Premio Noche de las Telecomunicaciones

CAC 16mayo2013

En la 15ª edición de la Noche de las Telecomunicaciones Valencianas, celebrada como es tradicional en el Hemisférico de la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia, ha sido premiado este blog y su autor como “Divulgador de las TIC”.

Esta aventura divulgativa se puso en marcha hace cuatro años colaborando en Las Provincias con el artículo “1 peseta, 15 palabras”.

LP Acierta Adolfo Montalvo Premio Noche 17may2013

Han seguido intervenciones en televisiones, radios y recientemente la nueva sección @Desenredant en el programa El Baròmetre de Radio Nou.

Pero lo más valioso de todo son los amigos lectores en papel o medios electrónicos y los escuchantes y televidentes que acompañan a este autor. Gracias.

Premio Noche Teleco

Viejas tecnologías

Este artículo iba a tener como título “Nuevas Tecnologías”, pero mientras lo preparaba, éstas han dejado de ser nuevas: se nos han quedado antiguas.

No es un problema sólo de las tecnologías, el significado de las palabras cambia con el tiempo, por ejemplo en la denominación de las épocas de la historia no hay unanimidad: para españoles y franceses la Edad Moderna termina con la Revolución Francesa y a continuación viene la época Contemporánea, pero para los historiadores ingleses y alemanes  la época Moderna se alarga hasta finales del siglo XIX.

El término “Nuevas Tecnologías” también es confuso, se nos ha quedado obsoleto, anticuado, aunque no todas las personas lo perciben así. Me propongo que esto cambie. Además, el uso de la denominación de “Nuevas Tecnologías” para referirnos únicamente a las telecomunicaciones, informática, electrónica, y, más recientemente a todo lo que tenga que ver con Internet y las Redes Sociales, es impreciso e incorrecto.

Tecnologías nuevas hay en muchos campos, por ejemplo en la biotecnología, aeronáutica, robótica, genómica, energías renovables y también en la automoción, por mencionar algunos. Y en esos campos hay unas tecnologías que son viejas, otras que son actuales y asentadas y otras que son muy nuevas o emergentes.

Refirámonos pues, en función del tiempo y su grado de madurez, a tecnologías obsoletas o antiguas, a tecnologías actuales o maduras y por último a tecnologías emergentes, abandonando por unos cuantos años el uso del término “nuevas” hasta que éste se descargue de un significado ya pervertido.

Yo comprendo que por toda España hay bastantes concejales, directores generales y consejeros que ostentan el término “nuevas tecnologías” en su título, como una muestra de que están a la última, pero creo que es tiempo de ir prescindiendo de esas palabras. Con el término “modernización” ocurre un poco lo mismo.

Misión imposibleViejasTecnol imagen

¿Por qué emprender esta “cruzada”? ¿Por qué pretender cambiar el uso de estos términos?

El motivo nos es otro que invitar a reflexionar que no es bueno el calificar como “nuevo” algo que nuestras empresas, nuestras entidades y todos los profesionales deberían usar con normalidad: el correo electrónico, las páginas web, la administración electrónica, el comercio electrónico, los teléfonos inteligentes conectados a Internet. Todo esto son tecnologías maduras, asentadas, fiables.

Si las llamamos “nuevas tecnologías” permitimos que algunos aún se escuden en los “viejos procedimientos”, los de “toda la vida” para no adaptarse.

La ventaja que tienen algunos países en los que no adoptaron tecnologías como el FAX es que no hay procedimientos que incluyan su envío obligatorio. De esto ya escribía hace unos meses en estas páginas ¿recuerda usted, querido lector, “El fax es culpable” j.mp/faxculpa ?

En África muchas personas usan la banca electrónica y el comercio electrónico con el móvil, personas que no tienen nuestras “modernas” tarjetas de plástico ni tan siquiera tienen cuentas en los bancos. ¿Quién es el moderno? ¿Quién es más avanzado?

En Francia tardaron en extender el uso de Internet en los años 90 porque les bastaba con un servicio telemático primitivo llamado Minitel.

El USA tardaron en adoptar la telefonía móvil digital porque disponían de un eficiente servicio de mensajería digital (los famosos “busca” o en inglés “pager”, ¿se acuerda usted de ellos?) y porque encima arrancaron los servicios de telefonía móvil con un esquema tarifario en el que el receptor de la llamada pagaba parte del coste con el resultado de que mucha gente lo llevaba apagado, por si acaso le llamaban.

Es posible que usted haya utilizado hace años aquellos diskettes rígidos de 3,5 pulgadas en los que cabía la asombrosa capacidad de 1,44 MB ¿recuerda qué avance supuso ese invento respecto a los anteriores diskettes flexibles de 5,25 pulgadas y 0,320 MB?

¿Y qué me dice aquellos tiempos románticos en los que accedíamos a Internet con un modem telefónico a 33 o 56 Kbps (=0,056 Mbps) que bloqueaba la línea para llamadas telefónicas y con un servicio en el que pagábamos no sólo por el coste de la llamada local sino también por la tarifa del proveedor de acceso?

Tecnología fluida

La tecnología, ninguna tecnología, es  estática, no es una cima a alcanzar en la que nos podamos establecer para siempre y desde la cual nos defendamos de los asaltos de los enemigos. Algunos piensan de esta forma y así les va.

La tecnología es como un río que fluye, que sube y baja, que a veces avanza rápido y otras veces se remansa. Un río que modela su cauce, que forma meandros, que erosiona rocas, que deposita sedimentos.

Aprender a navegar las tecnologías, a intuir sus corrientes, a predecir sus tendencias es imprescindible para aprovecharlas.

La fuerza de las tecnologías nos puede impulsar, dar energía, fertilizar nuestros campos, pero si no las entendemos también nos puede ahogar o anegar nuestras cosechas.

Amigo lector, no tenga miedo, use las tecnologías a su servicio, con curiosidad, con sentido, con mesura, pero úselas. Feliz semana.

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Artículo publicado en Las Provincias el domingo 12 de mayo de 2013

ViejasTecnologias LP

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En la sección @Desenredant en el programa El Baròmetre de Radio Nou el 8 de mayo hablando de Viejas y Nuevas tecnologías por José Luis Torró entrevistando al autor de este blog

Secreto de las telecomunicaciones

Veo con preocupación que hay muchas personas que están hechas un verdadero lío sobre el secreto de las comunicaciones que se realizan a través de medios electrónicos o telemáticos: las telecomunicaciones.

Nuestra Constitución “garantiza el secreto de las comunicaciones y, en especial, de las postales, telegráficas y telefónicas, salvo resolución judicial”.

Este derecho fundamental se refiere a las comunicaciones privadas, no a las públicas.

Los problemas aparecen cuando usamos un medio electrónico o telemático pensando que es un medio privado y resulta que éste es un medio semi-público o totalmente público.

Para entender el problema utilizaré un ejemplo de comunicación tradicional: una tarjeta postal. Al enviar una tarjeta postal el contenido escrito está a la vista: se trata de una comunicación privada cuyo soporte, la tarjeta, es visible por cualquiera que tenga acceso a la misma. Pero, pese a que su contenido sea fácilmente accesible, su lectura o copia, si se produce antes de que llegue al receptor, constituye una vulneración del derecho al secreto de las comunicaciones.

Comunicación escrita o visual (textos, fotos, gráficos, vídeos)

Los medios de comunicación interpersonal más comunes que se están utilizando son: los mensajes cortos del móvil (SMS), el correo electrónico, mensajes privados a través de aplicaciones  en el móvil (tipo Whatsapp), mensajes privados a través de algún aplicativo o red social, los mensajes a través de un grupo o foro de acceso restringido y por último mensajes o comentarios en abierto que se escriben en una web o en una red social de acceso público o muy amplio (como por ejemplo Facebook, Tuenti, Google+ o Twitter).

El orden de la lista anterior lo he puesto en función de lo que en mi opinión es considerado más privado (lo primero de la lista) hasta lo último que en realidad es un medio público.

Siguiendo el ejemplo de la tarjeta postal enviada por correo. Desde su remitente a su receptor ésta pasa por muchas manos y cualquiera puede leer, accidentalmente o no, su contenido, interceptándolo y haciéndolo público. El uso durante más de 160 años de este método de comunicación ha desarrollado usos interesantes sobre los que merece la pena reflexionar.

Una tarjeta postal que se envía por una persona a un grupo de personas (por ejemplo una residencia de estudiantes) con la petición expresa de que se ponga en un tablón de anuncios para poder ser leída: se trata de un canal habitualmente privado  que al final de su recorrido se convierte en un medio público: el receptor  realiza esa transformación. Un cartero, intermediario, no podría poner esa postal en cualquier tablón de anuncios sin violar el secreto de las comunicaciones.

Otro ejemplo curioso que he descubierto preparando este artículo es “postsecret”: un proyecto iniciado en 2005 en USA que consiste en el envío de secretos escritos en una tarjeta postal, en ocasiones con mucho arte. El promotor del proyecto publica en la web o en exhibiciones artísticas y museos. El proyecto tiene varias versiones internacionales incluyendo una en español. Postsecret es, en efecto, una versión analógica y con soporte físico de la publicación en una web.

Otro ejemplo con raíces locales y proyección internacional es la creación de la artista jienense, afincada en Valencia, Victoria Cano (www.vcano.com) quien para este 23 de abril Día del Libro ha organizado el proyecto METROS DE CREATIVIDAD en el que frases enviadas desde todo el mundo por medios privados van a transformarse en una obra de arte pública que se exhibirá en el espacio artístico de la estación de Colón de Metrovalencia: mensajes personales que al llegar al destinatario se convierten en públicos.

Creo que las pautas de comportamiento en la comunicación física y analógica nos sirven para entender cómo comportarnos en el mundo digital.

Nos falta algún conocimiento  sobre cómo funcionan los medios electrónicos de comunicación para que podamos evitar la intercepción “involuntaria” de nuestras comunicaciones. Por desconocimiento podemos utilizar un canal inadecuado que induzca a otras personas a creer que estamos haciendo un ejercicio de comunicación pública, cuando en realidad lo que pretendemos es mantener una comunicación privada y sujeta al “secreto de las comunicaciones”.

Medios de comunicación telemática

Repasemos las características técnicas de los más habituales:

- SMS con el móvil: se deben  considerar como sujeto al secreto. Los operadores intercambian los SMS en circuitos y sistemas protegidos y la parte más “pública” (el acceso radio) está cifrado.

- Correo electrónico: la mayoría lo usamos como un correo postal, entendiendo que está sujeto a secreto, pero debemos saber que generalmente no va cifrado salvo que se usen aplicaciones específicas de encriptación que casi nadie usa. Si se redactan los correos en una web, es muy recomendable que nos aseguremos que el servidor web usa protocolos web cifrados (deberemos ver la dirección precedida por https en vez de http). Si el email se envía a alguien del mismo servidor y tenemos un proveedor responsable, éste correo estará bien protegido. Pero al enviarlo a otro servidor o recibirlo / descargarlo en nuestro ordenador, salvo excepciones, el correo viaja en abierto (sin cifrar).

- Mensajes privados tipo Whatsapp: tanto si son de persona a persona como si  son de persona a un grupo de conocidos, normalmente se envían en el entendimiento que están sujetos al secreto de las comunicaciones. Pero ¡atención! depende mucho de la fiabilidad y seguridad de la aplicación que se utilice. Si es poco segura, es fácilmente interceptable sin dejar rastro. Esto parece haber sucedido ya. Recientemente se han conocido casos en la prensa y televisión que han escandalizado a muchos: se puede haber producido una difusión maliciosa de conversaciones privadas interceptadas por un tercero utilizando Whatsapp. Recomiendo desde estas líneas empezar a usar otras aplicaciones alternativas de mensajería personal: Line, Viber, Skype, GoogleTalk o Joyn son mucho más fiables.

- Mensajes privados uno a uno en aplicaciones, webs y redes sociales:

Los usuarios habituales conocen que redes como Facebook, Tuenti, Google+ o Twitter, tienen un sistema de comunicación directa, uno a uno. En este caso deberemos leer y entender los términos y condiciones de uso, porque, aunque inicialmente pensemos que son mensajes sujetos a secreto de las comunicaciones, determinados objetivos de negocio de estas empresas podrían implicar que hubieran incluido alguna cláusula que les permita analizar nuestros mensajes y hacer algún uso comercial de ellos. Cierto es que  analizar mensajes para, por ejemplo, determinar nuestro perfil demográfico, sociológico o de preferencias de cualquier tipo, no es exactamente violar el secreto de las comunicaciones. Pero, ante una denuncia concreta, sería necesario analizar por un perito caso a caso de cada eventual incidente y éste debería ser capaz de explicar sus hallazgos con claridad a un juez que dictara sentencia ajustada a derecho (algo no siempre sencillo teniendo en cuenta que muchas de estas empresas se someten a legislaciones de otros países)

- Mensajes o comentarios en abierto en una red social o foro: éstos definitivamente no son comunicaciones interpersonales. Aunque tengamos un círculo de contactos muy reducido y hayamos configurado la privacidad de nuestra cuenta. Que nadie escriba o publique en estas redes pensando que está protegido por el secreto de las comunicaciones. Ello no significa, no obstante, que si un tercero no incluido en el círculo inicial de difusión propaga una información publicada de forma restringida pueda atentar a la intimidad personal o familiar o al honor cometiendo otro tipo de delito.

En resumen, mi recomendación es la de comportarse con prudencia usando medios y formas de comunicación que sean razonablemente seguros y no actuar en ningún momento como emisor, receptor o “transportista” de mensajes, con conductas que violen el secreto de las telecomunicaciones.

Feliz semana.

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Artículo publicado en Las Provincias el domingo 21 de abril de 2013

Locura móvil

Hay quienes piensan que lo de los móviles es una locura temporal, un sarampión. Creen que es pasajero ese fenómeno creciente que hace que adolescentes, jóvenes y no tan jóvenes, reunidos para charlar, en vez de hacerlo cara a cara, estén todo el rato consultando sus teléfonos inteligentes de última generación.

Piensan que se superará esa locura que nos vuelve perezosos y nos hace confiar de forma ciega en nuestros nuevos teléfonos porque nos hemos olvidado de concretar bien nuestras citas o visitas, en la certeza de que, si nos perdemos o llegamos tarde, siempre podremos llamar para preguntar o avisar.

El fenómeno que lo provoca no se detiene: cada pocos meses nos anuncian una nueva “maravilla” asociada a un teléfono móvil, a  una tableta o a un aparato conectado a Internet que vamos a llevar siempre encima. Nuestra capacidad de asombro está saturada y a menudo podemos confundir incluso las realidades con exageraciones futurísticas que parecen de ciencia ficción.

La tecnología asociada a los móviles se mueve muy rápido porque el mercado que hay detrás es gigantesco: alcanza ya a toda la humanidad. Más aún, se extiende a todo tipo de máquinas o  sensores, algo que ya se llama “Internet de las cosas”. Cualquier cosa, un frigorífico, una farola, un coche, objetos cotidianos interconectados a Internet  pueden dar información tal como alertas de cambios de temperatura, luz, información para regular el tráfico…

Hay tecnologías cada vez más avanzadas para esos aparatos sofisticados que llevamos en nuestros bolsillos por ejemplo pantallas táctiles de alta resolución y brillo, ultra delgadas y pronto incluso flexibles, lo que permitirá enrollarlas y extenderlas. También hay retos a batir: uno importante es mejorar la velocidad de proceso y de comunicación. Para ello cada año se desarrollan nuevos chips electrónicos de dimensiones ínfimas. Otro reto, gigantesco, es el de conseguir minimizar el consumo eléctrico para lograr que la batería nos dure, algo que se convierte en “misión imposible” porque cuántas más cosas hace un móvil de forma grata, más tiempo lo usamos. ¿Quién iba a pensar hace no tanto que veríamos muchos vídeos en un teléfono móvil?.

Ferias de tecnologíaLP Locura movil imagen

 Cuando aún no se han apagado los ecos de la Feria Consumer Electronics Show (CES) de las Vegas, en la que  se anunciaron centenares de novedades electrónicas asombrosas, ya tenemos en Barcelona la Feria Mundial de Móviles MWC. Se celebra anualmente  y comienza este domingo 24 de febrero y  dura hasta el jueves 28.

Desde hace días una oleada de noticias tecnológicas emerge en los medios escritos y en los telediarios. Esta semana que empieza vamos a tener presente un clamor de noticias sobre tecnología móvil, salvo que otras con escándalos políticos arrecien y las tapen.

La de Barcelona es una feria verdaderamente global. Hay asistentes de más de 100 países. Exponen 1.500 empresas en 94.000 m2. Es únicamente para profesionales: la entrada más barata cuesta 840€ y la más cara 6.000€. Los precios de los hoteles están en consecuencia: haga la prueba y si encuentra una habitación en un hotel de 4 estrellas en Barcelona ciudad por menos de 800€ la noche, por favor avise.

Mercado en crecimiento

 Todo este movimiento se explica porque el mercado es brutal y aún crece: estamos a punto de que el número de líneas de móvil supere el de habitantes del planeta, lo cual no significa que todo el mundo tenga un móvil. En muchos países es habitual que haya personas con varias líneas, bien por tener varios dispositivos o por razón de aprovechar tarifas especiales.

La tecnología no se detiene. El mercado es gigantesco y el ansia de los seres humanos por comunicarse y de acceder a informaciones es infinita.

Poco a poco, al menos es mi deseo y esperanza, iremos corrigiendo los defectos de nuestro comportamiento provocados por los móviles. Nos adaptaremos y recuperaremos la cortesía de la relación directa y potenciaremos ésta cuando podamos disfrutar de ella. Optimizaremos el uso de nuestra memoria e inteligencia, que estará apoyada en estas tecnologías que, si las usamos bien,  enriquecerán nuestra vida real.

La tecnología que perdure será aquella que sea más “invisible”, más ligera, con el interfaz más sencillo y natural.

Ya estamos viendo algunas de esas cualidades. Las tabletas y smartphones con pantallas táctiles tienen en su mayoría un interfaz muy intuitivo que no necesita manual ni clases formativas.

Atrás van quedando los ordenadores que tardaban minutos en arrancar y en los que el cambiar de un equipo a otro puede suponer días de trabajo perdido.

Las aplicaciones ligeras y “en la nube”, descargadas desde la red con aparente inmediatez, son una tendencia consolidada.

El poder usar múltiples dispositivos de forma segura, incluso para temas profesionales en las empresas es casi una exigencia de los usuarios a la que se está respondiendo con tecnologías que lo permiten. Su nombre: BYOD (Bring Your Own Device).

LAS PROVINCIAS va a publicar esta semana un seguimiento especial de noticias y curiosidades en la feria MWC desde su página de innovación http://www.lasprovincias.es/innova  y a través del usuario de Twitter @LPenMWC: no se las pierda.

Que tenga una feliz y tecnológica semana y recuerde que todos estos aparatos están a su servicio, para permitirle ser más humano y más inteligente, no al revés.

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Artículo publicado en Las Provincias el domingo 24 de febrero de 2013

LP Locura movil

Infoxicación, infobesidad

Amigo lector ¿sufre usted de exceso de información? ¿padece dolores por la sobrecarga informativa? ¿siente que va a reventar de “infobesidad”? Es posible que usted sufra una “infoxicación”.

Esta enfermedad fue identificada en 1970 por Alvin Toffler en su exitoso libro “El Shock del Futuro”. Se llamó entonces “information overload” (es decir, sobrecarga o sobrepeso de información). Los anglosajones, con esa agudeza que les caracteriza, le pusieron el sobrenombre de “infobesity”, término que en algunos escritos se traduce como “infobesidad”. En España el profesor Alfons Cornella acuñó en 1999 “infoxicación” como término que expresa la misma dolencia.

Lo de los años 70 era sólo un sarpullido. A finales de los 90 cuando Internet empezaba a universalizarse ya podíamos hablar de una plaga. En 2013 tenemos una verdadera epidemia.

El riesgo de contagio y agravamiento es irremediable. Los españoles utilizamos cada vez más smartphones, (casi un 64% de usuarios activos de móvil con Internet) y por tanto, el acceso a información a toda hora no cesa, con consiguiente riesgo de infoxicación.

Pero no se preocupe en exceso. Afortunadamente ya se han desarrollado remedios preventivos y prescripciones curativas.

Debido a que hay personas, entre las cuales me incluyo, que han estado expuestas a bombardeos informativos desde hace décadas, a los que han  sobrevivido, no sin dificultad, se han desarrollado anticuerpos que los “info-científicos” han aislado y hoy nos los ofrecen en forma de sabias recetas.

El riesgo persiste, no obstante, porque lo que hasta hace poco eran sólo  tormentas de información, con la multiplicación de las redes sociales, las app (aplicaciones móviles), tabletas y todo tipo de “info-gadgets” ha convertido el asunto en una verdadera galerna, más bien en un tsunami.

Y eso no es nada comparado con lo que viene: “Internet de las cosas”, Internet en la ropa y complementos como gafas y relojes (“wearable”), coches y motos con Internet, ventanas, espejos. Más aún, vamos a tener: vida asistida ambiental (AAL), Interfaces directos ordenador-cerebro (BCI), … Mejor no sigo, no quiero asustar.

Situémonos mejor en conocer los riesgos actuales y ofrezcamos aquí algunos remedios y prescripciones.Infoxicacion  LP imagen

Remedios preventivos

Los ciudadanos informados veníamos gozando de la prensa impresa, la radio por ondas y la televisión. Para informaciones más reposadas acudíamos a libros y revistas. Así era el mundo informativo de forma universalizada en los países desarrollados desde mitad del siglo XIX y hasta finales del siglo XX.

A pesar de la proliferación de medios digitales, las viejas recetas aún funcionan: usted debe acudir a leer (y comprar) y escuchar todos los días el mismo medio (LAS PROVINCIAS, por supuesto :) ) porque así entenderá mejor el flujo de informaciones en un contexto y con un filtro estable.

- La lectura preferente y constante de su medio favorito es precisa porque está elaborada por profesionales de la información que, en principio, contrastan las fuentes y ayudan a entender el contexto. Si conocemos la orientación del medio sabremos superar el sesgo de sus carencias. Fíjese también en las firmas: un buen artículo suele ir firmado por un buen periodista.

- El complemento ideal para las noticias recientes es el contrastar con otros enfoques mirando simplemente las portadas (www.kiosko.net es excelente para eso) o bien profundizar en alguna noticia o información específica por vías digitales.

- No olvide asentar ideas acudiendo a los libros “clásicos”, en papel o en soporte digital que contienen sabiduría contrastada.

- Si se trata de contrastar algo que usted conoce, usted es quien mejor puede hacerlo acudiendo a las fuentes originales y contrastando varios canales. Para esos menesteres, ¡ay!, algunos periodistas están escasos de tiempo o conocimiento.

- La cantidad de información es infinita. No pretenda leerlo todo. Piense que hace años vivíamos en un estanque informativo con 4 o 5 fuentes y ahora estamos en el océano abierto con zonas irregulares en las que a veces hay marejada junto a otras zonas en las que reina la calma. Aprenda a surfear, a navegar por las mareas informativas, a detectar las fuentes fiables.

- Clasifique, etiquete, ordene o descarte la información al primer toque. Optimice el tiempo empleado en estas tareas.

- La información es líquida. No se queda quieta, discurre de forma continuada. No se preocupe si se pierde algo del momento, si es importante ya volverá.

- No solo importan los hechos, sino la interpretación que hacen de los hechos las personas que nos rodean, o la que hacen nuestros amigos o nuestros clientes. Intente conocer lo que dicen las fuentes en las que beben las personas que sean de su interés.

Prescripciones curativas

Supongamos que usted ya está desbordado. Recibe centenares de correos electrónicos diarios. Sigue a cientos o incluso miles de personas en Twitter, Facebook, LinkedIn, Google+, Instagram, Pinterest y varias redes más. Está suscrito a decenas de blogs por email y a centenas de fuentes RSS. Se ha apuntado a grupos en redes sociales y en Whastapp. Y ahora le llegan nuevas redes y atractivas aplicaciones en el móvil.

- Lo primero: desdramatice.

- Desconecte del todo por unas horas ¿verdad que no pasa nada?

- Desconecte durante unos días ¿verdad que no pasa nada?

- No se puede olvidar de pensar: la información sin criterio, sin estructura, sin sentido, NO SIRVE.

- Para poder pensar necesita clasificar y etiquetar lo que le llega, o descartarlo. Y debe hacerlo con rapidez, usando su intuición.

- No tema equivocarse, si uno no se echa al agua para nadar no aprende nunca. Es preciso experimentar zonas indómitas, equivocarse, casi-ahogarse, para hacerse fuerte, para adquirir destreza. Hágalo con sentido, con cabeza.

- Aproveche la intuición de otros de cuyo criterio se fía. El mundo actual es más abierto, compartido. A buen seguro que en su ámbito de confianza ya hay personas que comparten informaciones en blogs o redes sociales señalando y comentando los aspectos más importantes: son como los “comisarios” de una exposición que ordenan y ponen en contexto: aproveche su generosidad.

- Si usted domina algún área de conocimiento y experiencia, comparta también su conocimiento de forma generosa y estructurada: facilite la lectura a sus seguidores.

El caso de los jóvenes

Los nativos digitales nacidos a partir de los años 80 ya han crecido dentro del tsunami informativo. Sus estructuras mentales son distintas, a buen seguro mejores. Tienen muchas ventajas y posibilidades de sobrevivir, pero también tienen carencias que debemos prevenir.

No les minusvalore, no demonice sus métodos de aprendizaje, intente mejor acercarse usted mismo a sus mundos para comprenderles mejor.

Desde esa posición de acercamiento les podrá orientar mejor para que adquieran hábitos saludables, por ejemplo:

- La velocidad, lo inmediato no lo es todo, el reposo, la distancia y la reflexión son también placenteros, además de ser NECESARIOS.

- Contrastar y analizar es bueno, especialmente antes de replicar y compartir información.

- La creación requiere esfuerzo y transpiración con una pizca de inspiración: lo bueno tiene detrás siempre un trabajo intenso que merece la pena. El copia y pega “no mola”.

- Buscar ejemplos de personas en el mundo digital que tienen buenas prácticas y que sirvan de modelo: los hay y cada vez más.

El mundo ha cambiado y el cambio no se detiene, se acelera. Es preciso vivirlo como es y aprovechar sus muchas virtudes.

Si alguna de estas recetas le es de utilidad, este humilde infodoctor @adomon que suscribe estará muy satisfecho. Y si conoce mejores remedios, le ruego que los comparta para que otros los podamos aprovechar.

Feliz semana.

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Artículo publicado en tribuna de opinión de Las Provincias el domingo 27 enero 2013

LP Infoxicacion Infobesidad

Optimismo tecnológico

Dicen que la tecnología es muy “sexy” y que la gente “guay” adopta y exhibe los equipos de última tecnología porque así transmite a los demás una imagen de éxito y de “inteligencia avanzada”.

No creo que sea para tanto. Algunos seguramente se pasan de rosca y más bien aparentan ser unos “frikis” o unos “esnobs”.

Toda generalización es injusta. Aún a riesgo de ello, sí que creo que quienes entienden y usan la tecnología son más optimistas, viven mejor y son felices durante más tiempo.

No tengo una demostración científica para esta afirmación, simplemente es un resultado de la observación.

Si lo pensamos bien, viene de muy lejos: en el Paleolítico los humanos que usaban las nuevas técnicas de caza comían mejor y vivían más tiempo. Con la invención de la imprenta quienes adoptaron el libro impreso como vía de acceso al saber se adentraron antes que otros en la Edad Moderna.

Y así estamos ahora: cada 2 días la humanidad produce y almacena la misma cantidad de información que la que generó desde el inicio de su existencia hasta el año 2003. Toda esta información es imposible verla completa y menos aún aprenderla. Se imponen ahora, más que memorizar, otros métodos de aprendizaje, orientados a asentar en nuestras mentes un marco de conocimiento y que consigamos aprender a rellenarlo con datos e informaciones que vamos recabando en cada instante.

También necesitamos interiorizar un método que nos permita discriminar rápida y fácilmente, de modo que podamos absorber las informaciones verdaderas y novedosas y descartar las erróneas.

Los jóvenes actuales leen en un mes el equivalente en media a lo que se leía hace 100 años durante toda una vida.

La comunicación mediante fotografías y videos se ha multiplicado por miles en poco tiempo y ya está al alcance del 80% de la población del planeta. Con gran facilidad y un coste ínfimo, un adolescente puede enseñar un nuevo baile a muchos miles de jóvenes dispersos por todo el planeta. Del mismo modo, un científico puede compartir un método experimental con un vídeo sin limitación de tiempo, ni distancia, ni espacio. Eso mismo de un modo tradicional tendría que explicarse en un texto escrito, con las restricciones impuestas por una revista científica y llegaría a los destinatarios transcurridos unos meses.

Ejemplos de tecnologías positivasLP Optimismo tecnologico imagen

- Los mejores conductores de grandes grúas y excavadoras o los mejores técnicos en robótica quirúrgica son aquellos que han desarrollado habilidades y reflejos en juegos de videoconsolas.
- Con la tecnología podemos generar energía de fuentes renovables (fotovoltaica, termosolar, eólica) y contribuir a la sostenibilidad del planeta.
- El uso de teléfonos inteligentes es ya una realidad creciente en la atención a enfermos crónicos (por ejemplo en el control de la diabetes). En inglés lo llaman mHealth
- A través del teléfono inteligente se dispone de una prometedora oportunidad en el apoyo a la educación en países emergentes. Esto lo denominan mEducation.
- La robótica, que parecía reservada a entornos industriales o a juegos de ingenieros, se está abriendo camino en la ortopedia activa avanzada. Hace unos días vimos en las noticias un ejemplo de un brazo robótico que se mueve de forma compleja manejado únicamente con los impulsos cerebrales de una paciente: excelente ejemplo combinado de bioingeniería, bioelectrónica y robótica.
- La bioelectrónica permite (o permitirá en breve) cambios que casi parecen ciencia ficción: mejoras en los interfaces directos entre el cerebro y los ordenadores y máquinas. Se vislumbra ya la posibilidad real de un “exocortex”, una “corteza cerebral externa” que potenciará nuestras capacidades más allá de los interfaces basados en los cinco sentidos del ser humano.
- La “impresión” 3D (en tres dimensiones) ha supuesto una revolución en la fabricación y personalización de maquinaria y de todo tipo de piezas mecánicas, y ya es una realidad en el mercado: con máquinas que cuestan unos pocos miles de euros se pueden crear piezas complejas en materiales plásticos rígidos que sustituyen la fabricación tradicional con prototipos manuales y la costosa mecanización de piezas.
- Los coches sin conductor ya son una realidad: el estado de Nevada en USA ha aprobado una ley que permite la circulación en carreteras ordinarias de vehículos sin un conductor humano. La generalización de este tipo de vehículos, o al menos la conducción parcialmente asistida, evitará en el futuro accidentes debidos a cansancio o a alteraciones de la atención y concentración.
- Las tecnologías holográficas de representación en tres dimensiones tienen ya aplicaciones en reuniones con telepresencia, en el ocio y en el entretenimiento, y también en el entrenamiento previo para la acción en zonas peligrosas y de riesgo.
- La tecnología de la NASA permitió hace unos meses demostrar científicamente la errónea interpretación de una profecía de los Mayas según la cual el mundo se terminaba el pasado viernes 21 de diciembre y gracias a ello usted está leyendo este artículo publicado el domingo, pero escrito con anterioridad a la fatídica fecha: mi optimismo y confianza en la tecnología me ha impulsado a no relajarme y no caer en el derrotismo.

La tecnología nos cambia, desde luego, pero también nos puede incomodar porque nos saca de nuestra zona de confort, de los entornos y las mecánicas conocidas. Pero eso mismo es una virtud, si nos adaptamos, pues nos da vitalidad y nos mantiene permanentemente en alerta, jóvenes, o eso espero.

En estos tiempos duros de cambios y rupturas encuentro que aquellos que mejor entienden la tecnología tienen una mejor visión del “problema” en su conjunto y son capaces de adaptarse y encontrar nuevos caminos y oportunidades.

Me encuentro muchas personas que están siempre aprendiendo, explorando, probando nuevas formas de comportamiento y de trabajo. Personas que transmiten ilusión y ganas de vivir. Personas que construyen y comparten conocimientos y aprovechan el saber común.

Me recomiendo a mí mismo el tratar de evitar caer en el derrotismo, en el pesimismo, en exigir derechos y que parezca que la sociedad me los debe y trato de ingeniármelas en esforzarme para contribuir, para compartir, para buscar soluciones y ayudar a que se satisfagan las necesidades y los derechos de los demás.

Ello no significa que renunciemos a defender nuestros derechos y que no debamos exigir en cada momento a los responsables políticos, empresariales y profesionales que cumplan con las leyes y que tengan conductas ejemplares. Precisamente, la tecnología también facilita el que haya una verdadera transparencia y que los ciudadanos podamos ejercer un mayor control y participación en las decisiones que nos afectan: las tecnologías de “gobierno abierto” y “datos abiertos” son una esperanza para lograr una democracia del siglo XXI.

Yo por mi parte me comprometo a seguir explorando las tecnologías emergentes, a ayudar a entenderlas a los que me rodean y a propiciar un uso positivo y ético de las mismas.

Les deseo que Papá Noel, Santa Claus, SinterKlass, el Niño Jesús y los Reyes Magos les traigan buenos regalos tecnológicos y, sobre todo, que les traigan optimismo y buen humor para disfrutarlos y vivir la vida con ilusión.

Feliz entrada en el nuevo año 2013, un año lleno de “Optimismo tecnológico”.

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Artículo publicado en el diario Las Provincias el domingo 23 de diciembre de 2012

LP OptimismoTecnologico

Globalidad y coraje

Los galardonados en los Premios Valencianos Siglo XXI de LAS PROVINCIAS nos han mostrado a todos su generosidad y su CORAJE.

Este aprendizaje nos lo tenemos que aplicar para transitar por este mundo globalizado. Sorprende ver que tenemos carencias absurdas a pesar de lo mucho que viajamos, lo teóricamente “informados” que estamos y lo internacionales que nos sentimos.

Intentaré explicarme: los nacidos entre los años 40 y los primeros 70, la gran mayoría de los lectores de esta página, habrán tenido una infancia esforzada y limitada (más limitada los de los años 40 y 50 que los de los 70) con un horizonte geográfico de a penas unos cientos de kilómetros. Decenas de kilómetros para los niños de la postguerra.

Sin embargo, los nacidos en los años 80 y 90, ahora jóvenes y adolescentes, han viajado mayoritariamente desde niños y en su adolescencia y juventud tienen al alcance de su bolsillo y de unas pocas horas, lugares que sus padres con suerte visitaban una vez en su vida empleando los ahorros de varios meses. Las compañías aéreas de “low cost”, los cursos de verano, los Erasmus y las redes sociales han hecho de Europa y de una gran parte del mundo una verdadera “aldea global”.

España por otra parte ha recibido en la última década millones de inmigrantes que se han establecido aquí con diversos objetivos: trabajo por cuenta ajena, emprendimiento o lugar de residencia a tiempo parcial o total una vez retirados.

Pero, con todo ese cosmopolitismo aparente, con toda esa exposición a lo global, una vez aquí, algunos parecen no mirar más allá de un radio muy pequeño de nuestras ciudades.

A los españoles nos falta un hervor (o varios, me dirían algunos). Salimos al extranjero como en rebaño, y no solo cuando vamos de turismo. También se comportan así muchos de nuestros brillantes jóvenes emigrados o expatriados así como nuestros abundantes estudiantes Erasmus.

Otras sociedades, como por ejemplo la anglosajona o la suiza, expertos en viajar desde hace siglos, van instruyendo y trasmitiendo desde la cuna. Los padres entrenan a los hijos, los abuelos a los nietos, para que aprendan las esencias y los secretos de la cultura y los valores de los lugares que visitan y detecten las oportunidades que el mundo ofrece para el beneficio de su tierra.

Aquí también se ha viajado desde antiguo, hemos tenido un contacto constante con territorios ultramarinos, hemos sido emprendores. La figura del indiano que hacía las Américas y volvía a su tierra y beneficiaba a su comunidad era a principios del siglo XX muy frecuente. En Valencia se vendían naranjas y calzado por todo el mundo. ¿Qué ha sido del coraje de esos emprendedores que en tiempos difíciles, sin saber idiomas, se echaron a la aventura y lograron hacer negocios en condiciones tan adversas?

Parece que nos ha entrado un pudor en España y una miopía que antes no tuvimos. Lo que aprendieron nuestros abuelos y padres, pioneros exportadores en algunos casos, emigrantes en otros, no se ha trasmitido. Se diría que, tras tanto sacrificio, han pensado y decidido: “Que mi niño no sufra” “que a mi niña no le falte de nada”. Y en ese camino fácil, los hijos tan cuidados no han aprendido a esforzarse, ni lo más importante, no han aprendido a observar ni a pensar.

Y claro, ha llegado la globalización, los chinos se han organizado y se han puesto a producir, y no solo ellos, también lo han hecho los turcos, los indios, los vietnamitas y los brasileños. Y mientras tanto los españoles (y una mayoría preocupante de europeos, todo hay que decirlo) nos hemos mecido dormitando en nuestro bienestar repleto de derechos y escaso de obligaciones.

Hace unos días estuvo en Valencia Josu Ugarte, presidente de Mondragón Internacional (corporación industrial cooperativista con 85.000 empleados y 15.000 millones de euros de facturación) y compartió cifras que hacen pensar: en los próximos 5 años el PIB de España crecerá un 0,6% que, comparado con la expectativa de crecimiento de un 64% de China, en términos absolutos representa un crecimiento del PIB de China 555 veces mayor que el de España. Y además de Brasil, Rusia, India y China (los llamados BRIC) hay otros países de menor tamaño, pero con crecimientos relativos semejantes o mayores: busque el lector interesado por los “Next eleven” o por las pirámides demográficas de MENA (Middle East and North Africa) o del África subsahariana.

Y con todo esto ¿qué se puede hacer en un pequeño país como España de apenas 46 millones de habitantes? ¿O en la Comunidad Valenciana con 5 millones? Pues hacer lo que sabemos hacer, pero bien. Y venderlo en los nichos del mercado global en los que nuestros productos y servicios, bien adaptados, tienen un mercado creciente.
Esto es fácil decirlo (escribirlo en mi caso) y yo no tengo la varita mágica, ¡qué más quisiera!. Pero de lo que estoy seguro es que estando parados, con orejeras y gafas mal graduadas, a la vez que sordos e incomunicados, no vamos a solucionar nada.

Abogo desde estas páginas dominicales por viajar mirando, observando, contrastando. Hoy día esto es muy fácil: hay sorprendentes cantidades de informaciones valiosas, disponibles al alcance de un “click”. Hay que practicar en la búsqueda, hay que explorar partiendo de un conocimiento, pero puedo asegurar por experiencia propia que el mundo no tiene fronteras, o las que tiene son fácilmente superables.

Hasta aquí he señalado los defectos, las limitaciones. Permítame, querido lector, compartir DIEZ consejos que están inspirados por muchas personas expertas que actúan de esta forma.

UNO: viaje y expóngase a lo inesperado, observe, escuche, aprenda.
DOS: lea, documéntese antes y después de viajar, y también durante el viaje. Las informaciones escritas, las fotografías, los videos que se pueden encontrar en Internet son asombrosamente útiles.
TRES: recorra los lugares con mapas electrónicos, antes y después del viaje. Puede familiarizarse con los lugares de forma que cuando esté allí le aproveche mucho más.
CUATRO: deténgase en comprender algo de la historia y la cultura de los pueblos y lugares. La vida es como un río y lo que hoy ocurre viene de un lugar y va hacia otro. Comprendiendo los orígenes se comprende mejor a los pueblos
CINCO: aprenda y practique idiomas. El inglés por supuesto, la “lingua franca” de nuestra era. Y también otros idiomas mayoritarios según sus deseos y preferencias: alemán, francés, italiano, ruso, portugués, árabe, japonés o chino.
SEIS: mejore sus habilidades en herramientas digitales: Internet, ordenadores, tabletas, smartphones son de gran ayuda para todo lo anterior, se pueden hacer búsquedas, navegación, traducción.
SIETE: sea humilde, pregunte, estudie: quien no pregunta no se entera de casi nada.
OCHO: admita que hay otros puntos de vista, otras culturas, otras referencias, que las verdades comunes, lo obvio, no es igual en todos los países.
NUEVE: atrévase a querer aprender de los emigrantes que viven en España. Al igual que algunos de nuestros mejores jóvenes están ahora emigrando fuera, pensemos que quizá los iberoamericanos, europeos del Este, norteafricanos o subsaharianos que abundan en nuestras ciudades posiblemente sean personas con capacidades y conocimientos muy valiosos.
DIEZ: más que en términos de “multinacionales” y de exportaciones e importaciones estancas, piense en globalidad, en multilocalización.

En definitiva, pensemos que el mundo no son compartimentos estancos, que hay caminos de ida y vuelta y que con curiosidad, conocimiento y coraje, las oportunidades llegarán y las aprovecharemos.
Feliz semana.

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Artículo publicado en Las Provincias el domingo 25 de noviembre de 2012

Innovación superlativa

Están puestas muchas esperanzas e ilusiones en la innovación y el emprendimiento como recetas mágicas para superar la crisis que nos atenaza.

Quisiera llamar la atención de lo que en mi opinión puede llevarnos a una decepción si abusamos de estos términos en discursos y estrategias sin el suficiente rigor y mesura.
No sería la primera vez que algo así ocurre. En los años 90 se hablaba hasta la saciedad de las “autopistas de la información”. Luego vino Internet, las punto.com y la “Sociedad de la Información”. Todo parecía superlativo y fantástico. Pero después llegó la burbuja de las punto.com y su pinchazo. Así tenía que ocurrir con las que no aportaban valor real.

A mí me parece que parte del problema del abuso de estos términos es debido a que los periodistas son de letras. Que me perdonen estos profesionales, si es que alguno lee este artículo, pero muy a menudo he visto y sufrido noticias y comunicados en los que los conceptos y cifras se distorsionan de modo tal que se convierten en falsos o incomprensibles, incluso hasta para los propios expertos.

Quizá sea el afán de conseguir un titular llamativo o lograr una repercusión notoria el que fuerza la maquinaria de la propaganda o de la fantasía, con un resultado que es una exageración y que, tras un flash fugaz, a menudo es contraproducente.

También está el fenómeno de la “ciencia ficción ilusionante”. Se han dado casos en los que tras comentarse en fases de negociación sobre un proyecto tecnológico que tenía la posibilidad de generar unos 80 empleos, en el comunicado de prensa y posteriores discursos la cifra se ha convertido en 800. O cuando alguien ha hecho una previsión ilusionante, pero sin ningún fundamento, de un crecimiento por ejemplo de 350 a 13.000 empleos asociados a una tecnología determinada esa cifra termina apareciendo en un documento de estrategia pública.

Ante estas noticias el problema es que los que entienden del asunto se quedan perplejos y callan por cortesía y los que no entienden, les parece todo tan estratosférico que desconectan del tema. Y, cuando transcurrido el periodo previsto de crecimiento las cifras no se materializan, el descrédito y el desánimo son inevitables.

No seré yo quien no muestre ilusión y esperanza en la innovación y el emprendimiento. Yo creo que el aprovechamiento de tecnologías emergentes es clave para la prosperidad y el bienestar.

Lo que si quiero es alejar esos conceptos de la avaricia, el pelotazo y el rápido enriquecimiento. Innovación y emprendimiento habitan más bien en el mundo del rigor y del esfuerzo. Ya lo dejaron dicho sabios y genios de la historia: un 90% de transpiración y un 10% de inspiración.

Recuerdo que en los primeros años 2000 hubo un “empresario negociante” que se quejaba muy seriamente de que eso de la tecnología era un engaño porque él había invertido dinero de su empresa comprando acciones de Terra y había perdido mucho. Seguramente después compró acciones de Astroc y pensó lo mismo de la construcción…

Reconozco que parte de la culpa la tenemos los que transitamos por los mundos tecnológicos o científicos: nos explicamos muy mal.

Por ello quiero aprovechar el espacio que me brinda LAS PROVINCIAS para poner mi granito de arena en explicar algunos conceptos.

En primer lugar hablemos de INNOVACIÓN.

“La innovación es buscarse la vida” ha dicho Ferran Adrià este jueves en Valencia en el Foro Con Tu Negocio que ha organizado Telefónica Movistar. La frase es tan buena que la tomo prestada.

Innovar es no quedarse quieto, no conformarse, hacer cosas nuevas y hacer las cosas de siempre de una forma nueva. Puede haber innovación en productos, en servicios, en procesos o simplemente en la forma en que se relacionan los empleados de una empresa o los miembros de un equipo.

La innovación no requiere obligatoriamente usar una tecnología emergente, ni mucho menos. Un ejemplo sencillo de innovación es “la estrategia del delantal” de Mercadona: observando lo que quiere el cliente para limpiar, entre otras cosas ha descubierto que usamos el vinagre como producto de limpieza, especialmente en zonas con aguas duras, y ha lanzado un vinagre especial limpieza.

EMPRENDER es iniciar un camino, que puede ser una aventura o un proyecto bien madurado y planificado.

Se puede emprender por oportunidad, por necesidad o por supervivencia, como bien explica Jesús Casanova del CEEI Valencia. Algo sabrán de emprender en ese centro de empresas innovadoras dado que llevan más de 20 años acompañando proyectos empresariales.

Emprender no necesariamente va asociado a una innovación tecnológica, se puede emprender sin tecnología aunque siempre será precisa al menos una pizca de innovación.

Abunda en estos tiempos el emprendimiento por necesidad con motivo de la crisis: ante una pérdida de trabajo muchos profesionales se lanzan a emprender. Estos emprendedores consideran la situación de pérdida de empleo NO como algo malo o un fracaso sino como una oportunidad en la que como mínimo pueden aprender mucho.

El emprendimiento por supervivencia resulta vital para las empresas existentes. Ni las empresas más poderosas pueden sobrevivir haciendo siempre lo mismo. Tienen que permitir y propiciar a los emprendedores internos para mantenerse.

El emprendedor por oportunidad es aquel que ha descubierto un producto o una necesidad no atendida en el mercado y se lanza a organizar una empresa para atenderla. En este caso si suele ir asociada a tecnologías emergentes, bien sea en el producto en sí o en el aprovechamiento de algunas tecnologías para diseñar, fabricar o distribuir el producto.

En España falta cultura empresarial, cultura de emprendedores que creen empresas sólidas y perdurables. El problema quizá venga de la enseñanza a los niños por parte de padres y profesores. Se inculca la aversión al riesgo, se castiga el fracaso hasta límites incluso crueles. No se enseña a aprender de los fracasos, cuando eso es la clave de la evolución.

También se castiga el éxito, pero esa es otra historia igualmente triste.

En una tierra como Valencia que fue capaz de vender naranjas y azulejos en los años 60 y 70 a países de Centroeuropa más allá del telón de acero, como ha recordado Josep Vicent Boira recientemente, sorprende que esos padres y esos abuelos hayan educado a sus retoños en la pereza y la blandenguería para “que no les falte de nada” y “que no tengan que trabajar tanto como yo hice de joven”. Hemos creado JASP: jóvenes aunque sobradamente perezosos. Y emprendimiento, innovación y prosperidad no riman con pereza y avaricia, riman con esfuerzo y rigor.

Vamos ahora con las TECNOLOGÍAS. Cuando leo o escucho lo de “Nuevas Tecnologías”, perdóneme querido lector, pero me suena casi a lo de Edad Moderna: el periodo de la historia de occidente que va del renacimiento a la revolución francesa.

Y luego está esa asociación automática entre lo de NNTT (así lo escriben algunos) y las TIC: Tecnologías de la Información y las comunicaciones, es decir las que tienen que ver con la informática y telecomunicaciones. Yo prefiero el término “infotecnologías” muy acorde por cierto con el término “infotelecomunicaciones” que viene en la Ley de Enjuiciamiento Civil de España (artículo 162).

Pues bien las TIC ya tienen unos añitos, aunque cada día surgen tecnologías que las mejoran, y no todas las “nuevas tecnologías” tienen relación con las TIC.

Recomiendo referirse mejor a “tecnologías emergentes” que además es el término consolidado en wikipedia y recomiendo especialmente leer el listado de “emerging technologies” en la Wikipedia en inglés porque tiene una agrupación y explicación muy buenas de más de 150 tecnologías emergentes en 12 áreas: agricultura, biomedicina, pantallas, electrónica, TICs, fabricación, ciencia de materiales, defensa, neurociencia, robótica y transporte.

Se agota ya el espacio y termino diciendo que he intentado poner a nivel de calle lo que es innovación, emprendimiento y tecnologías emergentes, o al menos creo haber dado unas pistas para que cada uno descubra más cosas.

Porque si hay algo que está muy claro es que sin curiosidad, humildad y mucha ilusión, no es posible ni emprender ni innovar.
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Artículo publicado en Las Provincias el domingo 21 de octubre de 2012

Google

El fax es culpable

El fax es culpable de gran parte del retraso tecnológico en España y la extensión de su uso está lastrando gravemente nuestra productividad y competitividad. Guerra al fax.

Querido lector de la prensa dominical, no se apure. Si ha enviado usted algún fax en los últimos meses, no es usted culpable, seguramente es una víctima. Voy a tratar de convencerle y ayudarle a luchar contra esta plaga.

El fax tiene (diría más bien tuvo) alguna indudable virtud que explica su persistencia: entre los años 80 y 90 reemplazó en las sociedades desarrolladas el envío de cartas gracias a la autonomía que supuso el poder enviar y recibir en pocos minutos la imagen de un papel desde una línea telefónica convencional y con un coste reducido del equipo, del papel o tinta y de la llamada telefónica provincial, nacional o internacional. Esto le confiere una falsa apariencia de modernidad.

Yo quisiera transmitir que esas virtudes han sido superadas por sistemas de comunicación telemática más eficientes y baratos.

Una sustitución directa sería el enviar por correo electrónico una foto o una imagen digitalizada con un escáner del papel que se desea enviar: solución suficiente y al alcance de cualquiera.

El paso siguiente es darse cuenta de que la gran mayoría de “papeles” han sido producidos previamente de forma digital con un ordenador de modo que me pregunto: ¿para qué imprimirlos para después digitalizarlos, enviarlos y volverlos a imprimir por el destinatario?

Rebatir esta forma de actuar me obligaría a declarar también la “guerra al papel” y ese asunto tiene muchos matices y requiere quizá otro artículo.

Volvamos al fax: lo que encuentro preocupante es que algunas empresas y entidades han decidido adoptar el fax como medio de comunicación fehaciente y fiable. Pero los envíos de fax normales y corrientes, a los que algunas empresas y entidades confieren valor, se pueden usurpar y falsificar fácilmente.

Algún informado lector me podría decir que hace menos de dos años fue el Tribunal Constitucional el que sentenció la validez del fax como medio de comunicación procesal y que si el TC lo respalda, entonces el fax es la apuesta segura para las comunicaciones.

Pero se precipitaría quien así pensara, porque el TC avala su uso siempre y cuando la comunicación por fax tenga unas características y circunstancias que no se cumplen en la mayoría de los casos.

De hecho el TC se basa en la LEC (Ley de Enjuiciamiento Civil) que permite “actos de comunicación (que) dispusieren de medios electrónicos, telemáticos, infotelecomunicaciones o de otra clase semejante, que permitan el envío y la recepción de escritos y documentos, de forma tal que esté garantizada la autenticidad de la comunicación y de su contenido y quede constancia fehaciente de la remisión y recepción íntegras y del momento en que se hicieron”.

Dejo constancia que me agrada leer en una Ley el término “infotelecomunicaciones” y pido desde aquí que me informen si algún lector conoce quien fue el valiente y preclaro legislador que introdujo esta palabra.

Pero este artículo se empieza a parecer a algo escrito por un jurista. No querido lector, sigo siendo únicamente un ingeniero, pero ello no obsta para que no sea consciente del entorno jurídico-social al que dirijo mis opiniones.

Actúo como ingeniero: hay un problema real (no conseguimos deshacernos del fax en España) y busco una solución posible.

Intento prescindir del fax desde hace una década y en los últimos años he conseguido incluso que importantes instituciones sociales y empresariales recogieran esta recomendación. Pero ¿por qué trato de prescindir del fax? Pues porque, como he dicho más arriba, considero que ha sido superado por los sistemas de comunicación telemática y que son más eficientes y baratos. Todo tiene un tiempo. Del mismo modo que en su día la imprenta sustituyó a la escritura manual.

Desafortunadamente la falta de cultura tecnológica en muchos estamentos confiere al papel un valor de certeza y fiabilidad muy superior a cualquier medio electrónico. Me pregunto cómo pueden algunas empresas y entidades defender que un comunicado por fax es fehaciente en su remitente, contenido, receptor y fecha, teniendo en cuenta que puede ser objeto de falsificación.

No me refiero al Burofax, claro está. Se trata éste de un excelente servicio de comunicación fiable y fehaciente de Correos al que por cierto se puede acceder directamente sin necesidad de acudir a una oficina de Correos desde la dirección web http://www.burofax.es.

Ejemplos de esta desconfianza ante los sistemas de comunicación telemática hay muchos. Puedo decir algunos ejemplos:
-Esta pasada semana un banco español, que por cierto presume de tecnológico, ha pretendido que les enviara un fax.
-Un importantísimo operador internacional de telecomunicaciones, ¡¡en pleno siglo XXI y siendo un operador telefónico avanzado!!, igualmente ha pretendido que les enviara un fax.

En ambos casos me he negado, me he resistido como un jabato, proponiendo alternativas más seguras, o alternativas sustitutivas como la del documento escaneado y enviado por email indicado al principio. No ha habido forma: las únicas alternativas aceptadas han sido la visita en persona a una sucursal del banco y la grabación de la conversación en el caso del operador. Por cierto aún estoy esperando copia de la grabación, espero que no tarde mucho.

Quizá querido lector usted conozca más casos igualmente llamativos. No creo que mi banco o mi empresa de servicios sean los únicos que obliguen a enviar un fax.

Algo de esto me han dicho personas a las que he comentado este problema y mi decidida voluntad de que se resuelva. Es por ello que hemos creado una página en Internet para compartir el conocimiento sobre empresas y entidades “culpables” y proponemos hacerlo aprovechando la “inteligencia colectiva” en modo “wiki”.

Hay amigos que me recuerdan que el papel es cálido y muchos aún imprimen el 99% de los escritos que les llegan por medios electrónicos y los archivan en carpetas y expedientes. Como uso individual para facilitar la lectura es entendible (¿ para cuándo pantallas gigantes en todas las mesas?), pero el papel puede estar sirviendo de refugio a la burocracia y a empresas que quieren poner barreras bien altas para ocultar sus ¿malas? prácticas y dificultar así reclamaciones y bajas de sus clientes.

Por supuesto que con procesos electrónicos mal diseñados también puede haber errores, manipulaciones y malas prácticas. Pero ese riesgo no se soluciona volviendo al papel y al fax. Se soluciona diseñando procesos robustos a todo tipo de fallos y ataques, especialmente los que practican los “hackers” sociales: timadores de toda la vida que no usan la tecnología sino que se aprovechan de la ignorancia de las personas y de los agujeros en los procesos de las empresas.

Las empresas más competitivas usan desde décadas el intercambio electrónico de datos (EDI) y los afortunados profesionales de las empresas más avanzadas utilizan el correo electrónico desde los años 80 y realizan transacciones por Internet desde los años 90.

Hay países en que se están saltando la “revolución de la telefonía fija” y también por supuesto la “revolución del fax” e incluso la “revolución del papel”. Ya hacen transacciones electrónicas fehacientes basándose en el teléfono móvil. Esos países están en África y Asia y sus habitantes tienen ganas y “hambre” para cambiar el mundo y que el siglo XXI les favorezca.

No se asuste querido lector, pero movilícese. Usted puede ayudar a cambiar su sociedad con pequeñas cosas como la que yo propongo desde estas páginas: Guerra al fax, porque el fax es culpable.

Cambiemos eso con perseverancia y rigor y habremos avanzado adentrándonos verdaderamente en este siglo.
Feliz semana.
.-.-.-.
Artículo publicado en Las Provincias el domingo 16 de septiembre de 2012

El nuevo trabajo

Sufrimos en España terribles niveles de desempleo, abundancia de EREs y de cierres de empresas y quizá pueda parecer un atrevimiento el escribir sobre los nuevos modelos de trabajo en las páginas de opinión dominicales de un amable diario como es LAS PROVINCIAS.

Hace dos semanas escribí desde estas mismas páginas sobre “la nueva industria” (http://j.mp/nueindu) y las ideas que apuntaba ahí parece que han sido bien recibidas: gracias por su benevolencia, querido lector.

Los nuevos trabajos ya no serán nunca más como eran los “clásicos trabajos” de una economía organizada en industria y servicios. Olvídese de entrar a trabajar en una empresa o entidad con la idea de estar allí para toda la vida y si aún conserva un trabajo así, felicítese por ello y vaya haciéndose a la idea que ese modelo tiene los días contados.

Esta realidad, que para muchas personas puede parecer muy cruda, no resulta nueva en absoluto para personas que hayan trabajado en sectores tecnológicos en los últimos 20 años. Tampoco resulta nada nueva para los menores de 35 años con trabajos en cualquier otro sector.

Hay quien lo llama “precariedad laboral”. Es mejor pensar que es simplemente el “nuevo trabajo”. Uno puede elegir el lamentarse y añorar tiempos pasados echando la culpa al capitalismo, a la globalización y la economía consumista. El duelo ante una pérdida o deterioro del trabajo hay que pasarlo, es una etapa inevitable de sufrimiento que se interioriza y se puede curar, pero una vez superado, hay que ponerse en marcha. Pensemos en primer lugar que en parte, esa precariedad que sufrimos como trabajadores se deriva de nuestras propias actitudes como consumidores y usuarios, papel en el que somos cada vez más exigentes en calidad, servicio y precio.

El “nuevo trabajo” lo modela uno mismo durante toda la vida. Desde los estudios primarios a las etapas de post-jubilación. Nadie mejor que uno mismo para ocuparse de aprovechar al máximo la formación y la experiencia. Cada etapa de formación y de trabajo nos ayuda a adquirir conocimientos y aptitudes que pueden ser de utilidad. Recomiendo ver el vídeo de Steve Jobs “connecting the dots” en la universidad de Stanford. Es muy ilustrativo e inspirador.

El estar actualizado en técnicas, tecnologías y habilidades es responsabilidad de uno mismo. Las empresas pueden (y deben) ofrecernos facilidades. Las universidades y centros de formación pueden brindarnos orientación. Pero los verdaderos responsables somos nosotros mismos.

Apunto algunas ideas al respecto que pueden ser de utilidad:
-Hay que mantener siempre actualizado el curriculum, guardando de forma sistemática los datos y documentos que acrediten nuestros logros y experiencias.
-Hay que mantenerse al día en las tendencias y tecnologías relacionadas con los productos y procesos de nuestra profesión.
-Al menos dos veces al año dedicaremos un tiempo a revisar nuestra “empleabilidad” y potencial valor en el mercado laboral, bien por cuenta propia o ajena.
-Dedicar tiempo a mejorar nuestras habilidades de comunicación oral y escrita, en español y en otros idiomas: los españoles en general tenemos ahí dos puntos débiles: comunicación e idiomas. Explicar con claridad lo que hacemos es imprescindible dentro y fuera de las empresas. Y poder comunicarnos con fluidez en otras lenguas, en el mundo global actual amplía nuestro potencial campo de trabajo.
-Acceder a Internet de una manera sistematizada: el acceso a Internet es hoy una de las habilidades básicas, no solo para aprender y mantenerse al día, sino también para estar “visible” en el mercado laboral y comercial.
-Debemos desarrollar una “identidad digital”: todos tenemos una identidad social más o menos desarrollada. Las redes sociales profesionales son una realidad. Una presencia moderada, prudente y veraz en ellas es hoy en día imprescindible en la mayoría de las profesiones. En estas redes, personas que nos conocen pueden dar referencias profesionales sobre nosotros.

La buena noticia es que muchas de estas cosas que he citado las podemos conseguir de forma sencilla y gratuita en Internet: desde informaciones de mercado a tutorías de tecnologías y, por supuesto, idiomas. Conozco personas que han avanzado notablemente en el aprendizaje de alemán únicamente con recursos de bajo coste en Internet y a otras que se inician con el chino usando aplicaciones en el móvil.

En lo relativo a habilidades, el mercado aprecia muy positivamente el espíritu innovador y emprendedor, dentro y fuera de las empresas. Porque las empresas establecidas necesitan ser emprendedoras e innovadoras para continuar siendo líderes: seleccionan personas con estos perfiles, organizan programas para incentivar y premiar las ideas, mantienen intercambios con estancias de profesionales en laboratorios, etc…

En Valencia y resto de España, no andamos escasos en creatividad e impulso emprendedor con brillantes realizaciones y notable capacidad de improvisación. Pero el emprendimiento que perdura requiere bastante más. Afortunadamente abundan las iniciativas para mejorar lo que nos falta y conseguir que cada vez haya más jóvenes emprendedores que creen empleo sin esperar que otros lo creen para ellos: hay que destacar el nuevo grado de ADE Emprendedores de la escuela de negocios EDEM que echa a andar este nuevo curso, confío que se convierta en un vivero de nuevas ideas empresariales y que éstas den fruto.

Hace dos semanas compartía ideas sobre la nueva industria en el artículo mencionado al comienzo. Esas nuevas industrias abren nuevas oportunidades de trabajo: apuntaba la aparición de empresas híbridas de industria y servicios, o de agricultura e industria o de servicios y agricultura.

Nuevas tecnologías de fabricación permiten mantener empresas y empleo en países desarrollados. Ejemplos son la generalización del uso robots, la inteligencia artificial, la personalización mediante programación de dispositivos y las impresoras en tres dimensiones capaces de producir piezas mecánicas complejas con costes muy reducidos.

Hay futuro en los nuevos trabajos. Feliz final del verano.

.-.-.

Artículo publicado en Las Provincias el domingo 26 de agosto de 2012

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