.

Además, estas empresas están sometidas a cambios regulatorios muy rápidos, se les exigen impuestos extraordinarios (para pagar a RTVE, por ejemplo) y elevadas tasas (por usar el espectro radioeléctrico) que gravan sus cuentas de resultados. Si a la vez tienen que ser rentables, y están sujetas a las reacciones en cadena provocadas por los mercados financieros… se provoca un coctel en el cual el cliente es el último en el que se piensa.

El dinamismo del mercado también afecta intensamente a los fabricantes de electrónica de consumo y de equipos informáticos. El nuevo equipo comprado es mucho mejor que el anterior y a menudo más barato.

Aquí las tensiones surgen por los impactos en las cadenas de suministro y ensamblaje. Piénsese por ejemplo el reto que supone fabricar y acopiar componentes para modelos de teléfonos exitosos que en un mes llegan a vender 10 millones de unidades. Y eso en productos complejos con cadenas de suministro con centenares de contratistas y fabricantes por todo el mundo. Pero si el nuevo modelo anunciado  no tuviera éxito, hay muchos sus componentes singulares que es difícil aprovechar.

Los fabricantes de equipos electrónicos e informáticos no tienen incentivo para que los productos duren muchos años o que se puedan reparar de forma barata. Eso requeriría una estructura de servicios de mantenimiento muy costosa. La fabricación masiva con un diseño de productos distintos en apariencia externa, pero  casi iguales internamente, es la única forma que tienen de abaratar cumpliendo o incluso superando las expectativas de los clientes.

Toda esta tensión se produce en un sector cuyos precios decrecen, a la vez que aumentan las funciones y rendimientos. Baste pensar que en los últimos 10 años las telecomunicaciones se han abaratado más de un 10%, la electrónica un 67% y los ordenadores un 79%. En el mismo periodo la energía (gas y electricidad) se ha encarecido un 77% (datos del INE). Un usuario se queja de la tecnología, debería compararla con la energía para atemperar sus cuitas.

Algunas recetas

Es necesaria una mayor atención a los clientes y usuarios por parte de los operadores, fabricantes y desarrolladores de aplicaciones. Los tecnólogos deben ponerse en la piel de los usuarios.

Es imprescindible una mayor conciencia tecnológica por parte de los estrategas, los empresarios, directivos y responsables políticos y administrativos: sus decisiones en materia de informatización y adopción tecnológica repercutirán muy sensiblemente en el trabajo (y salud) de sus empleados.

La sencillez de aplicaciones personales (en ordenadores, teléfonos y tabletas) debería ser la regla y no debería ser una tortura en los equipos y aplicativos de uso profesional. Quienes especifican, diseñan  y desarrollan tienen que estar más cerca del usuario, deben pensar en un usuario tipo muy poco tecnológico.

Por otra parte, los usuarios, los clientes, deben de ser curiosos y pacientes. Del mismo modo que el recibir una clase de cocina no nos convierte en un chef, el disponer de aplicaciones o sistemas que facilitan la vida digital no supone convertirnos en ingenieros y tecnólogos.

La tecnología es como el agua: antiguamente se sacaba del pozo o se caminaba hasta el arroyo. Ahora la tenemos al alcance. Quien quiera emociones puede navegar en aguas bravías, pero en ese caso no debe quejarse si se moja.

Confío que algo de lo escrito, querido lector, le ayude y le impulse a exclamar ¡bendita tecnología!

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Artículo publicado en Las Provincias el domingo 6 abril 2014

LP tecnologia maldita

Invisible y ubicua

La tecnología emergente es invisible y ubicua. Es quizá la mayor revolución de lo que se ha visto esta semana en el gran evento mundial relacionado con tecnologías electrónicas y de comunicación: el Mobile World Congress MWC.

Al pensar qué se puede encontrar y comentar de una feria de telefonía móvil, lo esperable tendría que ver con los terminales smartphones y las tabletas más avanzadas: tamaño de las pantallas, su luminosidad y flexibilidad, la potencia y velocidad de los procesadores, conectividad 4G de última generación, cámaras incorporadas, sistemas operativos, orientados a todo tipo de mercados con diverso poder adquisitivo.

Y en efecto, mucho de todo eso ha sido  presentado por los pequeños, medianos y grandes fabricantes procedentes de los cinco continentes.

También se han visto muchos nuevos “gadgets” (accesorios) de tecnología “ponible” (“wearable”) tales como pulseras, relojes, camisetas con sensores y gafas. De este tema me remito a  lo que escribí en estas páginas hace unas semanas (el artículo “Qué tecno me pongo” se puede leer en la dirección web j.mp/tecnopon).

Sin embargo, lo que más me llama la atención de la nueva oleada tecnológica es lo invisible, algo que no se ve y que está por todas partes.

Me refiero al asombro que produce la combinación de tecnologías ubicuas y la información que éstas generan, cuando se analiza con herramientas la correlación estadística de datos procedentes del tráfico de accesos a las webs y las aplicaciones móviles. Este análisis se potencia con el uso de ordenadores de inteligencia artificial.

Los datos se recogen con sensores en objetos, coches, máquinas e instalaciones y se trasmiten a redes de comunicación que recopilan todo tipo de datos, lo que se viene llamando “Internet de las cosas”.

Análisis de “big data”: un ejemplo

Imaginemos que se recopila de forma anónima  los movimientos de todos los teléfonos móviles por las calles de una ciudad LP Invisible y ubicua imagendurante varios meses y se analiza después para encontrar patrones de comportamiento en los movimientos de los dispositivos en relación a horarios, aglomeraciones, itinerarios o velocidad de desplazamiento.

En el MWC se presentó una demostración del uso de este tipo de datos en la ciudad de San Francisco.  El análisis permitía deducir con precisión qué cruces de calles o qué tramos de autovías eran los más propensos a accidentes, además de predecir en qué horarios y circunstancias ocurren (por ejemplo en días festivos o por la presencia o no de bares).

Pero no sólo es una demostración. Este tipo de análisis se ha utilizado ya en estudios para remodelación de las líneas de autobuses de Estambul, por ejemplo. Y ya se han publicado trabajos en el ámbito de la investigación de la nueva geografía de las ciudades.

No obstante, el  salto cualitativo está surgiendo cuando se analizan datos como esos junto a otros parámetros como los consumos eléctricos, el tráfico en webs de Internet y los datos meteorológicos. Y, si además esos análisis se aderezan con datos recopilados en tiempo real, el resultado es que se pueden predecir comportamientos de poblaciones y de grupos de personas con mucha precisión.

No hay que asustarse (o háganlo si lo desean) porque no se trata de un Gran Hermano (“Big brother”) que actúa de forma descontrolada.

Afortunadamente estos procesos no están únicamente en manos de unos pocos poderosos o de malvados, hay entidades y personas que ejercen un control y que continuamente denuncian posibles abusos reales o potenciales.

Esta oleada tecnológica tiene muchas cosas positivas: un buen uso, por ejemplo, es la predicción y detección temprana de epidemias.

Ante estos nuevos usos de los datos, conviene, desde luego exigir transparencia y auditabilidad y que se aumente la divulgación de estas capacidades entre los garantes de la privacidad y el derecho: jueces, policía, organismos de control.

También quisiera invitar a quienes tengan responsabilidades empresariales o de entidades públicas a que aprovechen estas tecnologías para mejorar las empresas y para proveer mejores servicios públicos.

Ubicua y accesible

Imaginemos que tenemos en nuestro bolsillo, o incluso  con una conexión íntima y directa a nuestra retina y a nuestro oído, toda la sabiduría de la computación cognitiva que ha sido capaz de vencer a los maestros del ajedrez o la que ganó en un famoso concurso de televisivo de preguntas rápidas. Este sistema se llama Watson.

Y que podemos consultar esa potencia de conocimiento con un lenguaje natural, en cualquier idioma,  y que podemos obtener una respuesta en microsegundos, siendo el sistema capaz de adivinar lo que necesitamos aunque  formulemos una pregunta incompleta.

Pues la empresa IBM ha puesto al alcance de los desarrolladores de programas para smartphones  esta tecnología,  convocando un concurso para premiar a los que desarrollen las aplicaciones que mejor aprovechen con un móvil la potencia de su sistema Watson.

Se trata de convertir un futurible en algo real.

Esto es un claro indicativo de hacia dónde se mueve el mundo tecnológico. Un salto cualitativo en la disponibilidad inmediata y ubicua de todo el conocimiento aplicado de la forma más precisa  para cada situación.

Complejísimos cálculos y análisis que hasta hace poco solo estaban al alcance de grandes corporaciones y con tiempos de respuesta largos, pronto lo estarán para profesionales y empresas de todos los tamaños.

Es fundamental entender estas tendencias y así estar preparado para poder aprovechar la potencia de las máquinas y sistemas.

Quien intente competir con la máquina en tareas repetitivas de cálculo o de análisis masivo está abocado al fracaso. Quien sepa aprovechar esa potencia a su favor, aportando el trato personal y la creatividad humana, será feliz y triunfará.

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Artículo publicado en Las Provincias el domingo 2 marzo 2014

LP Invisible y ubicua

¿Qué tecno me pongo?

Hay una nueva tendencia tecnológica que antes de una década va a cambiar de nuevo el comportamiento de las personas usando la tecnología.

Cuando veo una película de los años 80 o 90 me encanta fijarme en los detalles del uso cotidiano de la tecnología para intentar adivinar en qué año está hecha. Hay quien se fija en la moda, en la forma de los peinados o en el estilo de la ropa. Cada uno tiene sus manías.

Uno puede fijarse en los coches, pero ahí a veces es difícil saber si el protagonista de la peli lleva un coche antiguo porque es aficionado a los “clásicos” o más bien se trata de un coche sencillamente “viejo”.

En lo que no se falla es fijándose en las pantallas de televisión, en los ordenadores y sobre todo en los teléfonos. Las cabinas telefónicas, por ejemplo, tan presentes en las series de televisión de hace años,   nos sorprenden, y más aún ver la dependencia que teníamos de unas monedas para hacer una llamada ante una emergencia.

Dando un salto a los tiempos actuales, con una mirada a la gente en la calle, en los transportes públicos, en las salas de espera o en las colas, nos llama la atención que casi todos llevan en la mano un aparato electrónico de 4 o 5 pulgadas que consultan de vez en cuando: se trata de un smartphone, la tecnología en boga de los primeros años 10 del siglo XXI.LP que tecno me pongo. imagen

Pero este panorama va a cambiar una vez más: en 5 o 10 años la tecnología la vamos a “vestir”: la llevaremos puesta en forma de relojes, gafas, joyas, adornos  y ropa.

De ahí el título de mi artículo de hoy. La frase “Mamá, ¿qué tecno me pongo hoy?” pronto será habitual.

La revolución de la tecnología “wearable” (en inglés, algo que se lleva) es ya imparable. De ella venimos oyendo hablar en ferias y publicaciones especializadas desde hace 2 o 3 años, si bien para el público en general parecía un futurible, totalmente de película de ciencia ficción.

Mi percepción es que ya ha comenzado la aceleración en la implantación de esta tecnología con el desarrollo de sistemas y veo que los fabricantes de electrónica ya están poniendo en el mercado las piezas precisas para que muy pronto haya productos atractivos que se vendan masivamente.

En CES Las Vegas, la feria que marca el comienzo tecnológico del año, lo “wearable” ha estado omnipresente. A ls relojes y gafas pioneras, se ha unido la presentación de productos de fabricantes electrónicos como Qualcomm, Nvidia, Samsung, la china Rockchip y, de forma muy destacada, la poderosa Intel, que ha anunciado un completo sistema, miniaturizado en una tarjeta SD, para desarrollos “wearable” llamado Edison.

 ¿Y todo esto para qué sirve?

 Voy a tomar prestado un esquema de la consultora PSFK en colaboración con iQ-Intel para intentar dar unas pinceladas.

Podemos vislumbrar tres posibles familias de funcionalidades:

  • Intimidad conectada: de persona a persona
  • Entorno (ecosistema) adaptado: de persona a máquina
  • Co-evolución: persona potenciada con tecnología

Intimidad conectada: imaginemos que para compartir una frase o una caricia virtual con un ser querido no fuera necesario activar una aplicación tipo wasap o skype como ahora hacemos, que pudiéramos hacerlo sólo con pensarlo. Y que a las posibilidades actuales de enviar una palabra, una foto o una frase hablada, añadiéramos algo táctil como una palmada o una caricia. Pensemos en el registro y envío a nuestro médico de variables como el pulso, tensión o nivel de glucosa. Imaginemos ropa, adornos o joyas que reaccionan a nuestro estado de ánimo o nuestras emociones.

Entorno adaptado: hablamos aquí de prótesis diseñadas exactamente para una persona. Pensemos en exo-esqueletos robóticos que se mueven a voluntad de impulsos trasmitidos desde el cerebro. O aplicaciones que actúan como entrenadores personales orientándonos en la realización de un ejercicio físico de forma óptima, en función de variables biométricas registradas de nuestro cuerpo y de los movimientos hechos.

Co-evolución tecnificada: se puede mejorar la visión, bien en  personas impedidas  o para mejorar cualquiera  visión normal (por ejemplo, para ver más lejos, para ver con infrarrojos en la oscuridad). También podemos oír mejor, no solo más fuerte, también más preciso, más selectivo en según qué momentos. Aquí también caben aplicaciones de seguridad e identificación biométrica, o las famosas “gafas conectadas” que nos aportan información seleccionada de forma rápida e intuitiva.

¿Cambiarán nuestra vida estas tecnologías?

Nuestra vida está cambiando de forma acelerada. Así lo trato de explicar desde estas páginas y también en tertulias y charlas en mi entorno.

Por poner un ejemplo que todos vemos, no hace mucho muchas madres sostenían que sólo telefoneando a sus hijos podían saber sobre su estado de ánimo y que eso de la mensajería electrónica era cosa de tecnólogos. Ahora son fanáticas del skype y del wasap y están permanentemente conectadas. El hablar a través de skype con una tableta con hijos y nietos en la distancia se ha convertido en algo habitual en muchas familias.

Aunque no soy adivino, si que veo las tendencias, observo a los fabricantes y “startups”, veo lo que se cuece “aguas arriba” y creo comprender el flujo de la tecnología.  Y a mí no me cabe duda que la era del “smartphone en la mano” va a ser superada por la era de la tecnología integrada y “ponible”.

Estoy convencido de ello, sólo tengo que esperar y seguir observando con curiosidad. Y, … dentro de unos años veré si estoy en lo cierto o no. Aquí queda escrito en el noble papel de LAS PROVINCIAS en enero de 2014. Es posible que alguien se acuerde de mis predicciones. Me alegraré si así ocurre.

Mientras tanto, queridos lectores, feliz semana.

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Artículo publicado en Las Provincias el domingo 26 enero 2014

LP que tecno me pongo

Ilusión y tesón

En los últimos meses detecto una creciente ilusión de mucha gente por hacer cosas, por emprender proyectos.

Me muevo en círculos innovadores y emprendedores en los que esta actitud es la habitual. Lo grato ahora es que esa sensación la percibo también entre empresarios y profesionales “tradicionales”.

Hay perturbaciones persistentes, es cierto, y entre ellas están las de los políticos de  quienes muchos percibimos que lo único que les importa son sus batallas tratando de posicionarse para los próximos “exámenes” electorales. A mi parecer gran parte de ciudadanos, profesionales y empresarios, poco esperan de los políticos, más allá de tratar “que no interfieran mucho”.

Invito desde aquí a que nos aislemos de ese ruido y nos concentremos en lo positivo.

La ilusión es un sentimiento que mueve voluntades, que impulsa a superar dificultades. Es muy bueno que abunde.

También hay ilusión por tener un golpe de suerte, porque nos toque por ejemplo el Gordo de la lotería de Navidad, pero hoy no me refiero exactamente a esa ilusión.

Bases para la recuperación

Parece que esta vez es cierto, que la recesión se ha terminado y no es sólo esa recuperación que es intensamente Ilusion y tesion LP imagenvoceada desde los altos estamentos, es algo real, algo que se percibe a pie de calle.

Los emprendedores se multiplican y están presentes en la vida social. Ya tenemos incluso programas de televisión en “prime time”. Tras “Código emprende” de TVE y “La incubadora” de Cuatro, ahora disfrutamos en TVE del programa “Tu oportunidad”, versión española del famoso Dragons’ Den, que es muy entretenido, instructivo y emocionante.

Es muy bueno que construyamos sobre bases como éstas, que se hable y practique la actividad emprendedora. Puede parecer que haya una cierta inflación de “emprendedores”, que se percibe una burbuja de incubadoras, de aceleradoras de “startups” y de empresas innovadoras llenas de promesas. Toda inflación da miedo, especialmente después de las experiencias de años pasados en algunos sectores, pero esta inflación no es intrínsecamente mala.

El riesgo está en aquellos que piensen que con la moda de los emprendedores y la tecnología se puede hacer un “negociete” rápido y “forrarse” sin esfuerzo.

Esto ya pasó a comienzos de los 2000, cuando hubo por ejemplo quien compró acciones de Terra cotizadas en el IBEX y que, cuando el valor se desinfló y perdió dinero, se convirtió en un enemigo de las inversiones en tecnología, o incluso en un escéptico de todo lo que fuera tecnológico.

Pero no se debe confundir la especulación que se provoca en cualquier sector cuando hay una burbuja, con el valor intrínseco del sector en cuestión: casos de especulación han sucedido siempre, desde 1600 en Holanda con la locura de los precios de los bulbos de tulipanes, o más cercano a nosotros con la carrera aeronáutica, con las punto.com y con el sector inmobiliario. La avaricia colectiva y la desinformación son malas bases para una economía sólida.

No me refiero hoy únicamente a lo bueno de emprender en  proyectos tecnológicos, algo que por mi condición de ingeniero me es más afín. Me refiero sobre todo a emprender acompañado de tecnología, cosa que considero imprescindible.

Tenemos en España unas excelentes infraestructuras y una notable formación entre nuestros profesionales. Con estas bases se pueden hacer grandes cosas, corrigiendo las carencias existentes.

Tesón informado

Ya no estamos en los años 70 y 80 en los que nuestra ventaja estaba en la deslocalización de la industria europea, basada en una mano de obra cualificada y en una clase media estable. Las ganas y el tesón son necesarios, pero en este siglo es imprescindible que sea con un tesón inteligente y unas ganas informadas.

Ignorar la globalización y la realidad del mundo digital sería una apuesta segura que conduciría al fracaso.

No hay país en el mundo, incluidos por supuesto China y los “Next eleven” (países emergentes de alto crecimiento) que no apuesten fuerte por la innovación y los sectores de alto valor añadido.

El impulso hacia el emprendimiento debe acompañarse de armas imprescindibles: idiomas,  visión y experiencia global, gestión de equipos, acceso a fuentes de financiación y capacidad de marketing.

Existen al alcance del emprendedor ilusionado herramientas a la medida de cada necesidad. Un buen elenco de estas herramientas se presentó hace unas semanas en el Día del Emprendedor de la Comunidad Valenciana.

Hay formación que está accesible de modo presencial en universidades y escuelas de negocio y formación on-line e interactiva de todo tipo de materias, con el aval de prestigiosas universidades y experimentados especialistas.

España ha alcanzado en pocos años un puesto de liderazgo europeo en el número de aceleradoras e incubadoras de empresas startups, según un estudio reciente publicado por Telefónica. Aunque quizá no tienen aún la pujanza y experiencia de las del Reino Unido, Francia o Alemania (y por supuesto de las de USA o Israel), las cifras y el crecimiento de este tipo de entes son un magnífico augurio. Hay además asesores, mentores y Business Angels, con diversas experiencias y capacidades. Un excelente compendio del ecosistema español de startups puede encontrarse en la web www.spainstartupmap.com creada por el consultor de modelos de negocio Javier Megías.

Perseverar, caer y levantarse

Esta semana LAS PROVINCIAS ha celebrado la tercer edición de Encuentros LP emprendedores, con diálogos entre empresarios de larga experiencia y otros más noveles. Ha sido un buen ejemplo del tono ilusionado al que me refiero.

Empresarios como José Remohí del IVI, José Manuel Sirvent de Turrones 1880 y Jorge Martínez “Aspar” nos dejaron frases como que los términos “empresario” y “consolidado” son antagónicos, que hay que adaptarse y reinventarse en cada momento. Inspiraron a los asistentes con sus ganas y su tesón, ejemplo de perseverancia informada.

Estas fechas navideñas son propicias a la reflexión sobre el nuevo año. Abogo desde estas líneas por aislarnos de la “bronca política” tan perturbadora y por concentrarnos en esa ilusión por emprender proyectos, en nuestras empresas y trabajos actuales o bien abriendo nuevas vías profesionales y empresariales.

Tendremos problemas, cometeremos errores, caeremos una y otra vez, pero es así como avanzaremos.

Los errores nos enseñan si sabemos aceptarlos y aprender de las causas, las caídas nos fortalecen cuando luchamos por levantarnos.

Le invito querido lector a que busque contenidos inspiradores en sus lecturas y en su ocio televisivo, por ejemplo con los programas mencionados más arriba. Frecuente entornos y personas enriquecedoras, contribuya al optimismo y a la ilusión. No desfallezca.

Y sobre todo disfrute de cada momento como si fuera el primero y el último de su existencia. Feliz Navidad y nuevo año 2014.

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Artículo publicado en Las Provincias el domingo 15 diciembre 2013

Ilusion y teson LP

High tech para low tech

Mucha gente, cuando lee o escucha hablar sobre “high technology”, sobre alta tecnología, inmediatamente adopta una posición de admiración distante, de algo que está fuera de su alcance y entendimiento.

Cuando científicos, tecnólogos y especialistas debaten sobre sus materias correspondientes, es muy difícil para un profano seguirles, es cierto.

Si oímos o leemos sobre “startups de tecnologías emergentes con desarrollos de productos disruptivos que cambian los mercados”,  nos sentimos con una mezcla de admiración y temor.

Pero hoy no vamos a hablar de cosas esotéricas, ni del mítico e idolatrado Silicon Valley. Vamos a hablar de la economía real de las empresas de nuestro entorno.

Se suceden sin descanso las noticias sobre intercambios, alianzas, conferencias, seminarios y días del emprendedor que nos conectan con el legendario valle tecnológico de California, con la dinámica Israel o con el “hub” tecnológico de Boston y su prestigioso instituto MIT.

De Massachusetts a Massalfasar

O de Tel-Aviv a Teulada. O del Silicon Valley a Silla.

¿Qué relación puede haber entre las tecnologías avanzadas de esos lugares  y una empresa tradicional situada en la Comunitat Valenciana?LP High tech imagen

Pues puede haber mucha más relación de la que a primera vista pudiera pensarse. Los valores tradicionales que suponen el comprender el mercado y atender a las necesidades y deseos de los clientes están más vigentes que nunca. Esas son las lecciones que se aprenden en “Harvacete” como gráficamente ha expresado Juan Roig recientemente.

Pero ocurre que ahora los mercados son mucho más globales, tanto en oportunidades (clientes y colaboradores) como en amenazas (competidores). A los mercados tradicionales se ha unido una oportunidad con el crecimiento económico y demográfico de los países emergentes que convierten al antiguo mundo desarrollado, especialmente a Europa, en una “región periférica” y de poco peso en el cómputo del mercado mundial.

Para acceder a ese mercado global, empresas tradicionales, a las que de una forma coloquial podríamos referirnos como “low tech”, pueden aprovechar determinadas tecnologías en sus productos y en sus procesos y conseguir evolucionar y ampliar su horizonte, abordando, además de sus mercados tradicionales, nuevos mercados.

Algunos ejemplos de tecnologías y entornos que abren oportunidades:
–          Los envases inteligentes con materiales sensibles a las condiciones del producto.
–          Los sensores electrónicos y biológicos registrando variables e interconectando objetos e instalaciones.
–          La educación, tanto la primaria y secundaria como la profesional y la universitaria.
–          Big Data: análisis masivo y dinámico de datos públicos y propios de las empresas.
–          La Genómica.
–          El tratamiento de imágenes aplicado a la salud.
–          La atención personal asistida con herramientas de lenguaje natural y lógica amigable.
–          El entrenamiento profesional, por ejemplo para guía asistida en el mantenimiento de equipos

Cada uno de estos ejemplos, de los que el curioso lector puede encontrar información en fuentes fiables de divulgación tecnológica, abre oportunidades para nuestra economía y sociedad.

¿Y ésto cómo se consigue aplicar?

La receta de las cuatro T: Tesón, Tamaño, Talento y Tecnología, recomendada hace unos meses desde estas páginas para el éxito de las industrias híbridas está más vigente que nunca.  (web j.mp/induhib)

Sorprende quizá que cuando se le pregunta al joven ingeniero valenciano Iñaki Berenguer, que vive, trabaja (y triunfa) entre Nueva York y Singapur sobre las carencias de España y su sistema universitario y empresarial, destaque que “aquí no se enseña ambición” “emprender tiene momentos muy duros que hay que pasar y es un proceso largo”.

Y en ese proceso largo de innovación, de emprender y de exitosa transferencia tecnológica a las empresas hay unos componentes que se repiten:

Por parte de las empresas se necesita visión, decisión e impulso del empresario y de sus máximos directivos. Una unidad de negocio o un departamento  pueden evolucionar pero sólo logran mejoras graduales. Para la innovación profunda, la que abre oportunidades y mantiene viva a la empresa se necesita apoyo externo.

Los equipos multidisciplinares, con personas de formaciones distintas y experiencias diferentes, son las más creativas y efectivas para identificar e implantar los cambios.

Innovación abierta (Open Innovation) que venga de fuera a adentro y que salga del interior al exterior de las empresas. El líder mundial de algo tan “simple” como detergentes y otros productos para el hogar (P&G) con más de 170 años de historia, afirma que el 50% de sus nuevos productos vienen del exterior de la empresa.

Y también por parte de universidades e institutos tecnológicos, es preciso un salto cualitativo en su implicación con el tejido productivo, por ejemplo con programas de estancias en empresas y sobre con todo una mayor proactividad: necesitamos tecnología para construir un nuevo modelo que perdure y las universidades tienen que empujarlo. Han de ser el motor de una sociedad a la que sirven y que les da la razón de su existencia.

Y por encima de todo  hay que tener en cuenta que no hay que rendirse, hay que perseverar, explorar. No se rindieron nuestros padres y abuelos y lo tenían mucho más complicado.

Ya no somos una sociedad adolescente, tenemos experiencia, formación e infraestructuras de sobra. La anhelada recuperación no va a prosperar si hacemos lo mismo que veníamos haciendo. Actuemos como una sociedad adulta, con visión de futuro, con ilusión. La consciencia tecnológica es un componente imprescindible.

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Artículo publicado en Las Provincias el domingo 17 noviembre 2013

LP High tech

Seriedad y tecnología

Abundan aún personas que piensan que lo único bueno, lo serio y lo que verdaderamente importa, está escrito únicamente en libros.

Hay quien sostiene que lo fiable, lo más serio, es enviar una carta en papel con membrete de imprenta y como mucho admite, en un alarde de modernidad, el envío de un fax. ¡Oh! Siento no estar de acuerdo, y mi opinión está recogida en “El fax es culpable”, publicado en estas páginas y que puede encontrarse en la web j.mp/faxculpa

Pero hoy me gustaría hacer autocrítica, hoy deseo reflexionar sobre el mal uso ocasional de tecnologías de las “infotelecos” por personas que las utilizan con poco rigor y seriedad, algo que, para mi pesar, aporta argumentos a mis queridos adversarios analógicos.

Recordemos que los usuarios de Internet ya son mayoritarios (el 53% de los españoles accede todos los días) y que entre los usuarios de móvil (casi todos los jóvenes y adultos) ya hay un 66% con acceso a Internet en movilidad (con smartphone) y por ello son usuarios potenciales de mensajerías tipo Whatsapp o de correos con el móvil.  Estas cifras de uso de smartphone nos sitúan en el liderazgo de Europa.

¿Nos ha traído a los españoles toda esta explosión de tecnología comunicativa en los bolsillos una comunicación más eficiente? La respuesta no es rotundamente positiva, la mejora no está siendo todo lo buena que cabría esperar.

El disponer de la última tecnología no nos vuelve serios y fiables.  Es cierto, el hábito no hace al monje.

Quiero desde estas líneas poner mi granito de arena para que, ya que tenemos la ventaja competitiva en España del alto uso de smartphones, la aprovechemos mejor, a favor de nuestra vida profesional y personal.

Problemas: mezcla,  saturación y trivializaciónLP Seriedad y tecnologia imagen

Sufrimos una sobreabundancia de canales de comunicación. En ellos se están mezclando los temas personales con profesionales, los informativos con los que requieren acción, los de ocio con los que están ligados al negocio.

Oímos a mucha gente que dice estar esclava de su correo electrónico y que le quita mucho tiempo de trabajo.

Los mensajes cortos con el móvil, que hasta hace bien poco se limitaban a unos pocos al día, se han multiplicado con los sistemas de mensajería gratuita (tipo Whatsapp, Line, Viber, o los mensajes directos en redes sociales).

Una “conversación” que puede comenzar con un medio, por ejemplo vía email, sigue a continuación en un debate de un grupo en una red social y más tarde se entrecruza con mensajes cortos privados, o incluso con mensajes públicos en redes como Twitter.

La extremada facilidad de escribir algo con el móvil y enviarlo a una o muchas personas provoca a menudo  precipitación y es causa de imprecisiones e ineficiencias.

La sobreabundancia de mensajes y estímulos nos distrae y provoca que hagamos lecturas apresuradas o poco serias, sin reflexión, sin enterarnos de lo que leemos.

Hay disparidad de apreciaciones sobre el valor de los distintos canales de comunicación: yo considero que esta nueva forma de comunicación es una pieza clave en la era del conocimiento, pero otros lo llaman “maquinitas” y “pantallitas”, síntoma del poco aprecio que algunas personas tienen hacia lo relacionado con las  telecomunicaciones e informática, que les lleva a hacer una  descalificación global de todo lo que reciban por esas vías.

Soluciones: orden,  releer antes de enviar

Para comunicar bien hay que estar atento, tanto para hablar y escuchar, como para escribir y leer. Los interlocutores deben cuidarse de conectarse a través de un medio que ambos admitan, y de hablar o escribir en la misma “sintonía”, para que los mensajes se reciban y se entiendan.

Yo aconsejo orden mental: evitar la multitarea en dos asuntos que requieran atención, respetar los tiempos de puesta a punto, de “sintonización” de nuestra mente en cada asunto.

Recomiendo orden temático. Evitemos por ejemplo enviar correos electrónicos con muchos temas mezclados o con frases en el campo del asunto que no tengan nada que ver.

Sugiero orden en uso de los canales y los formatos: para intercambios rápidos y muy interactivos de temas muy concretos,  la mensajería corta es adecuada. Utilice el email para comunicaciones más elaboradas. Minimice las respuestas encadenadas de correos que tratan muchos temas. Cuando el asunto sea importante redacte su comunicación en un fichero adjunto, con estructura  bien cuidada y envíelo incluso como fichero protegido de cambios (en PDF o  usando la opción de protección en su procesador de textos).

Sea preciso, y, en los datos importantes sea incluso redundante, como por ejemplo para una cita: “veámonos el miércoles 9 de octubre a las siete de la tarde en la calle de la Paz esquina con Comedias junto a tal edificio”. Y conteste confirmando que ha entendido y repitiendo los datos clave, por ejemplo: “acepto su oferta de servicios por 500 Euros más IVA para comenzar el 1 de noviembre”.

Ayude a los que comunican de forma imprecisa a que corrijan y aclaren sus comunicaciones. Va a necesitar cortesía y perseverancia.

Del mismo modo que va a necesitar paciencia, cortesía y perseverancia para educar y aconsejar a los más jóvenes y adolescentes, que, aunque parecen más capaces de atender en modo multitarea, están sufriendo muchos de los problemas que señalo. Y no solo en España, según vengo comprobando. Anímeles con ejemplos de su vida cotidiana a comprender los inconvenientes que pueden sufrir derivados de una comunicación imprecisa (citas fallidas, malentendidos…)

Mi último consejo es que lea, relea todo lo que va a enviar pensando en el estado mental y el nivel de comprensión de sus destinatarios. Una relectura a tiempo ahorra muchos disgustos.

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Actualización: conversación sobre esta misma temática en Radio Nou el 2 octubre 2013

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Artículo publicado en Las Provincias el sábado 28 septiembre 2013

LP Seriedad y tecnologia